1. ECOLOGÍA PROFUNDA A LA DEFENSIVA
LAS PRESIONES CRECIENTES para el continuo
crecimiento y desarrollo han puesto a la vasta mayoría de los
ecologistas profesionales a la defensiva. Como ejemplo ilustrativo:
El ecólogo de campo Ivar Mysterud,
quien a finales de los años 60 propugnó vigorosamente y
profesionalmente los principios de la ecología profunda, encontró
considerable resistencia. Colegas de su universidad dijeron que
tendría que ocuparse de su propia área científica, en vez de
inmiscuirse en asuntos filosóficos y políticos. Debería resistirse a
la tentación de convertirse en un prominente ``popularizador´´ a
través de la publicidad de los medios de comunicación masivos. No
obstante, él persistió, influenciando a miles de personas (incluso a
mí mismo).
En Noruega, Mysterud se convirtió en
un famoso ``experto´´ profesional en la evaluación de los daños hechos
cuando osos mataban o mutilaban ovejas y otros animales domésticos.
Según la ley, los dueños tienen derecho a la indemnización. Y
cazadores con licencia reciben la autorización de matar a los osos si
sus fechorías son considerables.[1] El continuo crecimiento y
desarrollo requerían que la industria ovejera se consolidara, los
dueños de rebaños fueran menos, más ricos, y tendieran a vivir en
ciudades. Como resultado de los aumentos de salarios, no podían
permitirse contratar más pastores que cuidasen los rebaños, así que
las ovejas eran abandonadas a sí mismas incluso más que antes. El
continuo crecimiento requería al mismo tiempo desplazar a las ovejas
hacia lo que tradicionalmente era considerado ``territorio de los
osos.´´ A pesar de esta invasión, las poblaciones de osos crecían y
los problemas proliferaban.
¿Cómo reaccionó Mysterud ante
estos nuevos problemas? ¿Puso límites al exceso de cercenamiento
humano/ovino a territorio de osos? ¿Intentó una aplicación
directa de su perspectiva ecológicamente profunda a estos asuntos?
Más bien lo contrario. Adoptó lo que aparentemente era una perspectiva
superficial de manejo de la vida silvestre, defendiendo a los
propietarios de los rebaños: más dinero para indemnizar las perdidas,
indemnizaciones más rápidas, y la inmediata contratación de cazadores
que principalmente mataban a ``juveniles osos delincuentes´´ acusados
de matar a muchas ovejas.
Los protectores de los grandes
carnívoros notaron con preocupación el cambio de la ``imagen´´ pública
de Mysterud; ¿de veras había abandonado sus prioridades éticas
previas? Privadamente él insistía en que no era así. Pero públicamente
tendía a quedarse callado.
No fue difícil encontrar la razón de
las inesperadas acciones de M.: la fuerza del crecimiento económico
era tan fuerte que las leyes de protección de los osos habrían sido
modificadas hacia una dirección altamente desfavorable si los
propietarios de los rebaños no hubiesen sido rápidamente apaciguados
con la aceptación de algunos de sus razonables pedidos. Después de
todo, costaba un dineral contratar y equipar personal para localizar
un rebaño de ovejas que había sido hostigado por un oso y, además,
probar la culpabilidad del oso. Y los procedimientos burocráticos
involucrados requerían mucho tiempo. M. no había modificado en
absoluto sus prioridades éticas fundamentales. Más bien, había
adoptado un compromiso puramente defensivo. Suspendió la promoción
pública de su filosofía ecológicamente profunda para poder mantener la
credibilidad y la posición entre los opositores a sus principios, y
mantener sus relaciones amistosas con los propietarios ovejeros.
Y lo que es cierto de Mysterud es
también cierto de los otros miles de ecologistas y ambientalistas
profesionales. Estas personas a menudo ocupan posiciones de
responsabilidad en la sociedad, en donde podrían fortalecer una
política ambiental responsable, pero, dadas las fuerzas exponenciales
del crecimiento, sus publicaciones, cuando las tienen, son limitadas a
preocupaciones estrechamente especializadas y profesionales. Sus
escritos son seguramente competentes, pero carecen de una perspectiva
más profunda y más global (aunque admito que existan brillantes
excepciones).
Si los ecologistas profesionales
persisten en expresar sus valores prioritarios, sus trabajos a menudo
peligran, o tienden a perder influencia y estatus entre aquellos que
están encargados de políticas globales.[2] En privado, admiten la
necesidad de cambios profundos y de largo alcance, pero públicamente
ya no afirman lo mismo. Como resultado, las personas profundamente
preocupadas por la ecología y el medio ambiente se sienten abandonadas
e incluso traicionadas por parte de los ``expertos´´ que trabajan
dentro del ``establishment.´´
En los debates ecologistas, muchos
participantes conocen mucho sobre políticas ambientales particulares en
lugares específicos, y muchos otros poseen fuertes posiciones acerca de
fundamentales asuntos filosóficos de ética ambiental, pero solamente
muy pocos poseen ambas cualidades. Cuando personas de este tipo callan,
la perdida es formidable.
Por ejemplo, la complicada cuestión
de cómo las sociedades industriales pueden incrementar la producción
de energía con consecuencias menos dañinas es generalmente un
desperdicio de tiempo si este incremento carece de sentido con
relación a los fines humanos últimos. Miles de expertos contratados
por los gobiernos y demás grandes instituciones dedican su tiempo a
este complicado problema, aún es difícil para la gente descubrir o
darse cuenta que muchos de estos mismos expertos consideran el
problema sin sentido e irrelevante. Lo que dichos expertos consideran
importante son las cuestiones de cómo estabilizar y finalmente
disminuir el consumo sin perder la calidad genuina de vida para los
humanos. Pero siguen trabajando en los problemas irrelevantes a los
cuales han sido asignados mientras, al mismo tiempo, se quedan
públicamente callados, dado que el poder esencialmente no está en sus
manos.
2. UN LLAMAMIENTO PARA TODOS
Mi argumento es el siguiente: incluso aquellos que subsumen las
políticas ecológicas bajo los objetivos estrechos del bienestar y la
salud humana no pueden alcanzar sus modestas metas, al menos no
completamente, sin juntarse con los partidarios de la ecología
profunda. Necesitan lo que estas personas tienen para contribuir, y
todo esto trabajará en favor de ellos más a menudo de lo que trabajará
en su contra. Aquellos que están encargados de las políticas
ambientales, aun cuando se trate de personas que toman decisiones
orientadas a los recursos naturales (¿y tolerantes al crecimiento
económico?), recibirán cada vez más cordialmente, aunque fuera sólo
por razones tácticas y no fundamentales, lo que los partidarios de la
ecología profunda han de decir. Aunque la ética más radical puede
parecerles absurda o indefendible, saben que sus defensores están, en
práctica, haciendo el trabajo de conservación que antes o después
tiene que ser hecho. Ellos coinciden con la práctica aunque operen
desde teorías divergentes. El tiempo está maduro para que los
ecologistas profesionales rompan su silencio y manifiesten sus
preocupaciones más profundas de manera más libre. Una propugnación más
vigorosa de las posiciones de la ecología profunda por parte de
aquellos que trabajan en el interior del ámbito poco profundo del
ecologismo preocupado de asuntos de recursos naturales, es la mejor
estrategia para recobrar, a los ojos del público en general, parte de
la fuerza de este movimiento, contribuyendo de ese modo, aunque
modestamente, al cambio de tendencias.
