AUTORREALIZACIÓN

Un Enfoque Ecológico para Estar en el Mundo

por Arne Naess


La Autorrealización, en su variante imperativa (¡Autorrealización!), es la premisa filosófica fundamental de la ``visión total'' de Arne Naess, conocida cómo Ecosofía T. A partir de la norma ``¡Autorrealización!,'' Naess deriva consecuentemente ulteriores normas filosóficas, que le permiten articular, en manera consistente, su propia ecosofía personal y describir al mismo tiempo situaciones concretas que afectan a la salud ecológica del mundo natural: la extinción de las especies, el efecto invernadero, la desaparición de las selvas lluviosas, la urgencia de conservar los ambientes naturales, la explosión demográfica, etcétera.
En su significado más amplio, la Autorrealización corresponde al estado de autocumplimiento del Universo todo (la Naturaleza, el Tao) y de todas las entidades vivas (humanas y no) que lo conforman - en donde vida aquí abarca a todas las entidades que puedan ser identificadas en la ecosfera: ríos, paisajes, e inclusive especies y sistemas sociales considerados en sí.
Al nivel más circunscrito de los individuos humanos, la autorrealización se alcanza cuando pasamos de la identificación con el ser personal (el id+ego de Freud), a la identificación con los demás seres humanos, hasta la identificación con los seres vivos no humanos y por ende con el Universo (la Naturaleza, el Tao, la Ecosfera). A este nivel el ser humano alcanza su madurez psico/emocional. Se trata de un proceso de ``identificación amplia,'' a través del cual el ``ser ecológico'' se desarrolla, o autodesarrolla.
El concepto del ``ser ecológico'' es probablemente el concepto más poderoso que Naess por primera vez propone y analiza en este artículo, y su contribución más perspicaz a la ecopsicología de otros pensadores, como Roszak y Metzner. El ser ecológico no puede ser identificado con el cuerpo biológico, o con el id (en la visión de Freud del material psíquico: el subconsciente primitivo y reprimido, el ser animal que experimenta la libido), o con el ego (según Freud: la mente consciente, el ser racional que reacciona a los estímulos de la realidad en forma organizada), o con el subconsciente colectivo de Jung, con sus formas psicológicas simbólicas y universales conocidas como arquetipos: aunque originalmente la idea de Jung incluía arquetipos animales y biológicos pre-humanos (psicóide), luego llegó a enfocarse casi exclusivamente sobre símbolos religiosos pan-humanos (``el árbol de la vida,'' ``el viaje,'' ``la casa,'' ``el viejo sabio.'').
El ser ecológico de Naess es precursor del subconsciente ecológico de Roszak (``el registro viviente de la evolución cósmica''), o del subconsciente del mundo de Aizenstat (en cuyo reino ``se comprende que todas las criaturas y las cosas del mundo están interrelacionadas e interconectadas''). El ser ecológico de Naess es el núcleo cognitivo con el que una persona se auto-identifica: despreciar este núcleo es subestimar las propias potencialidades psicológicas y emocionales, dado que ``el acto de realizar un potencial es siempre una interacción que involucra, como unidad concreta particular (una gestalt), a tres aspectos abstractos: sujeto, objeto y medio.''
Es éste uno de los aspectos fundamentales de la Ecosofía de Naess, la unidad sujeto-objeto-medio. La naturaleza/el ambiente, por ejemplo, constituye una entidad de comportamiento independiente pero interactiva con el sujeto: el medio ambiente no es pasivo en su relación con el sujeto, más bien informa al sujeto que a su vez interpreta (se identifica con) la realidad objeto. Este proceso de interpretación de (de identificación con) la realidad constituye, en última instancia, el proceso cultural, que a menudo se expresa en la poesía y la música, por ejemplo, pero que no necesariamente asume o implica un lenguaje formal, es decir un lenguaje típico de los humanos (aquí el término sujeto no está limitado a la esfera humana). Naess dice: ``El árbol dichoso que veo a la luz del amanecer no es el árbol apesadumbrado que veo al atardecer, incluso si es el `mismo' árbol en términos de sus estructuras abstractas (físicas).''
La unidad sujeto-objeto-medio permite la identificación cada vez más amplia del ser con el mundo transhumano. Esta expansión de la identificación que por ende abarca a la ecosfera en su totalidad implica la identificación del ``ser'' con el ``lugar,'' y obvia la necesidad de los ``actos morales'' (según Kant, aquellos actos obligatorios que se oponen a las inclinaciones personales y al autointerés) esencialmente altruistas: la madurez psico/emocional, que la autorrealización implica en los seres humanos, se expresa a través de ``actos maravillosos,'' no morales.
¿Qué relación tiene todo esto con la conservación de la naturaleza y el movimiento ecologista en general? El punto focal de Naess es que, ``en asuntos ambientales, quizá deberíamos primero influenciar a las personas a actuar en formas maravillosas [énfasis añadido]. Deberíamos dedicarnos a sus inclinaciones más que a su moralidad. Desafortunadamente, la abundante moralización en seno del movimiento ambientalista ha insinuado en las personas la falsa impresión que fundamentalmente se les pide de sacrificarse, de ser más responsables, más preocupados, de demostrar una moralidad superior. Como yo lo veo, hace falta enfatizar la variedad inmensa de fuentes de alegría que están disponibles a las personas a través de una sensibilidad amplificada hacia la riqueza y la diversidad de las formas de vida, y de los paisajes de la naturaleza libre.''
En el ser ecológico de Naess y en su proceso de autorrealización se resolvería el dualismo que afecta a la conciencia y la cultura occidental, la antinomia que existe entre un ser natural, terrenal y sensual, y un ser espiritual y mental, aéreo y etéreo - una antinomia que lanza una sombra sobre nuestra genuina relación con el Universo (la ecosfera), y que engendra las consecuencias ecológicamente desastrosas en nuestra identidad humana: ``Dos almas, ¡ay!, comparten mi pecho,'' lamentaba Fausto de Goethe.
Tal vez fue aquel antiguo curandero quien mejor describió al ser ecológico cuando dijo, hace unos milenios, ``La parte más grande de nuestra alma queda afuera del cuerpo.'' Y perfecto lo que escribió, milenios más tarde, Walt Whitman, cuando preguntó (y respondió): ``¿Alguien pidió ver el alma? Que mire su propia forma y semblante, las personas, las sustancias, las bestias, los árboles, los ríos que corren, las rocas y las arenas.'' - PC

ARNE NAESS nació en Oslo en 1912, es Profesor Emérito de Filosofía y durante muchos años Director del Departamento de Filosofía de la Universidad de Oslo. Es autor de Ecology, Community and Lifestyle (1973, 1989), reconocido como el primer libro de ecofilosofía, de Thinking Like a Mountain: Toward a Council of All Beings (con John Seed, Joanna Macy y Pat Fleming; 1988), y de muchos libros y artículos sobre semántica empírica, filosofía de la ciencia, Spinoza, Gandhi y ecosofía. Considerado el principal iniciador y teórico de la Ecología Profunda, en 1977 recibió el Premio Sonningen, máximo reconocimiento académico de Europa, por sus contribuciones a la cultura europea.


