EN MUCHAS PARTES del mundo, pero tal vez con más evidencia
en el lejano Norte, el límite arbóreo está cargado de valor simbólico:
enigmático, místico, amenazador, libertador y cautivador - y repulsivo
y de mal agüero. No hay ni una sola persona o animal con la capacidad
de experimentar todas estas cualidades terciarias del límite
arbóreo. Lo mismo puede decirse del drama de cruzar el límite arbóreo,
ya sea desde arriba como desde abajo.
El término límite arbóreo es
desorientador. De hecho no existe un límite, más bien una zona de
frontera estrecha o amplia. Si el terreno es casi horizontal, la zona
es amplia - a veces de algunas millas. Si el terreno es empinado, el
límite es estrecho, aunque nunca muy marcado. Así que es traumático
ver primeramente un bosque artificial, de hecho un ``cultivo de
árboles,'' que cubre las estribaciones altas sobre las laderas de un
valle, que finalmente de pronto se interrumpe.
De repente, ¡no hay ni un sólo árbol!
Desde árboles completamente crecidos a la nada: una anormalidad, una
experiencia de algo absolutamente valioso que ha sido destruido, el
paisaje profanado, una pérdida personal incluso si uno nunca ha estado
cerca del lugar.
Aquí, les contaré de la realidad
inmensamente rica que un cierto grupo de personas ha experimentado,
un grupo que abarca a millones de personas. Comenzaré con las
experiencias simples, obvias.
Subiendo en dirección del límite
arbóreo, hay señales de nuevos desafíos enfrentados por los
árboles. En los fuertes vientos y suelos cada vez menos profundos, los
árboles son más diminutos y asumen formas retorcidas y fantásticas.
Algunos se han caído. Tienen la tendencia de agruparse, como nosotros
haríamos. A veces, en ciertos sitios, hay concentraciones de árboles,
o árboles solitarios, totalmente aislados. Pueden ser valientes,
altivos, incluso triunfales, pero también miserables.
Pero estas características de los
árboles son gestalts subordinadas, formas menores de los que es
real. Las gestalts de orden superior predominan. Una
gestalt es la del movimiento hacia arriba, lo más lejos
posible, superando obstáculos, en el esfuerzo de ``ataviar la
montaña.''
Algunos árboles logran abrigar la
montaña. Comparados con los árboles de las llanuras bajas, se parecen
a diminutos arbustos. Pueden alcanzar sólo una altura de pocas decenas
de centímetros, mientras que sus parientes de los llanos se yerguen
hasta muchas decenas de metros. Sin embargo, llamémoslos raquíticos y
preguntarán: ``¿Qué nos hace falta?'' Estos árboles han producidos
semillas. Han realizado todas sus posibilidades, han satisfecho
funciones esenciales. El solo tamaño no tiene nada que ver con la
calidad de la vida.
Otros simplemente sobreviven,
raquíticos y deformes. No semillas, no expresión de cumplimiento,
medio muertos por la exposición a invierno tras invierno, y a veranos
que se alternan entre sequías y lluvias torrenciales.
Desde su nacimiento cada árbol vive
una experiencia diferente. Y otros aún prosperan a hurtadillas
arreglándoselas simplemente para sobrevivir. El terreno escarpado y las
numerosas variaciones en condiciones fomentan obvias consecuencias -
ningún árbol es igual a otro. Cada árbol constituye una poderosa
representación del drama vital. Algunos se les siente cercanos, otros
más alejados.
Son pocas las personas que poseen la
experiencia para expandir en la dimensión temporal las gestalts
de orden superior. Estas personas verán las olas de climas calientes y
fríos luego de la última época del hielo. Ven las olas de árboles que
atavian cada vez más la montaña, o retirándose, dejando troncos rotos
aferrados allá, arriba de las laderas desnudas. El límite arbóreo es
visto como moviéndose incesantemente hacia arriba y hacia abajo, sin
pausas.
La gente que vive cerca de espesos
bosques de abetos pueden considerar la espesura del bosque como una
muralla protectora. Otras personas perciben que aquellos árboles
obstaculizan la vista, o incluso la misma existencia, entorpeciendo la
libre expresión de la vida y del pensamiento. Si los árboles son
viejos y con las ramas encorvadas, pueden comunicar resignación,
tristeza, melancolía. Meciéndose con el viento, los grandes árboles se
mueven a ritmo lento, y la música puede poseer el aire desgarrador de
una marcha fúnebre. O pueden expresar con lentitud algo como,
``condenados, condenados, condenados....'' A través de lo tenue de la
noche, la muralla de los árboles parece invitar a la muerte clemente.
