Desde las Bases: Un Punto de Vista

por Wangari Maathai


Dios creó el planeta de lunes a viernes,
y el sábado creó a los seres humanos.
La verdad es que si el hombre hubiese sido
creado el martes, habría muerto el miércoles,
porque habría acabado con los elementos
esenciales que necesita para vivir.


Wangari Maathai

Con el fin de analizar el sentido y la función que ciencia y tecnología pueden o deben tener en seno de las sociedades del Tercer Mundo como la de Kenia, Wangari Maathai urga entre sus propias remembranzas, de mujer, de científica y de activista. Su coraje y determinación aquí aparecen con toda fuerza, para dejarnos un mensaje sencillo: ambiente y justicia social son parte de un mismo problema, es decir, la urgencia con que la humanidad debe ``reexaminar su rol en este planeta, sus valores y su comprensión del universo y la percepción de lo que constituye su felicidad y su cumplimiento.'' - PC

WANGARI MAATHAI estudió biología en Estados Unidos y en su Kenia natal. Sus primeros años como académica los pasó enseñando microanatomía e histología en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Nairobi. Sin embargo, descubrió que, cada vez más, la erosión de suelo y la deforestación eran ocasionadas, no por los mismos pueblos locales, sino más bien por las políticas económicas nacionales e internacionales y por la corrupción. En 1977 dió inicio al Movimiento Cinturón Verde, que ahora involucra a 50.000 mujeres que cuidan a 5000 viveros en todo Kenia, los mismos que ya han ayudado a replantar más de 30 millones de árboles nativos. Mientras tanto, el Movimiento Cinturón Verde lleva a cabo seminarios para todos los interesados en replicar su enfoque y una sección internacional ha sido creada para expandir el movimiento fuera de África. Wangari Maathai ha luchado consistentemente por la protección del medio ambiente, la defensa de los derechos humanos y la construcción de una sociedad civil y abierta. Aunque perseguida por su propio gobierno, recibió muchos reconocimientos, entre ellos el Africa Leadership Prize for Sustained End of Hunger, la Edinburgh Medal y, en el año 1991, el Goldman Environmental Award. En 2004, por su trabajo, a Wangari Maathai se le concedió el Premio Nobel por la Paz.


