I
LA HUMANIDAD HA LUCHADO, durante más o menos
dos mil quinientos años, con preguntas fundamentales acerca de lo que
somos, hacia donde vamos, y la naturaleza de la realidad de la cual
somos parte. Es un periodo breve en el tiempo de vida de una especie,
e incluso un periodo aún más breve si se lo compara con la historia de
la Tierra, a la cual pertenecemos en cuanto seres móviles. No soy
capaz de afirmar cosas muy novedosas como respuestas a estas
preguntas, pero puedo analizarlas desde una perspectiva algo
diferente, utilizando imágenes e instrumentos conceptuales en cierta
forma diferentes.
Lo que voy a decir, más o menos a mi
propia manera y a la manera de mis amigos, puede ser grosso modo
condensado en los seis puntos siguientes:
1. Subestimamos a nuestros propios
seres. Y enfatizo ``seres.'' Nuestra tendencia es la de confundir el
``ser'' con el estrecho ego.
2. La naturaleza humana es tal que,
con madurez suficiente y exhaustiva (multi-facética), no podemos
evitar ``identificar'' nuestro ser con todos los demás seres vivos;
bellos o feos, grandes o pequeños, sensibles o no.
El adjetivo exhaustivo
(``multi-facético''), como en la frase ``madurez exhaustiva'', merece
una nota: Descartes parecía ser bastante inmaduro en su relación con
los animales; Schopenhauer no estaba muy avanzado en su relación con
la familia (¿ pateando a su madre para que se cayera de una
escalera?); Heidegger era un amateur - para decir lo mínimo - en su
comportamiento político. Una débil identificación con los no humanos
es compatible con la madurez en algunos conjuntos importantes de
relaciones, como aquellos hacia la familia o los amigos. Y por lo
tanto adopto la calificación exhaustivo para designar ``el ser
maduro en todas las relaciones importantes.''
3. Tradicionalmente, la madurez
del ser ha sido considerada como desarrollándose a través de tres
etapas: desde el ego al ser social (que incluye al ego), y desde el
ser social al ser metafísico (que incluye al ser social). Pero, en
esta concepción de la madurez del ser, la Naturaleza es ampliamente
despreciada. Nuestro ambiente más inmediato, nuestra morada (a la cual
pertenecemos como niños), y la identificación con los seres vivos no
humanos, son ampliamente ignorados. Por lo tanto, tentativamente
introduzco, quizá por la muy primera vez, el concepto del ser
ecológico. De nosotros podemos decir que estamos en, y somos de,
la Naturaleza desde el mismo comienzo de nuestro ser. La sociedad y
las relaciones humanas son importantes, pero nuestro ser es mucho más
rico en sus relaciones constitutivas. Estas relaciones no son
solamente aquellas que mantenemos con otros seres humanos y la
comunidad humana (en otras ocasiones he introducido el término
comunidad mixta para indicar aquellas comunidades en las cuales
vivimos conscientemente y deliberadamente en estrecho contacto con
ciertos animales).
4. El significado de la vida, y la
felicidad que experimentamos en vivir, aumenta en la medida que
aumenta la autorrealización; es decir, a través del cumplimiento de
los potenciales que cada uno de nosotros posee, pero que nunca son
exactamente los mismos para dos seres vivos de cualquier
naturaleza. Sin embargo, cualesquiera que sean las diferencias entres
los seres vivos, el aumento de la autorrealización implica una
expansión y una profundización del ser.
5. Dado el ineludible proceso de
identificación con los demás, el ser se expande y se profundiza, con
creciente madurez. Nos ``vemos a nosotros mismos en los demás.''
Nuestra autorrealización es dificultada si la autorrealización de los
demás, con quienes nos identificamos, es dificultada. Nuestro amor por
nosotros mismos luchará contra este proceso obstaculizador asistiendo
a los demás en su autorrealización según la formula ``¡Vive y
deja vivir!'' Entonces, todo lo que puede lograrse a través del
altruismo - la consideración obligatoria y moral para los demás
- puede lograrse, y mucho más, a través del proceso de expansión y
profundización de nuestros seres. Siguiendo a Kant, luego actuamos
maravillosamente, pero ni moralmente ni inmoralmente.