La existencia del límite arbóreo en algún punto allá arriba -
alcanzable, pero bien lejos - entonces inevitablemente se convierte en
una promesa de libertad, una prueba de los limites para cualquier
tristeza, cualquier prisión, cualquier duda o culpa. Como el límite
arbóreo se acerca, las murallas desaparecen. Los árboles se reducen,
los claros se agrandan, la luz brilla entre ellos y entre sus
cabelleras. Para mi ha sido un privilegio ver todo esto.
Cuando intensas gestalts de
orden superior contrastan lo alto/lo bajo, lo oscuro/lo luminoso, son
apropiadas para adquirir dimensiones metafísicas. Movimientos desde
abajo hacia arriba y desde la sombra hacia la luz intensifican este
contraste. La luminosidad es ulteriormente intensificada por la
facilidad del movimiento en proximidad del límite arbóreo. Alcanzar el
límite nemoroso se convierte en una experiencia de alcanzar la
libertad suprema. Para algunos, ocurre una transición desde una
actitud trágica ante la vida hacia una más alegre.
Aquellos que viven en el bosque, o se
sienten allí como en casa, pueden vivir experiencias que varían aún
más. El límite superior del bosque marca el fin de la seguridad, el
fin del mundo que controlamos, el comienzo del áspero mundo de las
nieves arrastradas por los vientos, de los precipicios peligrosos, de
las vastedades inútiles.
Sobre el límite arbóreo hace frío y
se presenta hostil, abajo es cálido y agradable. Incluso en estas
experiencias negativas existen contrastes de dimensiones
metafísicas. Las gestalts positivas y negativas atestiguan
la gestalt suprema de una existencia con cara de Jano,
comprendente lo bueno y lo malo en niveles idénticos, o enfatizando un
aspecto en detrimento de otro.
¿Cómo debería entenderse este aspecto
metafísico? ¿Qué profundidad puede ofrecer? Son preguntas
meta-metafísicas cuyas respuestas no pueden darse aquí o donde
sea. Sin embargo ciertos puntos fundamentales pueden recogerse a
partir de tres enfoques.
1. El Homocentrista. El poder
de la imaginación humana es asombroso. No hay límite para lo que el
genio humano es capaz de proyectar en la naturaleza. La riqueza
de los símbolos relacionados con el límite arbóreo lo avala. Los
vuelos de la imaginación se elevan sobre el nivel de los hechos
brutos: las hojas son verdes, los tallos crecen hacia arriba, ...lo
demás es una maravillosa proyección de la mente humana.
2. El Filósofo Idealista.
Estrictamente hablando, las hojas no son verdes. Sus átomos son sin
color, tampoco son grises, y las ondas electromagnéticas o las
particulas no crecen hacia arriba. Hay un reino más allá del mundo
material. La nueva física lo confirma - un mundo material más allá del
tiempo y del espacio, un reino espiritual. La mente humana está en
contacto directo con este reino y ``espiritualiza'' la naturaleza.
3. El Ecósofo. ¡La riqueza y
la fecundidad de la realidad! ¡Qué asombrosa! ¡La estructura
geográfica abstracta del límite arbóreo apunta a una variedad
aparentemente infinita de contenidos concretos! Más está
abierto al ser ecológico humano de lo que puede ser experimentado por
cualquier otro ser viviente.
Para el ecósofo, la metafísica del
límite arbóreo es un asunto serio. Nos permite comprender la inmediata
experiencia espontánea del límite arbóreo como una experiencia de la
realidad, más allá de las divisiones entre sujeto/objeto, y
espíritu/materia.
Hoy en día, una de las realizaciones
más escalofriantes es que, de hecho, los actuales proyectos de
``reforestación'' no revitalizan un bosque. Las plantaciones
artificiales de árboles carecen de la inmensa riqueza y diversidad
biológica de los bosques antiguos, junto con su intensidad y riqueza
metafísica. Con tanta gente que ahora reacciona negativamente ante la
parodia de la reforestación, los tiempos son maduros para un cambio
político.
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Última revisión Mayo 1,
2002. Introducción y traducción de Paolo Catelan.
Edición de Numa Pompilio Reinoso Larrea. El material
publicado en PanNatura está protegido por la Ley de Derechos
de Autores y Editores y © Fundación Sangay: El uso
indiscriminado del mismo no está permitido, pero puede ser
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Original title, ``Metaphysics of the
Treeline''.From DEEP ECOLOGY FOR THE 21ST CENTURY, edited by
George Sessions. © 1995 by George Sessions. Reprinted
by arrangement with Shambhala Publications Inc., Boston,
www.shambhala.com - Originally published in APPALACHIA
188, 1990.
www.sangay.org