I

LA HUMANIDAD HA LUCHADO, durante más o menos dos mil quinientos años, con preguntas fundamentales acerca de lo que somos, hacia donde vamos, y la naturaleza de la realidad de la cual somos parte. Es un periodo breve en el tiempo de vida de una especie, e incluso un periodo aún más breve si se lo compara con la historia de la Tierra, a la cual pertenecemos en cuanto seres móviles. No soy capaz de afirmar cosas muy novedosas como respuestas a estas preguntas, pero puedo analizarlas desde una perspectiva algo diferente, utilizando imágenes e instrumentos conceptuales en cierta forma diferentes.
Lo que voy a decir, más o menos a mi propia manera y a la manera de mis amigos, puede ser grosso modo condensado en los seis puntos siguientes:
1. Subestimamos a nuestros propios seres. Y enfatizo ``seres.'' Nuestra tendencia es la de confundir el ``ser'' con el estrecho ego.
2. La naturaleza humana es tal que, con madurez suficiente y exhaustiva (multi-facética), no podemos evitar ``identificar'' nuestro ser con todos los demás seres vivos; bellos o feos, grandes o pequeños, sensibles o no.
El adjetivo exhaustivo (``multi-facético''), como en la frase ``madurez exhaustiva'', merece una nota: Descartes parecía ser bastante inmaduro en su relación con los animales; Schopenhauer no estaba muy avanzado en su relación con la familia (¿ pateando a su madre para que se cayera de una escalera?); Heidegger era un amateur - para decir lo mínimo - en su comportamiento político. Una débil identificación con los no humanos es compatible con la madurez en algunos conjuntos importantes de relaciones, como aquellos hacia la familia o los amigos. Y por lo tanto adopto la calificación exhaustivo para designar ``el ser maduro en todas las relaciones importantes.''
3. Tradicionalmente, la madurez del ser ha sido considerada como desarrollándose a través de tres etapas: desde el ego al ser social (que incluye al ego), y desde el ser social al ser metafísico (que incluye al ser social). Pero, en esta concepción de la madurez del ser, la Naturaleza es ampliamente despreciada. Nuestro ambiente más inmediato, nuestra morada (a la cual pertenecemos como niños), y la identificación con los seres vivos no humanos, son ampliamente ignorados. Por lo tanto, tentativamente introduzco, quizá por la muy primera vez, el concepto del ser ecológico. De nosotros podemos decir que estamos en, y somos de, la Naturaleza desde el mismo comienzo de nuestro ser. La sociedad y las relaciones humanas son importantes, pero nuestro ser es mucho más rico en sus relaciones constitutivas. Estas relaciones no son solamente aquellas que mantenemos con otros seres humanos y la comunidad humana (en otras ocasiones he introducido el término comunidad mixta para indicar aquellas comunidades en las cuales vivimos conscientemente y deliberadamente en estrecho contacto con ciertos animales).
4. El significado de la vida, y la felicidad que experimentamos en vivir, aumenta en la medida que aumenta la autorrealización; es decir, a través del cumplimiento de los potenciales que cada uno de nosotros posee, pero que nunca son exactamente los mismos para dos seres vivos de cualquier naturaleza. Sin embargo, cualesquiera que sean las diferencias entres los seres vivos, el aumento de la autorrealización implica una expansión y una profundización del ser.
5. Dado el ineludible proceso de identificación con los demás, el ser se expande y se profundiza, con creciente madurez. Nos ``vemos a nosotros mismos en los demás.'' Nuestra autorrealización es dificultada si la autorrealización de los demás, con quienes nos identificamos, es dificultada. Nuestro amor por nosotros mismos luchará contra este proceso obstaculizador asistiendo a los demás en su autorrealización según la formula ``¡Vive y deja vivir!'' Entonces, todo lo que puede lograrse a través del altruismo - la consideración obligatoria y moral para los demás - puede lograrse, y mucho más, a través del proceso de expansión y profundización de nuestros seres. Siguiendo a Kant, luego actuamos maravillosamente, pero ni moralmente ni inmoralmente.
6. Hoy en día, uno de los grandes retos es salvar el planeta de ulteriores devastaciones ecológicas que violan al iluminado autointerés, sea de los humanos como de los no-humanos, y disminuye el potencial de una existencia dichosa para todos.

II

Ahora, procediendo en la elaboración de estos puntos, comenzaré con los peculiares y fascinantes términos ego y ser.
La respuesta más sencilla a quién o qué soy yo es apuntar a mi cuerpo. Pero, claramente, no puedo identificar a mi ser, o incluso a mi ego, con mi cuerpo. Por ejemplo, compárense:

Conozco al Sr. Rodríguez. Me gusta la poesía. La única diferencia entre nosotros es que tú eres un presbiteriano y yo un bautista.

con

Mi cuerpo conoce al Sr. Rodríguez. A mi cuerpo le gusta la poesía. La única diferencia entre nuestros cuerpos es que tu cuerpo es presbiteriano mientras que el mío es bautista.