6. Hoy en día, uno de los grandes
retos es salvar el planeta de ulteriores devastaciones ecológicas que
violan al iluminado autointerés, sea de los humanos como de los
no-humanos, y disminuye el potencial de una existencia dichosa para
todos.
II
Ahora, procediendo en la elaboración de estos puntos, comenzaré con los
peculiares y fascinantes términos ego y ser.
La respuesta más sencilla a quién o
qué soy yo es apuntar a mi cuerpo. Pero, claramente, no puedo
identificar a mi ser, o incluso a mi ego, con mi cuerpo. Por ejemplo,
compárense:
Conozco al Sr. Rodríguez. Me gusta la poesía. La única diferencia
entre nosotros es que tú eres un presbiteriano y yo un bautista.
con
Mi cuerpo conoce al Sr. Rodríguez. A mi cuerpo le gusta la poesía. La
única diferencia entre nuestros cuerpos es que tu cuerpo es
presbiteriano mientras que el mío es bautista.
En las frases anteriores, no
podemos sustituir ``yo'' con ``mi cuerpo.'' Tampoco podemos sustituir
``yo'' con ``mi mente'' o ``mi mente y mi cuerpo.'' Más adecuadamente,
podemos sustituir ``yo'' con ``yo como persona,'' pero esto,
obviamente, no nos dice lo que es el ego o el ser.
Algunos miles de años de pensamiento
filosófico, psicológico, y socio-psicológico no nos han traído una
buena concepción del ``yo,'' del ``ego,'' o del ``ser.'' En la
psicoterapia moderna estas nociones juegan un rol indispensable, pero,
naturalmente, el objetivo práctico de la terapia no necesita ninguna
aclaración filosófica de estos términos. Es importante que nos
recordemos de los extraños y maravillosos fenómenos con que estamos
tratando. Quizá la extrema proximidad y cercanía de estos objetos del
pensamiento y de la contemplación se añade a nuestras dificultades.
Ofreceré solo una frase particular que se asemeja a una definición del
``ser ecológico.'' El ser ecológico de una persona es aquello con lo
que esta persona se identifica.
Más que una definición, esta frase
clave acerca del ser desplaza la esencia de la aclaración desde el
término ``ser'' al de ``identificación,'' o, más bien, al de ``proceso
de identificación.''
III
Continuaré concentrándome en la ``ecología del ser,'' pero primero
diré algo sobre la identificación.
¿Cuál sería una situación
paradigmática que involucre la identificación? Debería ser una
situación que suscite una intensa empatía. Mi ejemplo estándar
involucra a un ser no humano que encontré hace cuarenta años. Estaba
observando a través de un anticuado microscopio el dramático encuentro
de dos gotas de químicos diferentes. En ese momento, una pulga saltó
desde un conejo de Noruega que se estaba paseando por la mesa y
aterrizó en medio de los químicos ácidos. No había manera de
salvarla. La pulga demoró muchos minutos en morirse. Sus movimientos
eran espantosamente expresivos. Naturalmente, lo que sentí fue un
doloroso sentimiento de compasión y empatía. Pero la empatía no
era de tipo fundamental, más bien se trataba de un proceso de
identificación: porque ``me veía a mí mismo en la pulga.'' Si me
hubiese sentido alienado de la pulga, sin ver intuitivamente
que se parecía en algo a mi ser, la lucha letal me habría dejado
indiferente. Por lo tanto debe haber identificación para que haya
compasión y, entre los humanos, solidaridad.
Erich Fromm es uno de los autores que
contribuyen en manera admirable a la aclaración del análisis del ser.