HE COMPARTIDO los últimos 20 años de mi vida con las bases, entre miles de mujeres, hombres y niños, en una colaboración destinada a usar mi educación y experiencia para mejorar la calidad de vida de mi familia y de mi comunidad en particular, y de mi país y del mundo en general. Los compañeros representan a la gente en el fondo de una pirámide que los sistemas políticos y económicos, locales e internacionales, han creado en ambos lados de la línea equinoccial. En el fondo de la pirámide se encuentran personas de todo color, raza, credo religioso y género, sin embargo la gran mayoría son ciudadanos del mundo al sur de la línea equinoccial.
Al nacer, comenzamos un viaje que debería llevarnos a la felicidad y al cumplimiento. Ese es el objetivo de todos nuestros esfuerzos. Sin embargo, entre el nacimiento y la muerte, existen muchos obstáculos que nos separan de ese objetivo. Algunos son naturales, pero la mayoría se deben a los seres humanos. Los logros y la felicidad que ansiamos en este planeta deberían ser posibles y debería haber lo suficiente para las necesidades de todos. Creyendo que así es, cada mañana nos levantamos para trabajar duro con los recursos a nuestra disposición para poder alcanzar estos objetivos de felicidad y logros. Sin embargo, para muchos de nosotros y, especialmente, para aquellos que se encuentran en el fondo de la pirámide, no hay suficientes recursos para satisfacer siquiera nuestras necesidades básicas.
La conciencia superior que ahora poseemos acerca de los sistemas de nuestro planeta nos hace apreciar el dilema que Rachel Carson describió en su libro Silent Spring [Primavera Silenciosa] antes de que estuviera de moda el volverse activistas verdes. El aire que respiramos, el agua que bebemos y el suelo sobre el cual crecen los cultivos y otras plantas son recursos limitados. Están disponibles para que los usemos, como otros hicieron antes que nosotros y necesitarán hacerlo los que nos seguirán. Fue Mahatma Gandhi que dijo al mundo las sabias palabras, citadas a menudo, ``el mundo tiene suficiente para la necesidad de todos, pero no para la codicia de todos.'' Estas palabras ganan incluso aún más sentido en la medida que entendemos que este planeta es un sistema cerrado, y entonces lo que hay en la Tierra es todo lo que tenemos. ¿Cómo alcanzar, entonces, nuestros objetivos si sentimos la urgencia de satisfacer no sólo nuestra necesidad, sino también nuestra codicia? ¿Cómo podemos hacer este viaje y lograr nuestros objetivos a pesar de nuestros recursos limitados? Después de todo, en algunos países, y para la mayoría de las personas que están en el fondo de la pirámide, el viaje termina apenas comienza, cuando la mayoría de nosotros supera alrededor de los 35 años.
¿Será que algunos de nosotros piensan que no somos los únicos en hacer este viaje? ¿Tal vez toda la creación tiene un propósito, y esto no tiene nada que ver con nuestra felicidad y logros? ¿Tal vez no es de nuestra incumbencia el decidir a cuáles especies se les debería permitir la existencia y a cuáles se les debería negar este derecho, simplemente porque justo ahora no son de ninguna utilidad para nosotros?
Para comprender nuestra posición en relación a las otras formas de la creación, deberíamos buscar el conocimiento e inspiración en la ciencia y en la misma creación. El mensaje que ahora llega a cada vez más personas sugiere fuertemente que somos una especie que necesita ser menos arrogante y explotadora hacia nuestros hermanos y hermanas en el amplio espectro de la creación. Todas las otras especies tienen derecho a existir y a perseguir su felicidad y sus logros, y no tienen ninguna obligación hacia el Homo sapiens.
En la actualidad, la ciencia y la tecnología dominan, y han cambiado en gran medida todos los aspectos de nuestras vidas, en ambos lados de la línea equinoccial. Esto es especialmente verdadero en el fondo de la pirámide, en donde la aplicación de la ciencia moderna es una nueva experiencia, y en donde los conocimientos científicos y tecnológicos faltan. De hecho, el fondo de la pirámide asocia la ciencia y la tecnología con la mágia y los milagros del relumbrante mundo industrializado. Y con buenas razones: la ciencia comercializada ha enriquecido muchísimo a las sociedades que han hecho descubrimientos científicos y han sido capaces de aplicarlos y crear herramientas nuevas y más eficientes. Este milagro parece estar completamente fuera del alcance de los del fondo de la pirámide, e incluso puede ser percibido como mágico o un don de Dios. Aunque la ciencia y la tecnología tienen un impacto sobre el mundo al fondo de la pirámide, ese mundo dificilmente las entiende o entiende cómo ocurre el impacto. Sin embargo, la gente trabaja duro y busca su felicidad y sus logros. Pero, ¿es posible, para ellos, lograr su objetivo con tan pocos recursos? ¿Y aquellos que poseen los conocimientos, estarán dispuestos a compartirlos, cuando esos mismos conocimientos les dá la ventaja sobre los que están en el fondo? ¿Cómo pueden actuar cuando, con esas ventajas, ellos (la cima) pueden explotar no solamente sus propios recursos, sino también los recursos inexplotados que pertenecen a los que están en el fondo de la pirámide?