En las frases anteriores, no podemos sustituir ``yo'' con ``mi cuerpo.'' Tampoco podemos sustituir ``yo'' con ``mi mente'' o ``mi mente y mi cuerpo.'' Más adecuadamente, podemos sustituir ``yo'' con ``yo como persona,'' pero esto, obviamente, no nos dice lo que es el ego o el ser.
Algunos miles de años de pensamiento filosófico, psicológico, y socio-psicológico no nos han traído una buena concepción del ``yo,'' del ``ego,'' o del ``ser.'' En la psicoterapia moderna estas nociones juegan un rol indispensable, pero, naturalmente, el objetivo práctico de la terapia no necesita ninguna aclaración filosófica de estos términos. Es importante que nos recordemos de los extraños y maravillosos fenómenos con que estamos tratando. Quizá la extrema proximidad y cercanía de estos objetos del pensamiento y de la contemplación se añade a nuestras dificultades. Ofreceré solo una frase particular que se asemeja a una definición del ``ser ecológico.'' El ser ecológico de una persona es aquello con lo que esta persona se identifica.
Más que una definición, esta frase clave acerca del ser desplaza la esencia de la aclaración desde el término ``ser'' al de ``identificación,'' o, más bien, al de ``proceso de identificación.''

III

Continuaré concentrándome en la ``ecología del ser,'' pero primero diré algo sobre la identificación.
¿Cuál sería una situación paradigmática que involucre la identificación? Debería ser una situación que suscite una intensa empatía. Mi ejemplo estándar involucra a un ser no humano que encontré hace cuarenta años. Estaba observando a través de un anticuado microscopio el dramático encuentro de dos gotas de químicos diferentes. En ese momento, una pulga saltó desde un conejo de Noruega que se estaba paseando por la mesa y aterrizó en medio de los químicos ácidos. No había manera de salvarla. La pulga demoró muchos minutos en morirse. Sus movimientos eran espantosamente expresivos. Naturalmente, lo que sentí fue un doloroso sentimiento de compasión y empatía. Pero la empatía no era de tipo fundamental, más bien se trataba de un proceso de identificación: porque ``me veía a mí mismo en la pulga.'' Si me hubiese sentido alienado de la pulga, sin ver intuitivamente que se parecía en algo a mi ser, la lucha letal me habría dejado indiferente. Por lo tanto debe haber identificación para que haya compasión y, entre los humanos, solidaridad.
Erich Fromm es uno de los autores que contribuyen en manera admirable a la aclaración del análisis del ser. Escribe:

La doctrina según la cual el amor propio coincide con el ``egoísmo'' y con una alternativa del amor hacia los demás domina la teología, la filosofía, y el pensamiento popular; la misma doctrina ha sido racionalizada en un lenguaje científico en la teoría del narcisismo de Freud. El concepto de Freud presupone una cantidad fija de libido. En el infante, toda la libido mantiene a la misma persona del niño como objetivo, el estado del ``narcisismo primario,'' como Freud lo llama. Durante el desarrollo del individuo, la libido se desplaza de la persona hacia otros objetos. Si una persona es bloqueada en sus ``relaciones con los objetos,'' la libido se retrae de los objetos y regresa a la persona; a esto se le llama ``narcisismo secundario.'' Según Freud, a mayor amor hacia el mundo externo, menor amor queda para uno mismo, y viceversa. De esta forma [Freud] describe el fenómeno del amor como un empobrecimiento del amor propio, porque toda la libido es dirigida a un objeto externo. [1]

Lo que Fromm aquí atribuye a Freud podemos ahora atribuirlo al encogimiento de la auto-percepción implícita en la fascinación para los ego-trips [viajes del ego]. Fromm se opone a tal reducción del ser. La siguiente citación de Fromm se refiere al amor de las personas pero, como ``ecósofos'', descubrimos que las nociones de ``cuidado, respeto, responsabilidad, conocimiento'' pueden aplicarse a los seres vivos en un sentido amplio.

El amor hacia los demás y el amor propio no son alternativas. Al contrario, una actitud de amor hacia sí mismos es propia de todos aquellos que son capaces de amar a los demás. El amor, en principio, es indivisible mientras esté involucrada la conexión entre los ``objetos'' y el ser propio del individuo. El amor genuino es una expresión de productividad e implica cuidado, respeto, responsabilidad, y conocimiento. No es un ``efecto'' en el sentido de ser efectuado por alguien, más bien un esfuerzo activo en favor del crecimiento y la felicidad de la persona amada, arraigado en la capacidad de amar propia del individuo. [2]

Fromm es muy instructivo acerca de la generosidad - diametralmente opuesta al egoísmo, pero aún basada en la alienación y en una percepción reducida del ser. Podríamos añadir que lo que dice también se aplica a la personas experimentando un sacrificio de sí mismas:

La naturaleza de la generosidad se vuelve particularmente manifiesta en su efecto sobre los demás y más frecuentemente, en nuestra cultura, en el efecto que la madre ``generosa'' tiene sobre sus niños. Ella cree que en virtud de su generosidad sus niños experimentarán lo que significa ser amados y aprenderán, a su vez, lo que significa amar. Sin embargo, el efecto de su generosidad no corresponde en nada a sus expectativas. Los niños no manifiestan la felicidad de las personas convencidas que son amadas; son ansiosos, tensos, atemorizados de la desaprobación de la madre, y ansiosos de estar a la altura de sus expectativas. Usualmente, son afectados por la recóndita hostilidad de su madre hacia la vida, que ellos advierten más que reconocen, y al final se empapan de ella....
Si hay la posibilidad de estudiar el efecto de una madre con genuino amor propio, se puede ver que no hay nada más propicio para transmitir a un niño la experiencia de lo que son amor, alegría, y felicidad que el ser amado por una madre que se ama a sí misma.

Necesitamos de la ética ambiental, pero cuando las personas sienten que desinteresadamente renuncian, o incluso sacrifican, sus propios autointereses para mostrar amor hacia la naturaleza, a largo plazo ésta constituye probablemente una base peligrosa para la conservación. A través de la identificación, de un genuino amor propio, el amor de un ser ampliado y profundizado, pueden lograr ver que sus propios autointereses son servidos por la conservación.
A este punto, la noción de los intereses de un individuo ofrece un puente desde el amor propio a la autorrealización. No debería sorprendernos que Fromm, influenciado como es por Spinoza y William James, utiliza aquel puente. ``¿Qué es lo que constituye el auto-interés?,'' pregunta Fromm. Su respuesta:

Hay dos acercamientos fundamentalmente diferentes a este problema. Uno es el enfoque objetivista que más claramente formuló Spinoza. Para él, el autointerés, o el interés ``de buscar el beneficio personal,'' coincide con la virtud.
``Más,'' nos dice, ``cada individuo lucha y es capaz de buscar su beneficio, es decir, de preservar su ser, más virtud posee; por otra parte, un individuo es impotente en la medida que desatiende a su propio beneficio.'' Según esta visión, el interés de los humanos es preservar su existencia, que es lo mismo que realizar sus potencialidades inherentes. Este concepto de autointerés es objetivista en cuanto ``interés'' no es concebido en términos del sentimiento subjetivo de lo que el interés personal es, más bien en términos de lo que la naturaleza de un humano es, ``objetivamente.'' [4]