Escribe:
La doctrina según la cual el amor propio coincide con el
``egoísmo'' y con una alternativa del amor hacia los demás domina la
teología, la filosofía, y el pensamiento popular; la misma doctrina ha
sido racionalizada en un lenguaje científico en la teoría del
narcisismo de Freud. El concepto de Freud presupone una cantidad fija
de libido. En el infante, toda la libido mantiene a la misma persona
del niño como objetivo, el estado del ``narcisismo primario,'' como
Freud lo llama. Durante el desarrollo del individuo, la libido se
desplaza de la persona hacia otros objetos. Si una persona es
bloqueada en sus ``relaciones con los objetos,'' la libido se retrae
de los objetos y regresa a la persona; a esto se le llama ``narcisismo
secundario.'' Según Freud, a mayor amor hacia el mundo externo, menor
amor queda para uno mismo, y viceversa. De esta forma [Freud] describe
el fenómeno del amor como un empobrecimiento del amor propio, porque
toda la libido es dirigida a un objeto externo. [1]
Lo que Fromm aquí atribuye a Freud
podemos ahora atribuirlo al encogimiento de la auto-percepción
implícita en la fascinación para los ego-trips [viajes del ego]. Fromm
se opone a tal reducción del ser. La siguiente citación de Fromm se
refiere al amor de las personas pero, como ``ecósofos'', descubrimos
que las nociones de ``cuidado, respeto, responsabilidad,
conocimiento'' pueden aplicarse a los seres vivos en un sentido
amplio.
El amor hacia los demás y el amor propio no son alternativas. Al
contrario, una actitud de amor hacia sí mismos es propia de todos
aquellos que son capaces de amar a los demás. El amor, en principio,
es indivisible mientras esté involucrada la conexión entre los
``objetos'' y el ser propio del individuo. El amor genuino es una
expresión de productividad e implica cuidado, respeto,
responsabilidad, y conocimiento. No es un ``efecto'' en el sentido de
ser efectuado por alguien, más bien un esfuerzo activo en favor del
crecimiento y la felicidad de la persona amada, arraigado en la
capacidad de amar propia del individuo. [2]
Fromm es muy instructivo acerca de
la generosidad - diametralmente opuesta al egoísmo, pero aún basada en
la alienación y en una percepción reducida del ser. Podríamos añadir
que lo que dice también se aplica a la personas experimentando un
sacrificio de sí mismas:
La naturaleza de la generosidad se vuelve particularmente
manifiesta en su efecto sobre los demás y más frecuentemente, en
nuestra cultura, en el efecto que la madre ``generosa'' tiene sobre
sus niños. Ella cree que en virtud de su generosidad sus niños
experimentarán lo que significa ser amados y aprenderán, a su vez, lo
que significa amar. Sin embargo, el efecto de su generosidad no
corresponde en nada a sus expectativas. Los niños no manifiestan la
felicidad de las personas convencidas que son amadas; son ansiosos,
tensos, atemorizados de la desaprobación de la madre, y ansiosos de
estar a la altura de sus expectativas. Usualmente, son afectados por
la recóndita hostilidad de su madre hacia la vida, que ellos advierten
más que reconocen, y al final se empapan de ella....
Si hay la posibilidad de estudiar el
efecto de una madre con genuino amor propio, se puede ver que no hay
nada más propicio para transmitir a un niño la experiencia de lo que
son amor, alegría, y felicidad que el ser amado por una madre que se
ama a sí misma.
Necesitamos de la ética ambiental,
pero cuando las personas sienten que desinteresadamente renuncian, o
incluso sacrifican, sus propios autointereses para mostrar amor hacia
la naturaleza, a largo plazo ésta constituye probablemente una base
peligrosa para la conservación. A través de la identificación, de un
genuino amor propio, el amor de un ser ampliado y profundizado, pueden
lograr ver que sus propios autointereses son servidos por la
conservación.
A este punto, la noción de los
intereses de un individuo ofrece un puente desde el amor propio a la
autorrealización. No debería sorprendernos que Fromm, influenciado
como es por Spinoza y William James, utiliza aquel puente. ``¿Qué
es lo que constituye el auto-interés?,'' pregunta Fromm. Su
respuesta:
Hay dos acercamientos fundamentalmente diferentes a este problema.
Uno es el enfoque objetivista que más claramente formuló Spinoza.