¿A qué me refiero cuando afirmo
que incluso el objetivo más modesto del ecologismo poco profundo
requiere de la ecología profunda? Podemos entenderlo considerando la
World Conservation Strategy [Estrategia de Conservación Mundial] -
desarrollada por la International Union for the Conservation of Nature
and Natural Resources (IUCN) en cooperación con el United Nations
Environmental Programme (UNEP) y el World Wildlife Fund (WWF). Los
argumentos de este importante documento son absolutamente
antropocéntricos en el sentido de que todas sus recomendaciones son
justificadas exclusivamente en términos de sus efectos sobre la salud
humana y el bienestar básico. [3]
Aparentemente, una ética
ambientalista más ecocéntrica es también recomendada por razones
tácticas: ``Es necesaria una nueva ética, que abarque a las plantas y
los animales así como las personas, para que las sociedades humanas
puedan vivir en armonía con el mundo natural del cual dependen para la
supervivencia y el bienestar.´´ Pero dicha ética seguramente sería más
efectiva si fuera implementada por personas que creen en su validez,
más que en su utilidad. Esto, creo, llegará a ser entendido cada vez
más por parte de aquellos que están encargados de las políticas
educacionales. Muy simplemente, es indecente para un profesor
proclamar una ética solamente por razones tácticas.
Más aun, este punto se aplica a todos
los aspectos de una estrategia de conservación planetaria. Las
estrategias de conservación son implementadas más ansiosamente por
personas que aman lo que están conservando, y que están convencidas
que lo que aman es intrínsecamente digno de ser amado. Dichos amantes
no querrán ocultar sus actitudes y valores, más bien las expresarán
cada vez más públicamente. Ellos poseen una ética genuina de
conservación, no simplemente un instrumento tácticamente útil para la
supervivencia humana.
En pocas palabras, las campañas de
educación ambiental pueden combinar afortunadamente argumentos
antropocéntricos con una ética ambientalista práctica basada sobre una
perspectiva más profunda y más fundamental, sea religiosa o
filosófica, y sobre un conjunto de normas que se basan sobre valores
intrínsecos. Pero la fuerza inherente de esta posición general se
perderá si aquellos que trabajan profesionalmente en los problemas
ambientales no dan libremente testimonio de su adhesión a normas
fundamentales.
Todo esto es exhortativo, en el
sentido etimológico positivo de la palabra. Mi intención es ``urgir,
incitar, instigar, animar, alentar´´ (del latín: hortari). Esto
puede aparecer poco académico, pero lo considero justificable dada una
intima relación entre las frases exhortativas y las visiones
filosóficas fundamentales que formulo en la Sección 8. Examinar lo que
implican las normas e hipótesis fundamentales es eminentemente
filosófico.
3. ¿ QUÉ ES LA ECOLOGÍA PROFUNDA?
La frase ``movimiento de ecología profunda´´ ha sido utilizada
hasta ahora sin intentar definirla. No se debería esperar demasiado
por parte de las definiciones de movimientos; piénsese, por ejemplo,
en los términos del tipo ``conservadorismo,´´ ``liberalismo,´´ o
``movimiento feminista.´´ Y no hay razón para que los partidarios de
los movimientos tengan que adherirse exactamente a la misma
definición, o a cualquier definición. Ocurre lo mismo con
caracterizaciones, criterios, o un conjunto de condiciones necesarias
propuestas para la aplicación de un término o de una frase. En lo que
sigue, se proponen tentativamente una plataforma o algunos términos
claves y frases, sobre los cuales George Sessions y yo hemos
coincidido, como fundamentos de la ecología profunda.[4] Con más
exactitud, las frases poseen una doble función. Su objetivo es
expresar puntos importantes que la gran mayoría de partidarios
aceptan, implícitamente o explícitamente, a un alto nivel de
generalidad. Además, expresan una propuesta para que aquellos que
firmemente rechazan uno o más de dichos puntos no puedan ser
considerados como partidarios de la ecología profunda. Esto podría
darse porque son partidarios de un movimiento ambiental poco profundo
(o reformista) o más bien pueden simplemente disentir de uno o más de
los ocho puntos por razones semánticas o de otra naturaleza.
Obviamente pueden aceptar un conjunto diferente de puntos, que, para
mi, posee en sus términos generales el mismo sentido, y, en este caso,
los llamaría partidarios del movimiento de ecología profunda, pero
añadiría que ellos creen disentir (quizás Henryk Skolimowski
sea un ejemplo de estos últimos). Los ocho puntos son:
1 - El florecimiento y el bienestar de la vida humana y no-humana en
la Tierra poseen un valor por sí mismos (sinónimos: valor intrínseco,
valor inherente). Estos valores no dependen de la utilidad del mundo
no-humano para los objetivos humanos.
2 - La riqueza y la diversidad de las formas de vida contribuyen a la
realización de estos valores y constituyen además valores por sí
mismas.
3 - Los seres humanos no tienen derecho a reducir esta riqueza y
diversidad excepto para satisfacer necesidades vitales.
4 - El florecimiento de la vida y de las culturas humanas es
compatible con una población humana sustancialmente más pequeña. El
florecimiento de la vida no-humana requiere una población
humana más pequeña.
5 - La interferencia humana actual con el mundo no-humano es excesiva,
y la situación está empeorando rápidamente.
6 - En consecuencia, las políticas deben ser cambiadas. Estas
políticas afectan estructuras económicas, tecnológicas, e ideológicas
básicas. El estado de las cosas resultante será profundamente
diferente del actual.
7 - La transición ideológica principalmente será la de apreciar la
calidad de vida (que prospera en situaciones de valor intrínseco) más
que adherirse a un estándar de vida cada vez más elevado. Habrá una
profunda conciencia de la diferencia entre el `tamaño grande' y la
grandeza.
8 - Aquellos que suscriben los puntos anteriores tienen directamente o
indirectamente una obligación de intentar implementar los cambios
necesarios.
COMENTARIOS SOBRE LOS OCHO PUNTOS DE LA PLATAFORMA
CO(1): Esta formulación se refiere a la biosfera o, más
profesionalmente, a la ecosfera en su totalidad (conocido también como
``ecocentrismo´´). Esta incluye individuos, especies, poblaciones,
hábitats, así como culturas humanas y no-humanas. Dado nuestro
conocimiento actual de las relaciones íntimas y omnipresentes, esto
implica una preocupación y un respeto fundamentales.
El término ``vida´´ se utiliza aquí
en una forma no técnica y más absoluta para incluir también lo que los
biólogos clasifican como ``no vivo´´: ríos (cuencas), paisajes,
ecosistemas. Para los partidarios de la ecología profunda, consignas
del tipo ``dejen vivir al río´´ ilustran este uso más amplio tan común
en muchas culturas.
Valor inherente, como se le usa en
(1), es común en la literatura de la ecología profunda (e.g., ``La
presencia de valor inherente en un objeto natural no depende de
cualquier consciencia, interés, o apreciación por parte de cualquier
ser consciente´´).[5]
CO(2): Las especies de plantas o
animales, llamadas sencillas, inferiores, o primitivas, contribuyen en
manera esencial a la riqueza y diversidad de la vida. Poseen un valor
intrínseco y no son simplemente pasos hacia formas de vida denominadas
superiores o racionales. El segundo principio presupone que la vida
misma, en cuanto proceso que se desenvuelve en un tiempo evolutivo,
implica un aumento de diversidad y riqueza.
La complejidad, como se la considera
aquí, es diferente de complicación. Por ejemplo, la vida urbana puede
ser más complicada que la vida en un ámbito natural sin ser más
compleja en el sentido de cualidad multifacética.