``Realizar sus potencialidades inherentes'' es una de las buenas aclaraciones, de-menos-de-diez-palabras, de ``autorrealización.'' Las preguntas ``¿Cuáles son las potencialidades inherentes de los seres de la especie X?'' y ``¿Cuáles son las potencialidades inherentes de este espécimen X de la especie Y?'' conducen obviamente a reflexiones sobre, y a estudios de, X y Y.
Como humanos no podemos seguir los impulsos del momento cuando nos preguntamos sobre cuáles son nuestras potencialidades inherentes. Fromm se refiere a algo de este tipo cuando define un enfoque ``objetivista'' como opuesto a un enfoque ``en términos de sentimiento subjetivo.'' Dada la alta valoración del sentimiento y una correspondientemente baja valoración de la así llamada objetivización (Verdinglichung, reconstitución de las cosas) en seno a la Ecología Profunda, hoy día la terminología de Fromm no es adecuada, pero lo que él quiere decir es apropiado. Y es obviamente relevante cuando tratamos con especies diferentes de la humana: animales y plantas poseen intereses en el sentido de formas de realizar potencialidades inherentes que podemos estudiar sólo a través de la interacción con ellos o ellas. No podemos confiar en nuestros impulsos momentáneos aunque sean importantes en general.
La expresión ``preservar su ser,'' en la cita de Spinoza, es mejor que ``preservar su existencia'' por el hecho de que esta última es asociada a menudo con la supervivencia física y la ``lucha para la supervivencia.'' Una traducción incluso mejor, quizá, es ``perseverar en su ser'' (perserverare in suo esse). Esto se relaciona con el actuar según la propia naturaleza. La supervivencia es solamente una condición necesaria, no una condición suficiente para la autorrealización.
El concepto de autorrealización, en cuanto depende de la comprensión de nuestras propias potencialidades, facilita la visión de las posibilidades de malentendidos e ignorancia en términos de lo que son estas potencialidades. La interpretación tipo ``ego-trips'' de las potencialidades humanas presupone una importante subestima de la riqueza y la vastedad de nuestras potencialidades. Como dice Fromm, ``el hombre puede autoengañarse acerca de su auténtico autointerés si es ignorante de su propio ser y sus necesidades reales.''[5]
La máxima de la ecología ``todo es coherente'' (o ``todo es interrelacionado'') se aplica al ser y a sus relaciones con los demás seres vivos, los ecosistemas, la ecosfera, y a la Tierra misma, con su larga historia.

IV

La existencia y la importancia del ``ser ecológico'' es fácil de ilustrar con algunos ejemplos de lo que ha ocurrido en mi propio país, Noruega.
Los asentamientos humanos esparcidos a lo largo de la costa ártica de Noruega, desde el punto de vista de la política económica actual de nuestro estado de bienestar, son poco económicos y no son rentables. Las normas de bienestar requieren que cada familia debería estar conectada con un teléfono (en caso de enfermedad); ésto cuesta una considerable cantidad de dinero. Lo mismo vale para el correo y otros servicios. Además, las industrias pesqueras locales en buena parte no son rentables, tal vez porque la armada extranjera de grandes barcos para la pesca a rastras de inmensa capacidad está pescando justo en las inmediaciones de los fiordos. Y entonces la disponibilidad de puestos de trabajo se está desmoronando.
Por lo tanto, el gobierno subvenciona grandemente al reasentamiento de las poblaciones del mundo ártico, concentrándolas en los, así llamados, centros de desarrollo (pequeñas áreas con una ciudad al centro). Pero las personas, como tal, claramente no son las mismas cuando sus cuerpos han sido transportados de aquella manera. El escenario natural, social, y económico ahora es muy diferente. Consecuentemente hay una pérdida de identidad. Ahora se preguntan ``¿Quién soy?'' El autorespeto y la autoestima han sido perjudicados. Lo que es adecuado en la así dicha periferia del país es diferente de lo que es importante en los así dichos centros.
Si las personas son reubicadas o, más bien, trasplantadas desde una región de empinadas montañas hacia los llanos abajo, también se enteran (aunque demasiado tarde) que su tierra nativa era parte de ellos mismos y que se identificaban con las peculiaridades de aquella tierra. El estilo de vida en la diminuta localidad, con la intensidad de sus relaciones sociales, ha formado su personalidad. De nuevo, ``ahora ya no son lo que eran.''
Unos trágicos casos de éstos pueden ser vistos en otras partes del Ártico. Todos lamentamos por el hado de los Esquimales; su dificultad de encontrar una nueva identidad, un nuevo ser social, y un nuevo ser ecológico más exhaustivo. Además, los Lapones del ártico noruego han sido perjudicados por la interferencia con un río destinado al desarrollo hidroeléctrico. Acusado de una manifestación ilegal en las cercanías del río, un lapón afirmó ante el tribunal que aquella parte del río era ``parte de él mismo.'' Este tipo de respuesta espontánea no es poco común en las personas. No han oído de la filosofía de un ser más extenso y más profundo, pero hablan espontáneamente como si lo hubiesen.