Para él, el autointerés, o el interés ``de buscar el beneficio
personal,'' coincide con la virtud.
``Más,'' nos dice, ``cada individuo
lucha y es capaz de buscar su beneficio, es decir, de preservar su
ser, más virtud posee; por otra parte, un individuo es impotente en la
medida que desatiende a su propio beneficio.'' Según esta visión, el
interés de los humanos es preservar su existencia, que es lo mismo que
realizar sus potencialidades inherentes. Este concepto de autointerés
es objetivista en cuanto ``interés'' no es concebido en términos del
sentimiento subjetivo de lo que el interés personal es, más bien en
términos de lo que la naturaleza de un humano es, ``objetivamente.''
[4]
``Realizar sus potencialidades
inherentes'' es una de las buenas aclaraciones,
de-menos-de-diez-palabras, de ``autorrealización.'' Las preguntas
``¿Cuáles son las potencialidades inherentes de los seres de la
especie X?'' y ``¿Cuáles son las potencialidades inherentes de este
espécimen X de la especie Y?'' conducen obviamente a reflexiones
sobre, y a estudios de, X y Y.
Como humanos no podemos seguir los
impulsos del momento cuando nos preguntamos sobre cuáles son nuestras
potencialidades inherentes. Fromm se refiere a algo de este tipo
cuando define un enfoque ``objetivista'' como opuesto a un enfoque
``en términos de sentimiento subjetivo.'' Dada la alta valoración del
sentimiento y una correspondientemente baja valoración de la así
llamada objetivización (Verdinglichung, reconstitución de las
cosas) en seno a la Ecología Profunda, hoy día la terminología de
Fromm no es adecuada, pero lo que él quiere decir es apropiado. Y es
obviamente relevante cuando tratamos con especies diferentes de la
humana: animales y plantas poseen intereses en el sentido de formas de
realizar potencialidades inherentes que podemos estudiar sólo a través
de la interacción con ellos o ellas. No podemos confiar en nuestros
impulsos momentáneos aunque sean importantes en general.
La expresión ``preservar su ser,'' en
la cita de Spinoza, es mejor que ``preservar su existencia'' por el
hecho de que esta última es asociada a menudo con la supervivencia
física y la ``lucha para la supervivencia.'' Una traducción incluso
mejor, quizá, es ``perseverar en su ser'' (perserverare in suo
esse). Esto se relaciona con el actuar según la propia naturaleza.
La supervivencia es solamente una condición necesaria, no una
condición suficiente para la autorrealización.
El concepto de autorrealización, en
cuanto depende de la comprensión de nuestras propias potencialidades,
facilita la visión de las posibilidades de malentendidos e ignorancia
en términos de lo que son estas potencialidades. La interpretación
tipo ``ego-trips'' de las potencialidades humanas presupone una
importante subestima de la riqueza y la vastedad de nuestras
potencialidades. Como dice Fromm, ``el hombre puede autoengañarse
acerca de su auténtico autointerés si es ignorante de su propio ser y
sus necesidades reales.''[5]
La máxima de la ecología ``todo es
coherente'' (o ``todo es interrelacionado'') se aplica al ser y a sus
relaciones con los demás seres vivos, los ecosistemas, la ecosfera, y
a la Tierra misma, con su larga historia.
IV
La existencia y la importancia del ``ser ecológico'' es fácil de
ilustrar con algunos ejemplos de lo que ha ocurrido en mi propio país,
Noruega.
Los asentamientos humanos esparcidos
a lo largo de la costa ártica de Noruega, desde el punto de vista de
la política económica actual de nuestro estado de bienestar, son poco
económicos y no son rentables. Las normas de bienestar requieren que
cada familia debería estar conectada con un teléfono (en caso de
enfermedad); ésto cuesta una considerable cantidad de dinero. Lo mismo
vale para el correo y otros servicios. Además, las industrias
pesqueras locales en buena parte no son rentables, tal vez porque la
armada extranjera de grandes barcos para la pesca a rastras de inmensa
capacidad está pescando justo en las inmediaciones de los fiordos. Y
entonces la disponibilidad de puestos de trabajo se está
desmoronando.