CO(3): El término ``necesidad vital´´
es deliberadamente vago, permitiendo una considerable latitud en el
juicio. Las diferencias en el clima y factores relacionados, junto con
las diferencias en las estructuras de las sociedades como existen
actualmente, se necesita que sean tomadas en cuenta.
CO(4): No se espera que las personas
en los países materialmente más ricos reduzcan de la noche a la mañana
su interferencia excesiva con el mundo no-humano. La estabilización y
la reducción de la población humana tomará tiempo. ¡Cientos de
años! Hay que desarrollar estrategias intermedias. Pero de ninguna
forma esto disculpa la actual autocomplacencia. Ante todo, hay que
darse cuenta de la extrema seriedad de nuestra situación actual. Y
cuanto más esperemos en hacer los cambios necesarios, más drásticas
serán las medidas imprescindibles. Hasta que se aporten cambios
profundos, es probable que intervengan disminuciones sustanciales de
riqueza y diversidad: la rapidez de la extinción de las especies será
de diez a cien o más veces superior que en cualquier otro periodo
breve de la historia de la tierra.
CO(5): Esta formulación es leve. Para
una evaluación realista, véase los informes anuales del Worldwatch
Institute en Washington, D.C.
La consigna de ``no interferencia´´
no implica que los humanos no deberían modificar algunos de los
ecosistemas, como otras especies lo hacen. Los seres humanos han
modificado la tierra durante toda su historia y probablemente seguirán
haciéndolo. El problema es la naturaleza y la extensión de esta
interferencia. La destrucción per capita de los bosques
silvestres (antiguos) y otros ecosistemas primarios ha sido excesiva
en los países ricos; con respecto a esto es fundamental que los pobres
no imiten a los ricos.
La lucha para preservar y extender
áreas de habitats salvajes o casi salvajes (``Naturaleza libre´´)
debería continuar. La razón de esta preservación debería enfocarse
principalmente sobre las funciones ecológicas de estas áreas (una de
estas funciones: vastas áreas naturales en la biosfera son necesarias
para la continua formación evolutiva de especies de plantas y
animales. La mayoría de las áreas naturales y reservas animales
designadas actualmente no son suficientemente grandes para permitir
tal formación de especies).
CO(6): El crecimiento económico como
ha sido concebido e implementado hoy en día por parte de las naciones
industriales es incompatible con los puntos (1)-(5). Hay solamente una
débil similitud entre formas ideales de crecimiento económico
sostenible y las políticas presentes de las sociedades
industriales.
La ideología actual tiende a valorar
las cosas porque son escasas y porque poseen un valor comercial. Hay
prestigio en consumir masivamente y desperdiciar mucho (para mencionar
solamente algunos de los factores relevantes).
Considerando que
``autodeterminación,´´ ``comunidad local,´´ y ``piensa globalmente,
actúa localmente´´ seguirán siendo términos claves en la ecología de
las sociedades humanas, la implementación de cambios profundos
requiere, sin embargo, cada vez más acciones globales: una acción
que cruce las fronteras.
Los gobiernos de los países del
Tercer Mundo esencialmente no están interesados en asuntos de Ecología
Profunda. Cuando las instituciones en las sociedades industriales
intentan promover medidas ecológicas a través de los gobiernos del
Tercer Mundo, prácticamente nada se cumple (e.g. véase los problemas
de desertización). Dada esta situación, el apoyo a la acción global a
través de organizaciones internacionales no-gubernamentales se vuelve
cada vez más importante. Muchas de estas organizaciones son capaces de
actuar globalmente ``desde las bases hasta las bases,´´ evitando así
la interferencia negativa de los gobiernos.
Hoy en día la diversidad cultural
requiere una tecnología avanzada, es decir, técnicas que promuevan los
objetivos fundamentales de cada cultura. Las llamadas tecnologías
suaves, intermedias y alternativas son pasos en esta dirección.
CO(7): Algunos economistas critican
la expresión ``calidad de vida´´ porque supuestamente es vaga. Pero,
luego de una más cercana inspección, lo que ellos consideran vago
corresponde, de hecho, a la naturaleza no cuantificable del
término. No se puede cuantificar adecuadamente lo que es importante
para la calidad de vida en el sentido discutido aquí, y no hay
necesidad de hacerlo.
CO(8): Hay un amplio espacio para
diferentes opiniones acerca de las prioridades: ¿qué se debería
hacer primero?, y ¿luego qué?, ¿Que es lo más urgente?, ¿Qué
es claramente necesario hacer, como opuesto a lo que es altamente
deseable pero no apremiante en absoluto? La frontera de la crisis
ambiental es vasta y diversa, y hay cupo para todos.
Las formulaciones anteriores de los ocho puntos pueden ser útiles para
muchos de los partidarios del movimiento de ecología profunda. Pero
algunos opinarán que son imperfectos, incluso engañosos. Si necesitan
formular en pocas palabras lo que es fundamental para la ecología
profunda, propondrán un conjunto alternativo de principios. Obviamente
estaré feliz en referirme a ellos como alternativos. Debería haber una
medida de diversidad en lo que es considerado fundamental y común.
¿Por qué deberíamos definir el
movimiento como ``el movimiento de ecología profunda´´?[6] Existen al
menos otras seis designaciones que cubren la mayoría de los mismos
asuntos: ``Resistencia Ecológica,´´ usado por John Rodman en
importantes discusiones; ``La Nueva Filosofía Natural,´´ acuñado por
Joseph Meeker; ``Ecofilosofía,´´ adoptado por Sigmund Kvaloy y otros
para enfatizar (i) una evaluación altamente crítica de las sociedades
en crecimiento industrial desde un punto de vista ecológico general, y
(ii) la ecología de la especie humana; ``Filosofía y Política Verde´´
(mientras el término ``verde´´ se utiliza a menudo en Europa, en los
Estados Unidos ``verde´´ se caracteriza por una asociación engañosa
con la, más bien ``azul´´, revolución agrícola Verde); ``Ética de la
Tierra Sostenible,´´ usado por G. Tyler Miller; y ``Ecosofía´´
(eco-sabiduría), que es el término que más prefiero. Otros podrían
también ser mencionados.
Y entonces, ¿por qué utilizar el
adjetivo ``profundo´´? Esta pregunta tendrá una respuesta más fácil
luego de subrayar el contraste entre las preocupaciones ecológicas
profundas y las poco profundas. ``Ecología Profunda´´ no constituye
una filosofía en ningún sentido propiamente académico, tampoco está
institucionalizada al igual que una religión o una ideología. Más
bien, lo que ocurre es que varias personas se unen durante campañas o
acciones directas. Forman un círculo de amigos que apoyan el mismo
tipo de estilo de vida que otros pueden juzgar como ``sencillo,´´ pero
que ellos mismos consideran rico y multifacético. Coinciden sobre una
vasta gama de asuntos políticos, aunque pueden ser partidarios de
diferentes agrupaciones políticas. Como en todos los movimientos
sociales, consignas y retórica son indispensables para la coherencia
interna del grupo. Reaccionan juntos contra las mismas amenazas en una
forma predominantemente no violenta. Quizás los participantes más
influyentes son artistas y escritores que no articulan su perspicacia
en términos de filosofía profesional, expresándose más bien a través
del arte y de la poesía. Por estas razones, yo adopto el término
``movimiento´´ en vez de ``filosofía.´´ Pero es esencial que las
actitudes y los credos estén involucrados como parte de la motivación
para la acción.