V

Podemos intentar que la frase ``Este lugar es parte de mí mismo'' sea intelectualmente más comprensible a través de unas reformulaciones - por ejemplo, ``Mi relación con este lugar es parte de mí mismo''; ``Si este sitio es destruido, algo de mi se destruye''; ``Mi relación con este lugar es tal que si este lugar es modificado, yo mismo cambio''....
Un inconveniente con estas formulaciones es que estimulan a continuar pensando en términos de dos entidades reales completamente separables: un ser y un lugar, unidos por una relación externa. La frase original más bien transmite la impresión que existe una suerte de relación interna. Digo ``una suerte'' porque tenemos que tomar en cuenta que la relación puede no ser recíproca. Si soy modificado, o incluso destruido, el lugar sería destruido, según la interpretación usual de ``relación interna.'' Desde el punto de vista de la fenomenología y la visión de los ``contenidos concretos,'' la reciprocidad vale, pero se trata de una interpretación especial. Podemos adoptar una interpretación tal que si somos modificados, el río no necesariamente es modificado.
Un recién nacido, naturalmente, carece de cualquier concepción, sea ésta rudimentaria, correspondiente a la tripartición - sujeto, objeto y medio. Probablemente la concepción (no el concepto) del ego personal viene algo tarde, digamos luego del primer año. Primero hay una vaga red de relaciones. Esta red de relaciones percibidas y concebidas es neutra, similar a lo que en la filosofía británica se llamó ``monismo neutro.'' En cierto sentido, estamos intentando elaborar nuevamente esta clase básica de monismo rudimentario, no intentando volvernos niños nuevamente, sino más bien a través de una mejor comprensión de nuestros seres ecológicos. Esta comprensión no ha tenido condiciones favorables para su desarrollo, puesto que antes del tiempo el Renacimiento glorificaba a nuestro ego oponiéndolo al resto de la realidad.
¿Cuál es la importancia práctica de esta concepción de un ser ecológico amplio y profundo? Cuando en el seno de nuestras opulentas sociedades industriales intentamos defender la Naturaleza, a menudo el argumento de nuestros opositores es que lo hacemos para asegurarnos belleza, recreación y demás intereses no vitales. Nuestra posición es fortalecida si, luego de una honesta reflexión, nos damos cuenta de que la destrucción de la Naturaleza (y de nuestro lugar) nos amenaza a nivel de nuestro ser más íntimo. Si es así, estamos defendiendo en forma más convincente nuestros intereses vitales, y no simplemente algo ``allá afuera.'' Estamos comprometidos en la autodefensa. Y defender los derechos humanos fundamentales es autodefensa vital.
La mejor introducción a la psicología del ser se encuentra todavía en el excelente y soberbiamente ameno libro de William James The Principles of Psychology (1890). Su capítulo de 100 paginas sobre la conciencia del ser enfatiza la pluralidad de los componentes del ser amplio y profundo en cuanto entidad compleja. (Desafortunadamente, [James] prefiere hablar acerca de la pluralidad de seres. Yo pienso que puede ser mejor hablar acerca de la pluralidad de los componentes del ser amplio.)
Si afirmamos sobre alguien que él/ella hoy no es él mismo/ella misma, podemos aludir a las muchísimas y diferentes relaciones con las demás personas, con los objetos materiales, y por cierto, insisto, con su medio ambiente: la morada, el jardín, el vecindario...
Cuando James afirma que estas relata pertenecen al ser, naturalmente, no es en el sentido de que el ser se ha comido la morada, el medio ambiente, etcétera. Tal interpretación implicaría que el ser está aún identificado con el cuerpo. Tampoco implicaría que una imagen de la morada dentro de la conciencia de la persona pertenece al ser. Cuando alguien dice que el paisaje ribereño es parte de él mismo, intuitivamente captamos, a un nivel rudimentario, lo que quiere decir. Pero es difícil, obviamente, aclarar este significado con una terminología filosófica o psicológica.
Un último ejemplo desde el punto de vista de William James: Comprendemos qué significa cuando alguien dice: ``Como hombre me das pena, pero como funcionario no debo mostrar piedad.'' Obviamente el ser de un funcionario no puede definirse empíricamente excepto como relaciones en un contexto social complejo. Entonces, el ser no puede posiblemente estar dentro del cuerpo, o dentro de una conciencia.
¡Suficiente! El punto principal es que hoy en día no dudamos, estando inspirados por la ecología y una renovada relación intima con la Naturaleza, en reconocer y aceptar con entusiasmo nuestro ser ecológico.

VI

La próxima sección es bastante metafísica. No defiendo todos los puntos de vista aquí presentados; más bien mi deseo es fundamentalmente informarles sobre ellos. Como estudiante y admirador de las acciones directas y no violentas de Gandhi en los conflictos sangrientos desde los años 30, estoy inevitablemente influenciado por su metafísica que lo dotó de una motivación tremendamente poderosa y contribuyó a mantenerlo activo hasta su muerte. Su objetivo último no era la liberación política de India. Él, obviamente, lideró una cruzada contra la pobreza extrema, la supresión de las castas, y contra el terror en nombre de la religión. Esta cruzada era necesaria, pero la liberación del ser humano individual era su objetivo supremo. Para muchos resulta extraño oír lo que él mismo dijo sobre su objetivo fundamental:

Lo que quiero lograr - por lo que he estado luchando y sufriendo para lograrlo durante estos treinta años - es la autorrealización, ver a Dios cara a cara, alcanzar la Moksha (Liberación). Vivo y me muevo y mantengo mi ser en la búsqueda de aquel fin. Todo lo que hago mientras hablo o escribo, y todas mis incursiones en la política, están dirigidas a ese mismo fin. [6]

Esto suena individualista para la mente occidental - un malentendido muy común. Si el ser que Gandhi menciona fuese el ego o ser ``estrecho'' (jiva) de interés egocéntrico (``ego-trips''), ¿entonces porqué trabajar para los pobres? Para él, es el Ser supremo o universal - el atman - que hay que realizar. Paradójicamente, así parece, él intenta alcanzar la Autorrealización a través de la ``acción sin ser''; es decir, a través de una disminución del dominio del ser estrecho o ego. A través del Ser más amplio cada ser vivo está íntimamente interconectado, y desde esta intimidad viene la capacidad de identificación y, como consecuencia natural, la práctica de la no-violencia. No moralizar se hace necesario, así como no necesitamos moralizar para poder respirar. Más bien, necesitamos cultivar nuestra perspicacia: ``El fondo rocoso en que se basa la técnica para alcanzar la fuerza de la no-violencia es creer en la esencia de la unidad de todas las formas de vida.''
Históricamente, hemos visto que la conservación de la Naturaleza es no-violenta en su esencia más profunda. Gandhi afirma:

Yo creo en la advaita (la no-dualidad). Creo en la unidad esencial del hombre y, en ese sentido, de todo lo que vive. Por lo tanto creo que si una persona gana la espiritualidad, el planeta entero gana con él, si una persona falla, el planeta entero falla en la misma medida.