Por lo tanto, el gobierno subvenciona
grandemente al reasentamiento de las poblaciones del mundo ártico,
concentrándolas en los, así llamados, centros de desarrollo (pequeñas
áreas con una ciudad al centro). Pero las personas, como tal,
claramente no son las mismas cuando sus cuerpos han sido transportados
de aquella manera. El escenario natural, social, y económico
ahora es muy diferente. Consecuentemente hay una pérdida de identidad.
Ahora se preguntan ``¿Quién soy?'' El autorespeto y la autoestima han
sido perjudicados. Lo que es adecuado en la así dicha periferia del
país es diferente de lo que es importante en los así dichos
centros.
Si las personas son reubicadas o, más
bien, trasplantadas desde una región de empinadas montañas hacia los
llanos abajo, también se enteran (aunque demasiado tarde) que su
tierra nativa era parte de ellos mismos y que se identificaban
con las peculiaridades de aquella tierra. El estilo de vida en la
diminuta localidad, con la intensidad de sus relaciones sociales, ha
formado su personalidad. De nuevo, ``ahora ya no son lo que
eran.''
Unos trágicos casos de éstos pueden
ser vistos en otras partes del Ártico. Todos lamentamos por el hado de
los Esquimales; su dificultad de encontrar una nueva identidad,
un nuevo ser social, y un nuevo ser ecológico más exhaustivo. Además,
los Lapones del ártico noruego han sido perjudicados por la
interferencia con un río destinado al desarrollo hidroeléctrico.
Acusado de una manifestación ilegal en las cercanías del río, un lapón
afirmó ante el tribunal que aquella parte del río era ``parte de él
mismo.'' Este tipo de respuesta espontánea no es poco común en las
personas. No han oído de la filosofía de un ser más extenso y más
profundo, pero hablan espontáneamente como si lo hubiesen.
V
Podemos intentar que la frase ``Este lugar es parte de mí mismo''
sea intelectualmente más comprensible a través de unas reformulaciones -
por ejemplo, ``Mi relación con este lugar es parte de mí mismo''; ``Si
este sitio es destruido, algo de mi se destruye''; ``Mi relación con
este lugar es tal que si este lugar es modificado, yo mismo
cambio''....
Un inconveniente con estas
formulaciones es que estimulan a continuar pensando en términos de dos
entidades reales completamente separables: un ser y un lugar, unidos
por una relación externa. La frase original más bien transmite
la impresión que existe una suerte de relación interna. Digo
``una suerte'' porque tenemos que tomar en cuenta que la relación
puede no ser recíproca. Si soy modificado, o incluso destruido, el
lugar sería destruido, según la interpretación usual de ``relación
interna.'' Desde el punto de vista de la fenomenología y la visión de
los ``contenidos concretos,'' la reciprocidad vale, pero se trata de
una interpretación especial. Podemos adoptar una interpretación tal
que si somos modificados, el río no necesariamente es modificado.
Un recién nacido, naturalmente,
carece de cualquier concepción, sea ésta rudimentaria, correspondiente
a la tripartición - sujeto, objeto y medio. Probablemente la
concepción (no el concepto) del ego personal viene algo tarde, digamos
luego del primer año. Primero hay una vaga red de relaciones. Esta red
de relaciones percibidas y concebidas es neutra, similar a lo que en
la filosofía británica se llamó ``monismo neutro.'' En cierto sentido,
estamos intentando elaborar nuevamente esta clase básica de monismo
rudimentario, no intentando volvernos niños nuevamente, sino más bien
a través de una mejor comprensión de nuestros seres ecológicos. Esta
comprensión no ha tenido condiciones favorables para su desarrollo,
puesto que antes del tiempo el Renacimiento glorificaba a nuestro ego
oponiéndolo al resto de la realidad.