4. ECOLOGÍA PROFUNDA VERSUS ECOLOGÍA POCO PROFUNDA
Algunos términos y consignas claves tomados del debate ecologista
aclararán el contraste entre los movimientos de ecología profunda y
poco profunda.[7]
A. POLUCIÓN
Enfoque poco profundo: A través de la tecnología se busca purificar el
agua y el aire y esparcir la polución más uniformemente. La ley limita
la contaminación tolerable. Industrias contaminantes son
preferiblemente exportadas hacia los países en desarrollo.
Enfoque profundo: La polución es
evaluada desde un punto de vista biosférico, no enfocado
exclusivamente sobre sus consecuencias para la salud humana, sino más
bien para la vida en su totalidad, lo que incluye las condiciones
vitales de cada especie y sistema. La reacción poco profunda a la
lluvia ácida, por ejemplo, es la tendencia de evitar la acción
demandando más investigación, intentando buscar especies de árboles
que toleren más acidez, etc. El enfoque profundo se concentra en lo
que está ocurriendo en el ecosistema en su totalidad y hace un
llamamiento para una lucha altamente prioritaria contra las
condiciones económicas y la tecnología responsable de la producción de
lluvias ácidas. Las preocupaciones de largo plazo involucran cien
años, al menos.
La prioridad es combatir las causas
profundas de la contaminación, y no simplemente los efectos
superficiales de corto plazo. Los países del Tercer y Cuarto Mundo no
pueden permitirse el pago de todos los costos de la guerra contra la
contaminación en sus regiones; consecuentemente requieren la
asistencia de los países del Primer y Segundo Mundo. La exportación de
polución no constituye solamente un crimen contra la humanidad, es un
crimen contra la vida en general.
B. RECURSOS
Enfoque poco profundo: El énfasis se pone sobre los recursos para los
seres humanos, especialmente para la generación presente en sociedades
prósperas. Según esta visión, los recursos de la tierra pertenecen a
los que poseen la tecnología para explotarlos. Hay confianza en que
los recursos no se agotarán porque, a medida de que sean cada vez más
escasos, un precio de mercado más alto los conservará, y a través del
progreso tecnológico se encontrarán sucedáneos. Además, plantas,
animales y objetos naturales son valiosos sólo en cuanto constituyen
recursos para los seres humanos. Si se desconoce su utilidad para el
género humano, o parece improbable que un día sea encontrada, no
importa si se los destruye.
Enfoque profundo: La preocupación en
este caso se refiere a los recursos y hábitats de todas las formas de
vida, y a su bienestar. Ningún objeto natural es concebido únicamente
como un recurso. Esto conduce, por lo tanto, a una evaluación critica
de los modos humanos de producción y consumo. Surge la pregunta:
¿Hasta qué punto un incremento en la producción y el consumo
fomenta valores humanos fundamentales? ¿Hasta qué punto satisface
necesidades vitales, localmente o globalmente? ¿Cómo pueden ser
modificadas las instituciones económicas, legales, y educacionales
para contrarrestar incrementos destructivos? ¿Cómo puede el uso
de los recursos servir a la calidad de vida antes que a estándares
económicos de vida como son generalmente promovidos por el consumismo?
Desde una perspectiva profunda, hay un énfasis sobre el enfoque hacia
el ecosistema más que simplemente la consideración de situaciones
locales o formas de vida aisladas. Hay una perspectiva del tiempo y
del espacio máxima y de largo alcance.
C. POBLACIÓN
Enfoque poco profundo: La amenaza de ``superpoblación´´ (humana) es
vista principalmente como un problema de los países en desarrollo. Se
aprueban o incluso se aplauden los aumentos poblacionales en el propio
país debido a miopes razones militares, económicas o de otra
naturaleza; un incremento numérico de los humanos es considerado
valioso por sí mismo o económicamente lucrativo. El asunto de una
``población óptima´´ para los seres humanos se discute sin aludir a la
cuestión de una ``población óptima´´ en función de las demás formas de
vida. La destrucción de hábitats silvestres causada por la población
humana en aumento es aceptada como un mal inevitable, y las
disminuciones drásticas de formas de vida salvaje tienden a ser
aceptadas en la medida en que las especies no son lanzadas hasta la
extinción. Además, las relaciones sociales de los animales son
ignoradas. Una reducción sustancial de largo plazo de la población
humana global no es considerada una meta deseable. Más aún, se afirma
el derecho a defender los propios linderos contra ``extranjeros
ilegales,´´ sin tomar en cuenta las presiones poblacionales en otras
partes.
Enfoque profundo: Se reconoce que las
excesivas presiones sobre la vida del planeta son producto de la
explosión demográfica humana. La presión producida por las sociedades
industriales es un factor principal, y la reducción poblacional debe
gozar de la más alta prioridad en esas sociedades.
D. DIVERSIDAD CULTURAL Y TECNOLOGÍA APROPIADA
Enfoque poco profundo: La industrialización del tipo industrial
occidental es considerada como la meta de los países en desarrollo.
Se considera que la adopción universal de la tecnología occidental es
compatible con la diversidad cultural, junto con la preservación de
los elementos positivos (desde una perspectiva occidental) de las
sociedades no-industriales actuales. Se juzgan como inferiores las
profundas diferencias culturales en las sociedades no-industrializadas
que se desvían considerablemente de los estándares contemporáneos del
Occidente.
Enfoque profundo: Protección de las
culturas no-industrializadas frente a la invasión por parte de las
sociedades industrializadas. Las metas de las primeras no deberían ser
la promoción de estilos de vida similares a los de los países
ricos. Las profundas diferencias culturales constituyen, en el ámbito
humano, lo análogo de la diversidad y riqueza de las formas de vida en
el ámbito biológico. En las sociedades industrializadas se debería
asignar una alta prioridad a la antropología cultural en los programas
educativos generales.
Deberían ponerse límites a los
impactos de la tecnología occidental sobre los países
no-industrializados actualmente existentes y el Cuarto Mundo [de los
pueblos indígenas - ndt] debería ser defendido de la dominación
extranjera. Las estrategias políticas y económicas deberían favorecer
a las subculturas que se desarrollan en el seno de las sociedades
industrializadas. Las tecnologías locales y de bajo impacto deberían
posibilitar una evaluación cultural básica de cualquier innovación
tecnológica, junto a críticas expresadas libremente de la llamada
tecnología avanzada cuando ésta posee el potencial de ser
culturalmente destructiva.
E. ÉTICA TERRESTRE Y MARINA
Enfoque poco profundo: Paisajes, ecosistemas, ríos, y demás entidades
globales de la naturaleza son conceptualmente partidas en fragmentos,
despreciando así unidades más vastas y gestalts
exhaustivas. Dichos fragmentos son considerados propiedades y recursos
de individuos, organizaciones o estados. La conservación es discutida
en términos de ``uso múltiple´´ y ``análisis costo/beneficio.´´ Los
costos sociales y los costos ecológicos globales y de largo plazo de
la extracción y uso de los recursos usualmente no son tomados en
cuenta. El manejo de la vida salvaje es concebido como conservación de
la naturaleza para las ``futuras generaciones de humanos.´´ La erosión
del suelo y el deterioro de la calidad de las vertientes de agua, por
ejemplo, son registradas como pérdidas humanas, pero una fuerte
confianza en el progreso tecnológico futuro hace que parezcan
innecesarios cambios profundos.
Enfoque profundo: La tierra no
pertenece a los humanos. Por ejemplo, los paisajes, los ríos, la flora
y la fauna de Noruega y el mar cercano no son propiedad de los
noruegos. En manera similar, el petróleo debajo del Mar del Norte o en
cualquier otro sitio no pertenece a ningún estado o a la humanidad. Y
la ``naturaleza libre´´ que rodea una comunidad local no pertenece a
la comunidad local.