El mundo en el que trabajo está preocupado acerca del medio ambiente. Los recursos de este planeta no sólo son limitados, también son degradados. Muchas personas en el fondo de la pirámide no comprenden los `límites al crecimiento' y no reconocen que, mientras buscan su felicidad y cumplimiento, podrían afectar adversamente a los mismos recursos y poner en peligro la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus necesidades. La cima está cegada por un apetito insaciable, respaldado por el conocimiento científico, el avance industrial, la urgencia de adquirir, acumular y consumir en exceso. La revolución en la diseminación de información a nivel mundial se aprovecha de la ignorancia y el temor de los que están en el fondo de la pirámide; promociona el estilo de vida de los que están en la cima de la pirámide y lo vende como lo último en logros y felicidad.
En mi parte del mundo, la degradación ambiental es ocasionada por la erosión de suelo, la deforestación, la contaminación y la pérdida de la diversidad biológica en los sistemas de nuestra Tierra. Estos, a su vez, son ocasionados por las estrategias políticas y económicas dictadas por la codicia, la corrupción, la incompetencia y el insaciable deseo de satisfacer los egos inflados y las ambiciones de los que ejercen el poder político y económico. Son exacerbados por la presión demográfica, las deudas internacionales y las tasas de interés, los bajos precios de los productos de exportación, el proteccionismo comercial y la pobreza, inevitable y debilitante.
Muchos gobiernos, agencias de ayuda y organizaciones de beneficiencia invierten grandemente en los síntomas de la degradación ambiental, mientras limpian el mundo. Se demuestra menos esfuerzo y entusiasmo cuando tratan con las causas de la basura que limpian con tanto gusto. No se quiere decir que la gente no se mostre agradecida por la ayuda y la beneficiencia. Pero la mayoría de las personas en el fondo de la pirámide son al mismo tiempo las causas y los síntomas de la degradación ambiental. Están atrapadas en un círculo vicioso de pobreza y subdesarrollo. El compromiso del Green Belt Movement [Movimiento Cinturón Verde] es ayudarlas para que rompan ese círculo vicioso y se liberen de los obstáculos que bloquean sus caminos y las separan de su objetivo de felicidad y cumplimiento. Levantarlas puede ser un reto noble y pleno, pero es también muy agotador porque la base de la pirámide, especialmente al sur de la línea equinoccial, es muy pesada.
Muchos de nosotros que estámos en el fondo [de la pirámide] enseñamos a nuestros niños que la educación es crucial para un buen empleo, un buen salario y una buena calidad de vida. Creemos que la educación nos sacará del fondo de la pirámide y nos proporcionará comodidad sin esfuerzo. Parece ser bastante fácil, porque superar los examenes y pasar al grado siguiente puede resultar fácil. Mientras luchamos en la escuela, nos consolamos con el éxito prometido que nos asegurará un puesto en la cima de la pirámide. Si eso dependiera de las buenas calificaciones y de los diplomas, muchos de nosotros no deberímos preocuparnos mucho. ¡Estaríamos en la cima!
Entre la realidad y los sueños de la infancia hay muchos obstáculos puestos por los humanos y contra los cuales la gente al fondo [de la pirámide] lucha durante toda la vida en el intento de superarlos, de lograr un desarrollo coherente, de aumentar su calidad de vida y realizar plenamente su potencial. Estos obstáculos les impiden utilizar mucho el conocimiento, la pericia y la experiencia que han adquirido en sus estudios y en el curso de sus vidas. Se supone que este conocimiento y experiencia hacen que el viaje sea más seguro y fácil, pero existe una gran diferencia entre los sueños de la infancia y la realidad de la pirámide. Al fondo de la pirámide, tarde o temprano, todos aprendemos esta realidad.
Consideremos mi caso, por ejemplo. Fundamentalmente, soy bióloga; sin embargo, durante mi trabajo posdoctoral, adquirí experiencia en preparaciones histológicas de especímenes de laboratorio y en principios básicos de embriología. Con esa formación profesional, fui contratada por el profesor Dr. R. R. Hofmann, que se convirtió en consejero académico y en amigo, para enseñar microanatomía y anatomía del desarrollo en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Nairobi. Me sentía satisfecha de jugar un papel importante en la educación de futuros veterinarios que supervisarían la industria ganadera de mi país. La esperanza era que tales expertos se responsabilizarían que hubiese un adecuado y próspero suministro de producción animal para nuestra sociedad, controlando las enfermedades animales y asegurándose de que nuestra industria ganadera fuera exitosa.
Parte del nombramiento universitario es hacer investigación y publicar los resultados en las revistas científicas de manera que se pueda acceder a niveles académicos superiores. Ansiosa de dejar mi impronta en el mundo científico y, desde luego, de ganarme mis credenciales académicas, comencé inmediatamente un proyecto de investigación. Decidí trabajar sobre un problema que estaba afectando negativamente a la industria ganadera, especialmente la producción de lácteos. Para mejorar nuestro ganado lechero indígena, fueron importadas de Europa unas variedades exóticas que eran cruzadas con el ganado local. El proyecto era muy exitoso, excepto por un problema: la fiebre costeña oriental. Esta enfermedad parasitaria se demostró fatal para el 100% de las variedades exóticas importadas y sus crías.