¿Cuál es la importancia práctica de
esta concepción de un ser ecológico amplio y profundo? Cuando en el
seno de nuestras opulentas sociedades industriales intentamos defender
la Naturaleza, a menudo el argumento de nuestros opositores es que lo
hacemos para asegurarnos belleza, recreación y demás intereses no
vitales. Nuestra posición es fortalecida si, luego de una honesta
reflexión, nos damos cuenta de que la destrucción de la Naturaleza (y
de nuestro lugar) nos amenaza a nivel de nuestro ser más íntimo. Si es
así, estamos defendiendo en forma más convincente nuestros intereses
vitales, y no simplemente algo ``allá afuera.'' Estamos comprometidos
en la autodefensa. Y defender los derechos humanos
fundamentales es autodefensa vital.
La mejor introducción a la psicología
del ser se encuentra todavía en el excelente y soberbiamente ameno
libro de William James The Principles of Psychology (1890). Su
capítulo de 100 paginas sobre la conciencia del ser enfatiza la
pluralidad de los componentes del ser amplio y profundo en cuanto
entidad compleja. (Desafortunadamente, [James] prefiere hablar acerca
de la pluralidad de seres. Yo pienso que puede ser mejor hablar acerca
de la pluralidad de los componentes del ser amplio.)
Si afirmamos sobre alguien que
él/ella hoy no es él mismo/ella misma, podemos aludir a las muchísimas
y diferentes relaciones con las demás personas, con los objetos
materiales, y por cierto, insisto, con su medio ambiente: la morada,
el jardín, el vecindario...
Cuando James afirma que estas relata
pertenecen al ser, naturalmente, no es en el sentido de que el
ser se ha comido la morada, el medio ambiente, etcétera. Tal
interpretación implicaría que el ser está aún identificado con el
cuerpo. Tampoco implicaría que una imagen de la morada
dentro de la conciencia de la persona pertenece al ser. Cuando
alguien dice que el paisaje ribereño es parte de él mismo,
intuitivamente captamos, a un nivel rudimentario, lo que quiere
decir. Pero es difícil, obviamente, aclarar este significado con una
terminología filosófica o psicológica.
Un último ejemplo desde el punto de
vista de William James: Comprendemos qué significa cuando alguien
dice: ``Como hombre me das pena, pero como funcionario no debo mostrar
piedad.'' Obviamente el ser de un funcionario no puede definirse
empíricamente excepto como relaciones en un contexto social
complejo. Entonces, el ser no puede posiblemente estar dentro del
cuerpo, o dentro de una conciencia.
¡Suficiente! El punto principal es que
hoy en día no dudamos, estando inspirados por la ecología y una
renovada relación intima con la Naturaleza, en reconocer y aceptar con
entusiasmo nuestro ser ecológico.
VI
La próxima sección es bastante metafísica. No defiendo todos
los puntos de vista aquí presentados; más bien mi deseo es
fundamentalmente informarles sobre ellos. Como estudiante y admirador
de las acciones directas y no violentas de Gandhi en los conflictos
sangrientos desde los años 30, estoy inevitablemente influenciado por
su metafísica que lo dotó de una motivación tremendamente poderosa y
contribuyó a mantenerlo activo hasta su muerte. Su objetivo último no
era la liberación política de India. Él, obviamente, lideró una
cruzada contra la pobreza extrema, la supresión de las castas, y contra
el terror en nombre de la religión. Esta cruzada era necesaria, pero la
liberación del ser humano individual era su objetivo supremo. Para
muchos resulta extraño oír lo que él mismo dijo sobre su objetivo
fundamental:
Lo que quiero lograr - por lo que he estado luchando y sufriendo
para lograrlo durante estos treinta años - es la autorrealización, ver
a Dios cara a cara, alcanzar la Moksha (Liberación). Vivo y me
muevo y mantengo mi ser en la búsqueda de aquel fin. Todo lo que hago
mientras hablo o escribo, y todas mis incursiones en la política,
están dirigidas a ese mismo fin. [6]
Esto suena individualista para la
mente occidental - un malentendido muy común. Si el ser que Gandhi
menciona fuese el ego o ser ``estrecho'' (jiva) de interés
egocéntrico (``ego-trips''), ¿entonces porqué trabajar para los
pobres? Para él, es el Ser supremo o universal - el atman -
que hay que realizar. Paradójicamente, así parece, él intenta alcanzar
la Autorrealización a través de la ``acción sin ser''; es decir, a
través de una disminución del dominio del ser estrecho o ego. A través
del Ser más amplio cada ser vivo está íntimamente interconectado, y
desde esta intimidad viene la capacidad de identificación y,
como consecuencia natural, la práctica de la no-violencia. No
moralizar se hace necesario, así como no necesitamos moralizar para
poder respirar. Más bien, necesitamos cultivar nuestra perspicacia:
``El fondo rocoso en que se basa la técnica para alcanzar la fuerza de
la no-violencia es creer en la esencia de la unidad de todas las
formas de vida.''