Los seres humanos sólo habitan las
tierras, utilizando los recursos para satisfacer necesidades
vitales. Y si sus necesidades no-vitales entran en conflicto con las
necesidades vitales de los no-humanos, entonces los humanos deberían
dar la preferencia a estos últimos. La destrucción ecológica actual no
será solucionada tecnológicamente. A las arrogantes nociones actuales
de las sociedades industriales (y de otro tipo) se debe poner
resistencia.
F. EDUCACIÓN Y EMPRESA CIENTÍFICA
Enfoque poco profundo: La degradación del medioambiente y el
agotamiento de los recursos requieren la formación de más y más
``expertos´´ que puedan asesorar sobre las maneras de cómo seguir
combinando el crecimiento económico con la preservación de un ambiente
sano. Con toda probabilidad vamos a necesitar una tecnología cada vez
más dominante y manipuladora para ``manejar el planeta´´ cuando el
crecimiento económico global haga inevitable una mayor degradación
ecológica. La iniciativa científica debe continuar dando prioridad a
las ``ciencias fundamentales´´ (física y química). En las áreas
``duras´´ e importantes del aprendizaje, serán necesarios altos
estándares educacionales caracterizados por una intensa
competencia.
Enfoque profundo: Si se adoptan
políticas ecológicas sanas, entonces la educación debería concentrarse
sobre un énfasis en sensibilidad hacia bienes que no fomenten el
consumo y, con respecto a tales bienes, siempre y cuando haya lo
suficiente para todos. La educación debería por lo tanto contrarrestar
el énfasis excesivo dado a los bienes con una etiqueta de
precio. Debería cambiarse la atención desde las ciencias ``duras´´ a
las ciencias ``suaves´´ que subrayan la importancia de las culturas
locales y globales. El objetivo educacional de la World Conservation
Strategy (``construir el apoyo a la conservación´´) debería tener
una alta prioridad, pero en el ámbito más profundo de respeto para la
biosfera.
En el futuro, no habrá ningún
movimiento ambientalista poco profundo si los gobiernos adoptan, cada
vez más, políticas profundas, y por lo tanto no habrá necesidad de un
especial movimiento de ecología profunda.
5. ¿ENTONCES POR QUÉ UNA ECOLOGÍA ``PROFUNDA´´?
La diferencia decisiva entre una ecología poco profunda y una
ecología profunda, en la práctica, involucra la voluntad para
cuestionarse públicamente, y una apreciación de la importancia de
discutir públicamente, todo tipo de estrategia económica y
política. Tal discusión es ``profunda´´ y pública. ¡Esta se
pregunta insistente y consistentemente ``por qué´´ sin dar por sentado
nada!
La ecología profunda puede reconocer
fácilmente la efictividad práctica de los argumentos homocéntricos:
Es esencial que la conservación sea vista como punto central para
los intereses y las aspiraciones humanas. Al mismo tiempo, las
personas - desde los jefes de estado hasta los miembros de las
comunidades rurales - serán convencidas más rápidamente de la
necesidad de la conservación si ellas mismas reconocen la contribución
de la conservación a la consecución de sus necesidades tal como son
percibidas por ellas, y de la solución de sus problemas, tal como son
percibidos por ellas. [8]
Hay varios peligros en argumentar exclusivamente desde la
perspectiva de estrechos intereses humanos. Resulta que algunas
políticas basadas sobre argumentos homocéntricos exitosos violan o
comprometen excesivamente los objetivos de los argumentos más
profundos. Además, argumentos homocéntricos tienden a debilitar la
motivación en la lucha por un cambio social necesario, y la voluntad
para servir en una gran causa. Como si no bastara, los complicados
argumentos contenidos en los documentos de la conservación que
privilegia a los asuntos humanos, como la World Conservation Strategy,
van más allá del tiempo y de la capacidad de muchas personas para
asimilarlos y comprenderlos. También tienden a provocar interminables
desacuerdos técnicos entre los expertos. Grupos con intereses
especiales y con objetivos estrechos de explotación a corto plazo,
opuestos a políticas ecológicas más sanas, a menudo aprovechan de
estos desacuerdos, estancando así el debate y los pasos hacia una
acción eficaz.
Cuando se argumenta desde premisas
ecológicamente profundas, la mayoría de las complicadas soluciones
tecnológicas propuestas no necesita ni siquiera ser discutida. Los
méritos relativos de las propuestas tecnológicas alternativas carecen
de sentido si nuestras necesidades vitales han sido ya satisfechas. La
concentración sobre asuntos vitales activa la energía mental y
fortalece la motivación. Por otra parte, el enfoque ambientalista poco
profundo, al concentrarse casi exclusivamente sobre los aspectos
técnicos de los problemas ecológicos, tiende a convertir al público en
más pasivo y desinteresado con relación a las cuestiones ambientales
más cruciales y no técnicas, vinculadas a estilos de vida.
Algunos escritores en el ámbito del
movimiento de ecología profunda intentan articular las suposiciones
fundamentales, que subyacen bajo el enfoque económico dominante, en
términos de filosofía, de religión y de valores prioritarios. En el
movimiento poco profundo, el debate y los argumentos hacen un alto
mucho antes que ésto. El movimiento de ecología profunda es por lo
tanto ``el movimiento ecologista que analiza más profundamente.´´ Una
comprensión de los cambios profundos requeridos, esbozados en la
plataforma de ocho puntos de la ecología profunda (discutidos en la
sección 3 anterior), nos hace entender la necesidad de ``debatirlo
todo.´´
A menudo se utilizan los términos
``igualitarismo,´´ ``homocentrismo,´´ ``antropocentrismo,´´ y
``chovinismo humano´´ para caracterizar los puntos de vista en el
espectro profundo-poco profundo. Pero estos términos usualmente
funcionan como consignas que son a menudo expuestas a
malentendidos. Pueden bien implicar que el hombre es, en cierto
sentido, solamente un ``ciudadano común´´ (Aldo Leopold) del planeta y
al mismo nivel de todas las otras especies, pero a veces son
interpretados como la negación de que los seres humanos posean
cualquier ``rasgos´´ extraordinarios, o que, en situaciones que
involucran intereses vitales, los humanos no tengan obligaciones
imprescindibles hacia sus semejantes. Pero esto sería un error:
¡las tienen!
En cualquier movimiento social, la
retórica posee una función esencial, la de mantener a los miembros
luchando juntos bajo la misma bandera. Las formulaciones retóricas
también sirven para provocar interés entre las personas fuera del
movimiento. Entre muchas y excelentes consignas, se podría mencionar
``la naturaleza es la más sabia,´´ ``lo pequeño es maravilloso,´´ y
``todo está interconectado.´´ Pero a veces se podría afirmar, sin
error, que la naturaleza no siempre es la más sabia, que lo pequeño a
veces es atroz y que afortunadamente todo a veces está interconectado
solo un poco, o nada en absoluto.
Solamente una minoría de los
partidarios de la ecología profunda son filósofos académicos, como en
mi caso. Y mientras la ecología profunda no puede constituir un
sistema filosófico completo, esto no implica que sus filósofos no
deberían intentar ser lo más claros posible. Así que una discusión de
la ecología profunda en cuanto sistema deductivo puede ser útil para
aclarar muchas relaciones fundamentales de tipo premisa/conclusión.