Para nuestra sorpresa, Gandhi era muy radical en su preocupación personal por la autorrealización de los seres vivos no humanos. Cuando viajaba, llevaba consigo una cabra para abastecerse de leche. Esto era parte de una demostración no-violenta en contra de ciertos modos crueles de los hindúes de ordeñar a las vacas. Algunos compañeros europeos que vivían con Gandhi en su ashrams se desconcertaban cuando dejaba que las serpientes, los escorpiones, y las arañas se movieran libremente en sus dormitorios - como animales satisfaciendo sus necesidades vitales. Incluso prohibía a las personas mantener un botiquín de medicinas contra las mordeduras venenosas. Creía en la posibilidad de una coexistencia satisfactoria y lo hechos demostraron que no se equivocaba. No hubo accidentes. La gente en el ashram obviamente averiguaría si habían escorpiones en los zapatos antes de ponérselos. Incluso cuando se movía por el piso en la oscuridad, era posible evitar pisotear a los seres compañeros. Entonces, Gandhi reconoció un derecho común y fundamental para la vida y el florecimiento, para la autorrealización en un sentido amplio y aplicable para cualquier ser vivo que pueda sin duda manifestar intereses o necesidades. Gandhi hizo manifiesta la relación interna que hay entre la autorrealización, la no-violencia, y lo que a veces ha sido llamado igualitarismo biosférico.
En el entorno en el cual crecí, oía que lo que es importante en la vida es lograr ser alguien - superar a los demás en algo, resultar victorioso cuando se comparen las propias habilidades con las de los demás. La habilidad de cooperar, de trabajar con las personas, de hacerlas sentir bien, desde luego, ``premia'' en una sociedad ferozmente individualista, y las altas posiciones pueden requerir aquello - pero sólo en la medida en que están, en última instancia, subordinadas a la carrera de uno, a las normas básicas del ego-trip, y no a una autorrealización digna del nombre. Identificar a la autorrealización con los ego-trips demuestra una gran subestima del ser humano.
Según la típica traducción del Pali o del Sánscrito, Buddha enseñó a sus discípulos que la mente humana debería abrazar a todos los seres vivos como una madre cuida a su propio hijo, su único hijo. Alguien que nunca consideraría significativo o posible que un ser humano pueda abrazar a todos los seres vivos, puede mantenerse ceñido a la traducción usual. Entonces solamente pediremos que la mente de uno abrace a todos los seres vivos, junto con sus buenas intenciones de cuidar, sentir, y actuar con compasión.
Si la palabra en sánscrito traducida [al castellano] es atman, es entonces instructivo el notar que este término posee el significado fundamental de ``ser,'' más que de ``mente'' o ``espíritu'' como típicamente se ve en las traducciones. La superioridad de la traducción que usa la palabra ser proviene de la consideración de que si el ser personal (en sentido amplio) abraza a otro ser, no hay necesidad de exhortación moral para manifestar un sentimiento protector. Seguramente uno se cuida a sí mismo sin sentir ninguna obligación moral de hacerlo - siempre que no haya sucumbido a algún tipo de neurosis, o desarrollado tendencias autodestructivas, o probado un odio hacia sí mismo.
Incidentalmente, la partidaria de la Ecología Profunda y ecofeminista australiana Patsy Hallen usa una formula similar a la de Buddha: Estamos aquí para abrazar más que para conquistar al mundo. Es interesante notar que aquí se usa el término mundo en vez de seres vivos. Sospecho que nuestro pensamiento no necesita proceder desde la noción de ser vivo a la de mundo, pero concebiremos a la realidad, o al mundo en que vivimos, como vivo en un sentido amplio y no fácilmente definido. No habrá por lo tanto ningún ser no-vivo que cuidar.

VII

Si hoy día la ``autorrealización'' (o ``autocumplimiento'') se asocia habitualmente con ego-trips que duran toda la vida, ¿no es entonces estúpido utilizar este término para la autorrealización en un sentido muy diferente al de Gandhi o (en un contexto menos cargado de religión) como un término para expandir y profundizar el ``ser'' de manera que abrace a todas las formas de vida? Tal vez lo es. Pero creo que la misma popularidad del término hace que las personas no se sientan inseguras y, por un momento, escuchen. En aquel momento la noción de un ``ser'' más amplio debería ser introducida, señalando que si identifican la autorrealización con el ego-trip, entonces se subestiman gravemente. ``¡Ustedes son mucho más amplios, más profundos, más generosos y capaces de más dignidad y alegría de lo que piensan! ¡Una riqueza de alegrías no competitivas está al alcance de todos!''
Sin embargo tengo otra razón importante para invitar a las personas a pensar en términos de profundizar y expandir sus seres, comenzando con el ego-trip como el más rudimentario, pero ineludible, punto de partida. Tiene que ver con una noción usualmente ubicada en el lado opuesto del egoísmo del ego-trip; se trata de la noción de altruismo. La palabra latina ego tiene, como su opuesta, a la palabra alter. El altruismo implica que el ego sacrifica sus intereses en favor del otro, el alter. En el último caso, uno es motivado principalmente por el sentimiento de deber: se dice que deberíamos amar a los demás en la medida en que nos amamos a nosotros mismos.
Desafortunadamente, el hecho de que el género humano sea capaz de amar simplemente por deber o, más en general, por exhortación moral, es muy limitado. Desde el Renacimiento hasta la Segunda Guerra Mundial, alrededor de cuatrocientas guerras crueles fueron combatidas por parte de las naciones cristianas por las más endebles de las razones. Me parece que, en el futuro, hay que poner más énfasis sobre las condiciones bajo las cuales nosotros expandimos y profundizamos el ``ser.'' Con un ``ser'' lo suficientemente amplio y profundo, los opuestos ego y alter son eliminados cada vez más. La distinción entre ego y alter es, en cierta forma, superada.
En las primeras fases de la vida, el ``ser'' social ya está suficientemente desarrollado de tal manera que no preferimos comer una torta enorme sólo nosotros. Compartimos la torta con nuestros amigos y las personas más cercanas. Nos identificamos suficientemente con estas persona para ver nuestra dicha en su dicha, y nuestras decepciones en las de ellos. Ahora es el tiempo de compartir con todos los seres vivos que residen en nuestra maltratada Tierra a través de una identificación cada vez más profunda con todas las formas de vida y las unidades más amplias: los ecosistemas y Gaia, nuestro antiguo y fabuloso planeta.