El parásito es transmitido de un animal a otro por las garrapatas de oreja marrón, así llamadas porque a las garrapatas les gusta congregarse particularmente en las orejas de la víctima. La garrapata ingiere el parásito de un animal infectado durante la alimentación y finalmente encuentra su camino hacia las glándulas salivales de las garrapatas. Desde ahí, el parásito es transmitido a la próxima victima durante la alimentación siguiente. Decidí analizar la anatomía microscópica de este parásito porque tenía mucho interés en contribuir a la investigación de su ciclo vital. Comenzé con la anatomía de las glándulas salivales de las garrapatas infectadas.
Ansiosa de demostrarme como una buena mujer de carrera y dar un buen ejemplo a los otros miembros de mi género, y a los estudiantes y colégas que no habían trabajado con profesionales femeninos anteriormente, hacía lo que pensaba era importante: presentarme al trabajo puntualmente y ser trabajadora y productiva. El escalar parecía asegurado si la autoridad universitaria hubiera respetado lo que había escrito en las cartas de mi nombramiento. Pero lo inevitable ocurrió: había un obstáculo del que nadie hablaba. No era un obstáculo académico, sin embargo de obstáculo se trataba. El escalar era demasiado lento. Era como si yo no importaba lo que los otros. Había algo que yo no tenía y no podía tener. El obstáculo no tenía nada que ver con superar los examenes, obtener diplomas o ser un buen didacta. Todo dependía de mi género. ¡Qué descubrimiento!
Recién había regresado de los Estados Unidos, donde había pasado la primera parte de la década de los 60. Esos años son recordados en parte como los años del Movimiento para los Derechos Civiles, liderado por Martin Luther King Jr. Los asuntos eran claros, al menos en las batallas callejeras: el problema era el color. Después de algunos años, me encontraba en la aldea donde nací y pasé mi infancia, y me sentía a gusto con gente que era morena, como yo. Todavía no estaba completamente bien. Sin embargo, esta vez el problema era mi género. Desde entonces, he aprendido que al fondo de la pirámide hay normas culturales y religiosas muy estrictas y que governan el nacimiento, la vida y la muerte de las mujeres en la sociedad. Estas tradiciones viejas de siglos hacen que el fondo [de la pirámide] sea bastante pesado.
A estas alturas, ya me había casado. Para hacerlo todo bien, respetamos todos los requerimientos tradicionales y religiosos apropiados. Él prometió felicidad y cumplimiento. Era un buen cristiano, como yo, también había sido educado en el exterior, había sido expuesto a las ideas y a los valores occidentales y compartíamos nuestra sabiduría tradicional. Nunca me habría imaginado que todas las cosas para las que había trabajado tan duramente, en la escuela y en casa, se tornarían en una carga, un obstáculo para mi paz doméstica. Aparentemente, esos diplomas académicos y cartas de nombramiento a altos cargos estaban secretamente emasculando al hombre de mi vida. ¡Qué catástrofe! Debería haber sabido que la ambición y el éxito no se esperaba que sean la cualidad dominante en, especialmente, una mujer africana. Una mujer africana debería ser una buena mujer africana cuyas cualidades dominantes deberían incluir timidez, sumisión, incompetencia (fingida, cuando sea necesario) y una atroz dependencia, incluso aunque tenga la oportunidad de ser económicamente independiente. Una mujer africana altamente educada e independiente está destinada a ser dominante, agresiva, incontrolable, una mala influencia para las demás mujeres africanas. No hay como casarse con ella. Tales cualidades son atributos excluivos de los hombres. ¡Lo lamenté de que nadie me avisara acerca de esos obstáculos! (Caí profundamente dentro la pirámide y una gran parte de los que están al fondo todavía lidian para que me quede allá.) Mientras tanto, luché por mi libertad con el fin de realizar plenamente mi potencial, sin embargo muchas oportunidades para mejorar el fondo [de la pirámide] fueron perdidas, mucha energía fue desperdiciada y mucha distancia recorrida inútilmente durante el viaje. Para las mujeres, el fondo [de la pirámide] es particularmente pesado.
Regresando a mi proyecto de investigación, durante los primeros años de la década de los 70 pasé mucho tiempo recolectando garrapatas supuestamente infectadas de los parásitos de la fiebre costeña oriental. A menudo, las vacas afectadas por las garrapatas eran tan delgadas que podía contar sus costillas. Esto se debía a que no había buenos pastos para ellas y, desde luego, no lograban obtener los alimentos suficientes. Al final, esta observación me condujo al reconocimiento de la relación entre el bienestar de los animales domésticos, un medio ambiente degradado y la capacidad de carga de cualquier recurso. Un ambiente degradado no podía sustentar nuestros animales domésticos. De hecho, la industria ganadera peligraba más a causa de la degradación ambiental que por las garrapatas en las orejas de los animales o por los parásitos de la fiebre costeña oriental en las glándulas salivares de las garrapatas.