6. ECOLOGÍA PROFUNDA ILUSTRADA COMO SISTEMA DEDUCTIVO
Subyacentes a los ocho principios presentados en la sección 3,
existen incluso posiciones y normas más fundamentales, que se
encuentran en sistemas filosóficos y en varias religiones del mundo.
Esquemáticamente, podemos representar las visiones generales sugeridas
lógicamente por el movimiento de ecología profunda a través de flujos
deductivos desde las normas más fundamentales y las hipótesis
descriptivas (nivel 1) hasta las decisiones específicas propias de las
situaciones de la vida real (nivel 4).
El modelo piramidal comparte algunas
características con los sistemas hipotético-deductivos. La principal
diferencia, de todos modos, es que algunas frases del nivel superior
(= más profundas) son normativas, y preferiblemente son expresadas por
imperativos. Esto permite alcanzar los imperativos al más bajo nivel
deductivo: el nivel crucial en términos de decisiones. Por lo tanto,
existen "debe" en nuestras premisas como en nuestras conclusiones.
Nunca nos movemos de un "es" a un "debe", o viceversa. ¡Desde un
punto de vista lógico, esto es decisivo!
La estructura (o diagrama)
premisa/conclusión de una visión global - reproducida abajo - no debe
ser tomada demasiado seriamente. No pretende caracterizar de manera
restrictiva a la creatividad propia del movimiento de ecología
profunda. El pensamiento creativo se mueve libremente en cualquier
dirección. Pero muchos de nosotros que poseen una preparación
profesional en ciencia y en filosofía analítica encuentran útil un
diagrama de este tipo.
Como indagamos más profundamente en
las premisas de nuestro pensamiento, al final nos detenemos. Aquellas
premisas donde nos detenemos constituyen nuestras premisas últimas.
Cuando filosofamos, todos nos detenemos en sitios diferentes. Pero
todos adoptamos premisas que, para nosotros, son fundamentales.
Pertenecen al nivel 1 del diagrama. Algunos adoptarán algo del tipo
``Todas formas de vida poseen valor intrínseco´´ como premisa
fundamental, y por lo tanto la pondrán en el nivel 1. Otros
intentarán, como en mi caso, concebirla como una conclusión basada
sobre un conjunto de premisas. Para estas personas, esta frase no
pertenece al nivel 1. Habrá distintas ecosofías correspondientes a
tales diferencias.
Obviamente, el punto 6 de los
principios de la ecología profunda de ocho puntos (véase sección 3) no
puede pertenecer al nivel 1 del diagrama. La frase ``deben existir
nuevas políticas que modifiquen las estructuras económicas
fundamentales´´ necesita una justificación. Si no se dispone de
ninguna justificación lógica, ¿por qué no afirmar que las
políticas económicas ecológicamente destructivas (las del ``negocio
típico´´) deberían continuar? He tenido en la mente ciertas ecosofías
como premisas fundamentales del nivel 1 del diagrama. Ninguno de los
ocho puntos de los principios de la ecología profunda pertenece al
nivel fundamental: son deducidos como conclusiones a partir de las
premisas del nivel 1.
Distintos partidarios del movimiento
de ecología profunda pueden adoptar distintos axiomas (nivel 1), pero
coincidirán en el nivel 2 (los ocho puntos). El nivel 4 constará de
decisiones concretas en situaciones concretas que aparecen como
conclusiones de deliberaciones que involucran premisas del nivel 1
hasta el nivel 3. Un punto importante: los partidarios del movimiento
de ecología profunda actúan sobre la base de premisas profundas. Son
motivados, en parte, por posiciones de tipo filosófico o
religioso.
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7. RAÍCES MÚLTIPLES DE LA PLATAFORMA DE LA ECOLOGÍA PROFUNDA
El movimiento de ecología profunda pone en duda seriamente las
suposiciones de la argumentación poco profunda. Incluso se cuestiona
lo que se considera como una decisión racional, ya que lo ``racional´´
es siempre definido con relación a objetivos y propósitos específicos.
Si una decisión es racional en relación a los objetivos y propósitos
más bajos de nuestra pirámide, pero no respecto al nivel más alto,
entonces esta decisión no debería considerarse racional. ¡Este es
un punto importante! Si una decisión política ecológicamente orientada
no está relacionada a valores o fundamentos intrínsecos, entonces hay
que demostrar todavía su racionalidad. El movimiento de ecología
profunda conecta la racionalidad con un conjunto de fundamentos
filosóficos o religiosos. Pero no se puede esperar que las premisas
fundamentales constituyan conclusiones racionales. No existen premisas
``más profundas´´ disponibles.
El cuestionamiento de la ecología
profunda revela entonces las orientaciones normativas fundamentales de
las diversas posiciones. Los argumentos superficiales terminan antes
de alcanzar los fundamentos, o saltan desde los fundamentos hacia
detalles particulares; es decir, desde el nivel 1 hasta el nivel
4.
Pero no son solamente afirmaciones
normativas las que están en juego. La mayoría (tal vez todas) de las
normas presuponen ideas sobre cómo funciona el mundo. En los sistemas
normativos la amplia mayoría de las afirmaciones necesarias son
típicamente descriptivas (u objetivas). Esto es válido para todos los
niveles.
Como mencioné antes, ésto no implica
que todos los partidarios de la ecología profunda tengan que compartir
idénticos credos sobre asuntos primarios. Ciertamente comparten
actitudes con respecto a los valores intrínsecos presentes en la
naturaleza, pero éstos pueden, a su vez (a un nivel aún más profundo),
ser deducidos desde conjuntos de credos primarios diversos y
mutuamente incompatibles.
Así ocurre que, mientras una decisión
específica puede ser considerada racional en el ámbito de un sistema
deductivo (si hay uno) de la ecología poco profunda, la misma podría
ser considerada irracional en el ámbito del sistema deductivo de la
ecología profunda. Nuevamente, se debería enfatizar que lo que es
racional en la pirámide deductiva de la ecología profunda no requiere
de unanimidad en ética fundamental y ontología. La ecología profunda
en cuanto convicción, con sus recomendaciones prácticas ulteriormente
deducidas, puede ser deducida de un número de cosmovisiones más
exhaustivas, a partir de diferentes ecosofías.
Hasta ahora, aquellos que están
comprometidos con el movimiento de ecología profunda han revelado que
sus hogares filosóficos o religiosos se encuentran en el Cristianismo,
en el Budismo, en el Taoísmo, en el Baha'i, o en varias filosofías. El
nivel superior de la pirámide deductiva puede, en estos casos, estar
constituido por principios descriptivos o normativos que pertenecen a
esas religiones y filosofías.
Desde el final de lo años 70,
numerosos cristianos en Europa y America, inclusive algunos teólogos,
han tomado parte activa en el movimiento de la ecología profunda. Sus
propias interpretaciones de la Biblia, y su posición teológica en
general, han sido reformadas de lo que era, hasta hace poco, un
énfasis antropocéntrico rudimentario y dominante.
Existe una relación íntima entre
algunas variantes del Budismo y el movimiento de la ecología
profunda. La historia del pensamiento y de la práctica budista,
especialmente los principios de no violencia, no ofensa, y reverencia
para la vida, a veces hace más fácil para los budistas la comprensión
y la apreciación de la ecología profunda que para los cristianos, a
pesar de una (a veces despreciada) felicidad que Jesús evocó en la
reconciliación. Menciono al Taoísmo principalmente porque hay cierta
razón en llamar taoísta a John Muir, por ejemplo, y al Baha'i debido a
Lawrence Arturo.