VIII

Los actos morales son actos motivados por la intención de seguir la ley moral, cueste lo que cueste; es decir, hacer nuestro deber moral solamente en base al respeto para aquel deber. Entonces, la prueba suprema de nuestro éxito en el ejecutar un puro acto moral radica en que lo hacemos totalmente en contra de nuestras inclinaciones: el que nosotros, por decir, odiamos hacerlo pero somos obligados a hacerlo por nuestro respeto a la ley moral. Kant se sentía profundamente sobrecogido por dos fenómenos: ``el firmamento de estrellas allá arriba y la ley moral dentro de mi.''
Si hacemos algo, deberíamos hacerlo según la ley moral, pero si hacemos algo según inclinación y con placer - ¿entonces qué? ¿Deberíamos abstenernos de actuar, o intentar de desarrollar algún disgusto? Para nada, según Kant. Si cumplimos con lo que la ley moral dice que es lo correcto en base a una inclinación positiva, entonces actuamos en forma maravillosa. Ahora, mi punto es que, en asuntos ambientales, quizá deberíamos primero influenciar a las personas a actuar en forma maravillosa. Deberíamos dedicarnos a sus inclinaciones más que a su moralidad. Infelizmente, la abundante moralización en el seno del movimiento ambientalista ha insinuado a las personas la falsa impresión de que fundamentalmente se les pide sacrificarse, ser más responsables, más preocupados, demostrar una moralidad superior. Como yo lo veo, necesitamos enfatizar la variedad inmensa de fuentes de alegría que están disponibles para las personas a través de una sensibilidad amplificada hacia la riqueza y la diversidad de las formas de vida, y los paisajes de la naturaleza libre. Todos podemos contribuir a ésto individualmente, pero también es una cuestión de políticas locales y globales. Parte de la alegría proviene de la conciencia de nuestra íntima relación con algo que es más grande que nuestro ego; algo que ha aguantado durante millones de años y es digno de manifestaciones vitales por muchos millones de años más. El cuidado necesario fluye en manera natural si el ``ser'' es ampliado y profundizado de tal forma que la protección de la naturaleza libre sea advertida y concebida como la protección de nosotros mismos.
Académicamente hablando, lo que estoy sugiriendo es la supremacía de la ontología ambientalista y del realismo respecto a la ética ambientalista como un medio para fortalecer el movimiento ambientalista en los años por venir. Si la realidad es como la que experimenta el ser ecológico, nuestro comportamiento naturalmente y maravillosamente se atiene a las estrictas normas de la ética ambiental. Por cierto necesitamos oír acerca de nuestras deficiencias éticas de vez en cuando, pero cambiamos más fácilmente a través de estímulos y a través de una percepción profundizada de la realidad y de nuestro propio ser. Es decir, un realismo profundizado. ¿Cómo podemos ocasionarlo? ¡La pregunta necesita ser tratada en otro artículo! Es más un asunto de terapia comunitaria que de ciencia comunitaria: un asunto de saneamiento de nuestras relaciones con la más vasta de las comunidades - la de todos los seres vivos.

IX

El subtítulo de este artículo es ``Un Enfoque Ecológico para Estar en el Mundo.'' Quiero ahora hablar un poco sobre la ``Naturaleza,'' con todas las cualidades que espontáneamente experimentamos en cuanto constituyen rasgos idénticos con la realidad en la que vivimos. Esto implica un movimiento desde estar en el mundo a estar en la Naturaleza. Entonces, por ende, investigaré los objetivos o las intenciones del estar en el mundo.
¿La dicha está en el sujeto? Yo diría que No. Se encuentra, a mayor o menor grado, en el objeto. La dicha de un árbol dichoso está fundamentalmente ``en'' el árbol, diríamos - si se nos presiona para elegir entre las dos posibilidades. Pero no deberíamos ser presionados: hay una tercera posición. La dicha es una característica de lo indivisible, unidad concreta de sujeto, objeto y medio. En cierto sentido, la autorrealización involucra las experiencias del aspecto dichoso e infinitamente rico de la realidad. Es engañoso, en base a mis intuiciones, ubicar las dichas en el seno de mi conciencia. Lo que es dichoso es algo que no es ``subjetivo''; es un atributo de una realidad más vasta que un ego consciente. Así es como contribuyo filosóficamente a la explicación de las relaciones internas entre dicha, felicidad y autorrealización humana. Pero este ejercicio conceptual es de interés principalmente para un filósofo académico. A lo que voy es probablemente algo que puede sugerirse con menos gimnasia mental: es decir, que es injustificado creer que lo que advertimos cómo es la naturaleza no corresponde a lo que en realidad la naturaleza es. Más bien, lo que ocurre es que la realidad es tan rica que no podemos divisarlo todo de una vez; lo que vemos son partes separadas (o aspectos) en modos separados. El árbol dichoso que veo a la luz del amanecer no es el árbol apesadumbrado que veo al atardecer, incluso si es el ``mismo'' árbol en términos de sus estructuras abstractas (físicas).