Esa fue una de las muchas experiencias que me condujo al activismo ambientalista. De allí en adelante, busqué entender y apreciar no solo los síntomas, sino también las causas de la degradación ambiental. Este, entre otras preocupaciones, me inspiraron a dar inicio al Movimiento Cinturón Verde. El objetivo principal del Movimiento era concientizar a las personas de los síntomas de la degradación ambiental y concientizar a las personas en un grado tal que les motivaría a participar en la restauración y saneamiento del medio ambiente. La mayoría de la gente en el fondo de la pirámide tratarían más bien con los síntomas porque sus objetivos son de corto plazo y están dirigidos a la supervivencia cotidiana. El Movimiento Cinturón Verde los estimula a comprender la necesidad de ir a las causas primarias y tomar acción.
Las mujeres del Movimiento Cinturón Verde lo intentan. Para comenzar, en su mayoría son mujeres rurales que difícilmente saben leer o escribir en sus idiomas maternos, ni hablar los idiomas nacionales y oficiales de Kenia, principalmente inglés y kiswahili. Y en Kenia existen alrededor de 42 diferentes idiomas nativos. Por lo tanto, la comunicación es una gran barrera y aunque la enseñanza práctica (por demostración) es aplicada, no hay ni tiempo ni personal suficientes para andar de visita. Nuestro programa no prevee educación para los adultos, pero hay muchos grupos que plantan árboles y al mismo tiempo participan en el programa de educación adulta organizado por el Ministerio de Educación. Afortunadamente, las técnicas forestales son sencillas y son similares a las prácticas aplicadas por los agricultores. Con demostraciones básicas, los grupos de mujeres son capaces de adaptar las diferentes técnicas de silvicultura y de superar muchos problemas que podrían constituir una pesadilla para el silvicultor profesional.
Básicamente, el Movimiento Cinturón Verde es una campaña ambientalista para la reforestación. Los objetivos son muchos y diversos, pero la preocupación principal es concientizar a los hombres y a las mujeres comunes sobre la necesidad de cuidar el medio ambiente de tal forma que, a su vez, él pueda cuidarlos al menos en sus necesidades básicas. Los iniciadores son grupos de mujeres que se ofrecen porque experimentan el impacto directo de un medioambiente degradado. Escasean de leña, forraje, agua y comida. Son pobres, no ganan ningún dinero y son confinadas a la vida rural. Trabajan muy duro. Por ejemplo, en el sub-Sahara africano las mujeres producen el 80% de la comida, proporcionan el trabajo manual en las granjas y en las viviendas, crían sus muchos niños y actúan como jefes de familia en lugar de los maridos ausentes. Aún así, representan la mayoría del fondo de la pirámide. Sin educación, capital, o estrategias políticas y económicas que les asistan, se encuentran envueltas en los círculos viciosos de una pobreza debilitante, de una autoconfianza perdida y de una lucha sin fin para satisfacer sus necesidades más básicas.
Durante los últimos 15 años, el Movimiento ha estado intentando romper ese cíclo. Los obstáculos más grandes han sido los mismos sistemas creados por los que están en la cima. Estos sistemas son diseñados para quitar el poder a los que están en el fondo, para negarles libertades y derechos básicos. Todo es hecho de una manera tal que los que están en la cima pueden gobernar más facilmente y seguir explotándolos. Por su intento de levantar el fondo de la pirámide, el Movimiento ha sido descrito como antigubernamental, y los organizadores y los compañeros como disidentes. Yo he sido el sujeto de comentarios desagradables e incluso burdos, y he sido amenazada de agresiones corporales por los líderes políticos que juran proteger una constitución que consagra el derecho a la libertad de movimiento, información, expresión y asociación. Los derechos de los que están en el fondo de la pirámide son violados todos los días por los que están en la cima.
El enorme número de los que están en el fondo de la pirámide crea el peso. Este está compuesto por todos los problemas mencionados aquí. Y los números aumentan. Los sistemas económicos y políticos son diseñados para crear más números, y entonces la deforestación y la desertificación y otros aspectos de la degradación ambiental continúan. Las señales pueden verse por todas partes.
La ciencia y la tecnología a veces podrían aligerar la carga, pero aparentemente no lo hacen. Tal vez parte de la respuesta se encuentra en las personas mismas. Los seres humanos deben reexaminar sus roles en este planeta, reexaminar sus valores, reexaminar su comprensión del universo y la percepción de lo que constituye su felicidad y su cumplimiento. Quizá deberíamos reexaminar los sistemas de gobierno y buscar seguridad y paz no en una pirámide, sino más bien en un todo que sea equilibrado y armonioso, porque mientras sigamos sustentando una pirámide, la base seguirá ganando ímpetu y posiblemente se nos llevará a todos con ella, rumbo hacia donde siempre está dirigida, al abismo del fondo.
La autora junto a un letrero en Kiambu, Provincia Central de Kenia.