Las ecosofías no son religiones en el
sentido clásico. Son mejor caracterizadas como filosofías
generales, en el sentido de visiones globales, en parte
inspiradas por la ciencia de la ecología. En el nivel 1, una religión
tradicional puede acceder a la pirámide deductiva a través de un
conjunto de hipótesis normativas y descriptivas que sería
característico de las interpretaciones contemporáneas (esfuerzos
hermenéuticos) de esa religión.
Los partidarios del movimiento de la
ecología profunda actúan en conflictos contemporáneos sobre la base de
sus credos y actitudes primarios. Esto les da una fuerza particular y
una esperanza o expectativa dichosa para un futuro más
promisorio. Pero, naturalmente, pocos de ellos están activamente
comprometidos en una articulación verbal sistemática de su
posición.
8. ECOSOFÍA T COMO EJEMPLO DE UN SISTEMA DEDUCTIVO
ECOLÓGICAMENTE PROFUNDO
La ecosofía con la cual me siento cómodo la llamo ``Ecosofía T.´´
Mi objetivo principal cuando anuncio que me siento cómodo con la
Ecosofía T es didáctico y dialéctico. Espero que otros anuncien su
propia filosofía. Si afirman que no tienen ninguna, insisto que sí la
poseen, aunque quizás no conocen sus propias cosmovisiones, o son
demasiado modestos o inhibidos para proclamar lo que opinan. Siguiendo
a Sócrates, quiero incitar a la discusión hasta que otros adviertan su
propia posición respecto a cuestiones primarias de vida y muerte. Lo
hago empleando asuntos ecológicos, y además empleando la Ecosofía T
como complemento. Pero Sócrates, en el debate, fingía que no sabía
nada. Mi postura parece la opuesta. Parece que lo sé todo y que lo
deduzco mágicamente a partir de un pequeño conjunto de hipótesis
acerca del mundo. ¡Pero ambas interpretaciones son engañosas!
Sócrates consistentemente no afirmó que no sabía nada, y tampoco yo en
mi Ecosofía T pretendo poseer un conocimiento exhaustivo. Sócrates
afirmó saber, por ejemplo, acerca de la falibilidad de las
afirmaciones humanas acerca de poseer conocimientos.
La Ecosofía T asume solamente un
norma básica: ``¡Autorrealización!´´ No utilizo esta expresión en
ningún sentido limitado e individualista. Quiero más bien darle un
sentido comprensivo basado sobre la distinción entre un Ser vasto y
exhaustivo y un ser limitado y egoísta como se lo concibe en ciertas
tradiciones orientales del atman. [9] Este Ser vasto y
exhaustivo (con `S´ mayúscula) abarca todas las formas de vida del
planeta (¿y en otras partes?) junto con sus seres individuales
(jivas). Si tuviese que expresar esta norma primaria en pocas
palabras, diría: ``¡Maximiza (universal, de largo alcance) la
Autorrealización!´´ Otra forma más coloquial de expresar esta norma
fundamental sería ``¡Vive y deja vivir!´´ (en referencia a todas
las formas de vida y los procesos naturales del planeta). Si tuviese
que renunciar al término temiendo que fuese inevitablemente
malinterpretado, adoptaría el término ``simbiosis universal.´´
``¡Maximiza la Autorrealización!´´ podría, obviamente, ser
malinterpretado en la dirección de colosales regodeos ególatras. Pero
``¡Maximiza la simbiosis!´´ podría ser malinterpretado en la
dirección opuesta de eliminar la individualidad en favor de la
colectividad.
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Vista sistemáticamente, no individualmente, la máxima
Autorrealización implica maximizar las manifestaciones de toda forma
de vida. Luego deduzco el segundo término, ``¡Maximiza
(universal, de largo alcance) la diversidad!´´ Un corolario es que
cuanto más altos son los niveles de Autorrealización alcanzados por
cualquier persona, cualquier nuevo incremento depende cada vez más de
la Autorrealización de los demás. Un aumento de autoidentidad implica
un aumento de identificación con los demás. El ``altruismo´´ es una
consecuencia natural de esta identificación.
Esto conduce a una hipótesis
concerniente a un inevitable incremento de identificación con otros
seres cuando se incrementa la propia autorrealización. Un resultado es
que nos vemos cada vez más en otros seres, y otros se ven a sí mismos
en nosotros. De esta forma, el ser es más extenso y cada vez más
profundo en cuanto constituye un proceso natural de la realización de
sus potencialidades en otros.
Universalizando lo sostenido
anteriormente, podemos deducir la norma, ``¡Autorrealización para
todos los seres!´´ A partir de la norma ``¡Maximiza la
diversidad!´´ y una hipótesis acerca de que la máxima diversidad
implica máxima simbiosis, podemos deducir la norma ``¡Maximiza la
simbiosis!´´ Más aún, trabajamos para unas condiciones de vida tales
que hay un mínimo de coerción en las vidas de otros. ¡Etcétera!
[10] Los ocho puntos de la plataforma de la ecología profunda son
deducidos de una manera realmente sencilla.
Una filosofía en cuanto cosmovisión
inevitablemente tiene implicaciones para las situaciones prácticas. Al
igual que otras ecosofías, la Ecosofía T procede, sin excusarse, ante
los asuntos concretos de los estilos de vida. Éstos obviamente
mostrarán grandes variaciones dadas las diferencias en las hipótesis
acerca del mundo en el cual cada uno de nosotros vive, y en las
declaraciones ``objetivas´´ sobre las situaciones concretas en las
cuales tomamos nuestras decisiones.
Me limitaré a una discusión de un par
de áreas en las cuales mi ``estilo´´ de pensamiento y de
comportamiento parece de alguna manera extraño para amigos y otros que
poco conocen sobre mi filosofía.
Primero, poseo una apreciación de
alguna manera extrema de la diversidad; una apreciación positiva de la
existencia de estilos y comportamientos que personalmente detesto o
encuentro sin sentido (pero que no son claramente incompatibles con la
simbiosis); un entusiasmo por la ``mera´´ diversidad de las especies,
o las variedades propias de un género de plantas o animales; apoyo, en
mi rol de director de un departamento de filosofía, tesis doctrinales
completamente en desacuerdo con mis propias inclinaciones, con el
único requisito que los autores estén en condición de comprender
bastante adecuadamente algunas características básicas del tipo de
filosofía con el cual yo mismo me siento cómodo; aprecio las
combinaciones de intereses y comportamientos aparentemente
incompatibles, que engendra un incremento de subculturas en el ámbito
de estados industriales y que podría en cierta medida estimular la
diversidad cultural del futuro. Esto en cuanto a ``¡diversidad!´´
Segundo, poseo un aprecio de alguna
manera extremo de lo que Kant llama ``acciones maravillosas´´ (buenas
acciones inspiradas por la inclinación), en contraste con las acciones
ejecutadas por un sentido del deber u obligación. La elección de la
formulación de la ``¡Autorrealización!´´ está parcialmente
motivada por la fe en que la madurez de los seres humanos pueda
medirse a lo largo de una escala que se extienda desde el egoísmo
hasta una realización cada vez superior del Ser, es decir, expandiendo
y profundizando el ser, en lugar de que se mida por los grados de
obligado altruismo. Considero el compartir dichoso con los demás y el
preocuparse de los demás como un proceso natural del crecimiento en
los seres humanos.
Tercero, creo que la Autorrealización
multifacética y de alto nivel se alcanza más fácilmente a través de un
estilo de vida que es ``simple en medios pero rico en fines,´´ más que
a través del estándar material de vida de los ciudadanos de clase
media de las naciones industrializadas.