X

Es muy humano preguntarse acerca del fin o propósito último del estar en el mundo. Esta puede ser una manera engañosa de plantear la pregunta. Aparentemente puede sugerir que el fin o propósito debe encontrarse de alguna manera fuera, o más allá, del mundo. Quizá esto puede evitarse viviendo ``en el mundo.'' Es una característica de nuestros tiempos la de sujetivizar y personalizar la pregunta hecha a cada uno de nosotros: ¿Qué es lo que consideras que es el fin o propósito último de tu vida? O dejamos a un lado la cuestión de las prioridades, y simplemente preguntamos por fines y propósitos.
El título principal de este artículo es motivado parcialmente por la convicción que la autorrealización es una palabra clave adecuada que se debería usar para contestar a la pregunta sobre el fin último de la vida. Naturalmente, se trata solamente de una palabra clave. Una respuesta por parte de un filósofo difícilmente podría ser más breve que un pequeño libro, Ética, de Spinoza.
Para poder comprender la función del término autorrealización en esta capacidad, es útil compararlo con otros dos términos - placer y felicidad. El primero sugiere hedonismo; el segundo eudemonismo, en la jerga profesional filosófica (pero igual de vaga y ambigua). Experimentar el placer o ser feliz es sentirse bien. Se podría, obviamente, interpretar que el término felicidad connota algo diferente de ésto, pero en la manera que uso felicidad, un conjunto estándar de respuestas a la pregunta ``¿Cómo te sientes?,'' sería ``Me siento feliz'' o ``Me siento infeliz.'' El siguiente conjunto de respuestas a la pregunta sería menos práctico: ``Me siento autorrealizado'' o ``No me siento autorrealizado.''
La característica más importante de la autorrealización, comparada con el placer y la felicidad, es su dependencia de cierta visión de las capacidades humanas (o mejor - potencialidades). De nuevo, ésto implica una visión particular de la naturaleza humana. En la práctica, ésto no implica una doctrina general de la naturaleza humana. Ese es el trabajo de las áreas de investigación filosófica.
Un individuo cuyas actitudes revelan que él o ella asume que la autorrealización es el fin último o fundamental en la vida tiene que poseer una visión de sus potencialidades y de su naturaleza. Y cuanto más las potencialidades y la naturaleza de una persona son realizadas, tanto más se logra la autorrealización. A la pregunta ``¿Cómo te sientes?,'' se puede honestamente responder en sentido positivo o negativo, sin importar el nivel de autorrealización. Pero, en este punto, siguiendo a Spinoza, asumo que la manera válida de contestar a la pregunta ``¿Cómo te sientes?'' es la positiva, porque la realización del cumplimiento (usando una jerga algo menos filosófica) de las potencialidades personales está internamente relacionada con la felicidad. Pero no está relacionada de una forma tal que buscando deliberadamente la felicidad de ese modo se realice el ser personal. John Stuart Mill lo señala claramente en su filosofía: no se debería buscar deliberadamente la felicidad (``La felicidad, para lograrla, hay que olvidarla''). Esa no es una buena forma de proceder incluso si, con Mill, se asume que la felicidad es el fin último de la vida. Pienso que es mucho mejor buscar deliberadamente la autorrealización para desarrollar las propias capacidades (usando una palabra algo peligrosa ya que es fácilmente interpretada en la dirección de la competencia interpersonal, más que intrapersonal). Pero incluso la tensión implícita en el término competencia puede ser engañosa. El vivir en situaciones de valor intrínseco, conciencia espontánea no dirigida, relajándose de la tensión, todo esto conduce a la autorrealización como yo la entiendo. Pero, desde luego, hay infinitas variaciones entre los humanos dependiendo de las diferencias culturales, sociales e individuales. Esto hace que el término clave de autorrealización sea abstracto en su generalidad. Pero no se puede esperar más cuando la cuestión es planteada así: ``¿Qué podría merecer el nombre del fin último o fundamental en la vida?'' Podríamos rechazar la plenitud del significado de tal pregunta (yo no), pero para aquellos de nosotros para quienes tiene sentido, una respuesta que use pocas palabras está destinada a ser abstracta y general.
Regresando a los tres términos clave - placer, felicidad y autorrealización - el tercero tiene el mérito de ser aplicable claramente y convincentemente a cada ser vivo con una específica gama de potencialidades. Limito esta gama a los seres vivos, utilizando ``vivos'' en un sentido bastante amplio. Pienso que los términos de placer y felicidad no son tan fácilmente generalizables. Habiendo introducido el concepto bastante general del ``ser ecológico,'' el concepto de autorrealización se desarrolla en forma natural.
Consideremos la mantis religiosa, un grupo formidable de insectos voraces. Poseen una naturaleza que fascina a muchas personas. El apareamiento es parte de la autorrealización, pero algunos machos son devorados durante el acto de la copulación. Mientras son devorados, ¿experimentan placer? ¿son felices? No lo sabemos. Pero, ¡a buena hora, si lo son! En efecto, él alimenta a su compañera para que las crías sean fuertes. Pero, en mi opinión, no tiene sentido atribuir felicidad a estos machos. ¿Autorrealización? sí; ¿felicidad? no. Mantengo que existe una relación interna entre la autorrealización y la felicidad entre las personas, y entre algunos grupos de animales. Como filósofo profesional, estoy tentado a añadir un punto en el cual he sido inspirado por el Budismo Zen y Spinoza: concuerdo que la felicidad es un sentimiento, pero el acto de realizar una potencialidad es siempre una interacción que involucra, en cuanto unidad concreta particular (una gestalt, yo diría), a tres aspectos abstractos: sujeto, objeto y medio. Y lo que he dicho sobre la alegría en la naturaleza vale también para la felicidad en la naturaleza; no deberían ser concebidos como sentimientos simplemente subjetivos.
La riqueza de la realidad se está volviendo aún más rica a través de nuestros atributos humanos; somos el primer género de seres vivos que sabemos poseen las potencialidades de vivir en comunidad con todos los demás seres vivos. Es nuestra esperanza que todas estas potencialidades sean realizadas - si no en el futuro inmediato, entonces, al menos, en un futuro algo cercano.

NOTAS

1. Erich Fromm, ``Selfishness, Self-Love, and Sel-interest,'' en Self-Explorations in Personal Growth, editado por Clark E. Mustakas, 58.

2. Ibíd., p. 59.

3. Ibíd., p. 62.

4. Ibíd., p. 63.

5. Ibíd.

6. Esta y las siguientes citaciones de Gandhi son tomadas de Arne Naess, Gandhi and Group Conflict (Oslo: 1974), 35, en donde la metafísica de la Autorrealización es tratada de manera más exhaustiva. Para más discusiones detalladas de identificación, véase Naess, ``Identification as a Source of Deep Ecological Attitudes,'' reimpreso en Radical Environmentalism, editado por Peter List (Belmont, Calif.: Wadsworth, 1993), 24-38; Naess, ``Man Apart and Deep Ecology: A Reply to Reed,'' Environmental Ethics 12, no.2 (1990): 185-192.


Ultima revisión Abril 1, 2003. Introducción y traducción de Paolo Catelan. Edición de Numa Reinoso Larrea. El material publicado en PanNatura está protegido por la Ley de Derechos de Autores y Editores y © Fundación Sangay 2003: El uso indiscriminado del mismo no está permitido, pero puede ser libremente circulado para fines personales, educacionales y no comerciales. PanNatura y Fundación Sangay son marcas y logos registrados. © PanNatura 2003. © Fundación Sangay 2003.


Original title, ``Self-Realization: An Ecological Approach to Being in the World''. From DEEP ECOLOGY FOR THE 21ST CENTURY, edited by George Sessions. © 1995 by George Sessions. Reprinted by arrangement with Shambhala Publications Inc., Boston, www.shambhala.com - This essay was originally given as a lecture, March 12, 1986, at Murdock University, Western Australia, sponsored by the Keith Roby Memorial Trust.


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