LISTA DE LECTURAS RECOMENDADAS SOBRE EL TEMA

The Reality of Aid: An Independent Review of International Aid, Judith Randel y Tony German (eds.), Londres: Action Aid. - En los países industrializados, cada persona gasta en un año más de 750 USD en ayuda gubernamental en el exterior. ¿A quién van? ¿En qué son gastados? ¿Tienen como resultado una reducción de pobreza y un desarrollo sostenible? Veinte organizaciones no-gubernamentales trabajan juntos para producir este informe anual, que se enfoca sobre las realidades actuales de la ayuda. Las ediciones recientes han seguido atentamente la desviación creciente de la ayuda, del desarrollo a largo plazo a los proyectos de emergencia, y el continuado uso de la ayuda con el fin de promocionar las exportaciones de los países ricos.

The Myth of Wild Africa: Conservation without Illusion, Jonathan S. Adams y Thomas O. Mc Shane, New York: Norton, 1992. - Dos respetados conservacionistas muestran que es inmoral y sin sentido intentar conservar la vida silvestre sin involucrar a los pueblos nativos. Sin embargo, durante décadas los países industrializados han cometido el error de intentar de desalojar a los africanos de su medioambiente, en vez de asistirlos en restaurar el equilibrio que ellos mantenían antes de la colonización.

Camping with the Prince and Other Tales of Science in Africa, Thomas A. Buss, Cambridge: Lutterworth Press, 1992. - Un fascinante relato de primera mano de un viaje a través de África que demuestra la dificultad de imponer ideas extranjeras a los pueblos, entre los cuales muchos pueden encontrar, y mucho más exitosas, sus propias respuestas.

The Critical Villager: Beyond Community Participation, Eric Dudley, Londres: Routledge, 1993. - Un importante informe de los problemas relacionados con la intervención de ayuda que vuelve al `desarrollo' más sospechoso que nunca. [El autor] sugiere que el confuso principio de que la gente no siempre está en lo justo no solamente es condescendiente, también es irracional. El respeto para los aldeanos es mostrado de la mejor forma tratándolos como adultos que actúan por su propia y libre voluntad, y con los que se puede argumentar, estar en desacuerdo y negociar. `Un folleto que sea aparentemente dirigido a aldeanos semianalfabetos, en cambio, acabará probablemente encima de los escritorios en Washington D.C.,' declara Dudley.

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Ultima revisión Noviembre 1, 2004. Introducción y traducción de Paolo Catelan. Edición de Numa Pompilio Reinoso Larrea. El material publicado en PanNatura está protegido por la Ley de Derechos de Autores y Editores y © Fundación Sangay 2004: El uso indiscriminado del mismo no está permitido, pero puede ser libremente circulado para fines personales, educacionales y no comerciales. PanNatura y Fundación Sangay son marcas y logos registrados. © PanNatura 2004. © Fundación Sangay 2004.


Original title, ``A View from the Grassroots''. From SCIENCE FOR THE EARTH, edited by Tom Wakeford and Martin Walters. © 1995 by Tom Wakeford, Martin Walters and the Contributors. Reprinted by arrangement with Tom Wakeford and John Wiley & Sons Ltd, Chichester, England. The opening quotation is taken from a Wangari's interview to the BBC. The photo is from the original article.


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