Las simples formulaciones de la
plataforma de la ecología profunda y de la Ecosofía T no están
destinadas fundamentalmente al uso entre filósofos, sino también a
diálogos entre ``expertos.´´ Cuando escribí personalmente a
``expertos´´ y profesionales del ecologismo, al preguntar si aceptaban
los ocho puntos de la plataforma, muchos contestaron positivamente con
respecto a la mayoría o la totalidad de los puntos. ¡Y estos
incluyen a personas de alto nivel en los ministerios de energía y
petróleo! Casi todos estaban dispuestos a permitir que sus respuestas
escritas circularan ampliamente y públicamente. Es una cuestión
abierta, de todos modos, hasta qué punto ellos intentarán influenciar
a sus colegas para que adopten exclusivamente argumentos poco
profundos. Pero la conclusión principal que hay que deducir es
moderadamente alentadora: hay visiones de la relación
humanos/naturaleza, ampliamente aceptadas en el ámbito de expertos
responsables de las decisiones ambientales, que requieren un cambio
sustancial y a todo nivel en las políticas presentes en favor de
nuestro planeta ``viviente,´´ y estas visiones no son mantenidas
exclusivamente sobre la base de miopes intereses humanos.
NOTAS
1. Para más información sobre las relaciones comunitarias
interespecíficas, véase Arne Naess, ``Self-realization in Mixed
Communities of Humans, Bears, Sheep, and Wolves,´´ Inquiry 22
(1979): 321-41; Naess e Ivar Mysterud, ``Philosophy of Wolf Policies
I: General Principles and Preliminary Exploration of Selected Norms,´´
Conservation Biology 1, 1 (1987): 22-34.
2. Estos problemas son discutidos más exhaustivamente en la nota de
Naess dirigida a la Segunda Conferencia Internacional sobre
`Conservation Biology' organizada en la University of Michigan en Mayo
de 1985; publicada como ``Intrinsic Value: Will the Defenders of
Nature Please Rise?,´´ Conservation Biology (1986): 504-15.
3. IUCN, World Conservation Strategy: Living Resource
Conservation for Sustainable Development (Gland, Suiza, 1980)
sección 13 (``Building Support for Conservation´´).
4. Los principios (o la plataforma) de la ecología profunda fueron
elaborados durante un campamento en la Death Valley, California (Abril
de 1984), y publicados por primera vez en George Sessions (ed.),
Ecophilosophy VI newsletter (Mayo de 1984). Posteriormente
aparecieron en diferentes publicaciones.
5. Tom Regan, ``The Nature and Possibility of an Environmental
Ethics,´´ Environmental Ethics 3 (1981): 19-34, pag. 30.
6. Propuse el nombre de ``Movimiento de Ecología Profunda y de
Largo Alcance´´ en una charla durante una conferencia sobre Third
World Future Research en Bucarest en Septiembre de 1972. Un resumen de
esa charla (``The Shallow and the Deep, Long-Range Ecology Movement´´)
fue publicada en Inquiry 16 (1973):95-100. En el ámbito del
movimiento de ecología profunda es bastante común el uso del término
``ecologista profundo,´´ mientras que ``ecologista poco profundo´´ no
es, estoy feliz de decirlo, muy común. Ambos términos pueden ser
considerados arrogantes y algo engañosos. Prefiero utilizar la
expresión poco elegante, pero más equitativa, de ``partidario del
movimiento de ecología profunda (poco profunda),´´ evitando la
personificación. Además, es común llamar a la ecología profunda
consistentemente anti-antropocéntrica. Esto condujo a falsas ideas:
véase mi ``A Defense of the Deep Ecology Movement,´´ Environmental
Ethics 5 (1983).
7. La dicotomía ``profundo/poco profundo´´ es imprecisa. Richard
Sylvan ha propuesto una clasificación mucho más sutil: véase su ``A
Critique of Deep Ecology,´´ Discussion Papers in Environmental
Philosophy, RSSS, Australian National University, No. 12
(1985).
8. World Conservation Strategy, sección 13 (párrafo
final).
9. El término atman no es considerado en su sentido
absolutistas (no como ``alma´´ permanente indestructible.) Esto lo
hace consistente con aquellas doctrinas budistas (la doctrina
avatman) que niegan que el atman deba ser considerado en
sentido absolutista. En el marco de la tradición cristiana, algunos
teólogos distinguen el ``ego´´ y el ``auténtico ser´´ en forma similar a
estas distinciones propias de las religiones orientales. Véase la
interpretación ecofilosófica del evangelio de Lucas en Stephen Verney,
Onto the New Age, (Glasgow: Collins, 1976) pp. 33-41.
10. Muchos autores dan unos pasos hacia las estructuras deductivas,
ofreciendo ligeras sistematizaciones. El capítulo ``Environmental
Ethics and Hope´´ (en G. Tyler Miller, Living in the
Environment, 3a ed. [Belmont: Wadsworth, 1983]) es un comienzo
valioso, pero las relaciones deductivas no son claras. La lógica y la
semántica de modelos sencillos de sistemas normativos son discutidos
brevemente en mi ``Notes on the Methodology of Normative Systems,´´
Methodology and Science 10 (1977): 64-79. Para una defensa de
la tesis de que tan pronto las personas afirman algo, asumen una
cosmovisión que implícitamente involucra una ontología, una
metodología, una epistemología y una ética, véase mi ``Reflections
about Total Views,´´ Philosophy and Phenomenological Research
25 (1964-65): 16-29. La mejor y más ingeniosa advertencia contra el
tomar demasiado seriamente las sistematizaciones se encuentra en
Søren Kierkegaard, Concluding Unscientific Postscript.
Para una crítica y una defensa de mi
norma fundamental (``Autorrealización´´), juntos con mi respuesta, véase
In Sceptical Wonder: Essays in Honor of Arne Naess (Oslo:
University Press, 1982). Mi principal presentación de la Ecosofía T fue
originalmente ofrecida en en trabajo noruego, Okologi, samfunn og
livsstil (Oslo: University Press, 5a ed., 1976). Incluso ahí, la
exposición es muy esquemática. (Nota del Editor [George Sessions]: El
libro noruego de Naess ha sido revisado y reeditado como Arne Naess
(traducido y editado por David Rothenberg), Ecology, Community and
Lifestyle [Cambridge: Cambridge University Press, 1989].)
Última revisión
Septiembre 1, 2001. Introducción y traducción de Paolo
Catelan. Edición de Numa Reinoso Larrea. Se agradece al
Dr. Pablo Navarro (Cordoba, Argentina) por su asistencia
técnica. El material publicado en PanNatura está protegido
por la Ley de Derechos de Autores y Editores y ©
Fundación Sangay 2001: El uso indiscriminado del mismo no
está permitido, pero puede ser libremente circulado para
fines personales, educacionales y no comerciales. PanNatura y
Fundación Sangay son marcas y logos registrados. ©
PanNatura 2001. © Fundación Sangay 2001.
Original title, "The Deep Ecological Movement - Some
Philosophical Aspects". From DEEP ECOLOGY FOR THE 21ST
CENTURY, edited by George Sessions. © 1995 by George
Sessions. Translated and reprinted by arrangement with
Shambhala Publications Inc., Boston,
www.shambhala.com - Originally published in PHILOSOPHICAL
INQUIRY 8, nos. 1-2, 1986. Our description of the particular
Death Valley's setting is fictitious, though reliable. George
Sessions' quotations are from his Introduction to the Part
One and Part Three of the above mentioned Anthology - We
certainly owe him lot of sincere thanks for vicarious
intellectual guidance during the preparation of this work.
www.sangay.org