Históricamente, hemos visto que la
conservación de la Naturaleza es no-violenta en su esencia más
profunda. Gandhi afirma:
Yo creo en la advaita (la no-dualidad). Creo en la unidad
esencial del hombre y, en ese sentido, de todo lo que vive. Por lo
tanto creo que si una persona gana la espiritualidad, el planeta
entero gana con él, si una persona falla, el planeta entero falla en
la misma medida.
Para nuestra sorpresa, Gandhi era
muy radical en su preocupación personal por la autorrealización de los
seres vivos no humanos. Cuando viajaba, llevaba consigo una cabra para
abastecerse de leche. Esto era parte de una demostración no-violenta
en contra de ciertos modos crueles de los hindúes de ordeñar a las
vacas. Algunos compañeros europeos que vivían con Gandhi en su ashrams
se desconcertaban cuando dejaba que las serpientes, los escorpiones, y
las arañas se movieran libremente en sus dormitorios - como animales
satisfaciendo sus necesidades vitales. Incluso prohibía a las personas
mantener un botiquín de medicinas contra las mordeduras venenosas.
Creía en la posibilidad de una coexistencia satisfactoria y lo hechos
demostraron que no se equivocaba. No hubo accidentes. La gente en el
ashram obviamente averiguaría si habían escorpiones en los zapatos
antes de ponérselos. Incluso cuando se movía por el piso en la
oscuridad, era posible evitar pisotear a los seres compañeros.
Entonces, Gandhi reconoció un derecho común y fundamental para la vida
y el florecimiento, para la autorrealización en un sentido amplio y
aplicable para cualquier ser vivo que pueda sin duda manifestar
intereses o necesidades. Gandhi hizo manifiesta la relación interna
que hay entre la autorrealización, la no-violencia, y lo que a veces
ha sido llamado igualitarismo biosférico.
En el entorno en el cual crecí, oía
que lo que es importante en la vida es lograr ser alguien -
superar a los demás en algo, resultar victorioso cuando se comparen
las propias habilidades con las de los demás. La habilidad de
cooperar, de trabajar con las personas, de hacerlas sentir bien, desde
luego, ``premia'' en una sociedad ferozmente individualista, y las
altas posiciones pueden requerir aquello - pero sólo en la medida en
que están, en última instancia, subordinadas a la carrera de uno, a
las normas básicas del ego-trip, y no a una autorrealización digna del
nombre. Identificar a la autorrealización con los ego-trips demuestra
una gran subestima del ser humano.
Según la típica traducción del Pali o
del Sánscrito, Buddha enseñó a sus discípulos que la mente humana
debería abrazar a todos los seres vivos como una madre cuida a su
propio hijo, su único hijo. Alguien que nunca consideraría
significativo o posible que un ser humano pueda abrazar a todos
los seres vivos, puede mantenerse ceñido a la traducción
usual. Entonces solamente pediremos que la mente de uno abrace
a todos los seres vivos, junto con sus buenas intenciones de cuidar,
sentir, y actuar con compasión.
Si la palabra en sánscrito traducida
[al castellano] es atman, es entonces instructivo el notar que
este término posee el significado fundamental de ``ser,'' más que de
``mente'' o ``espíritu'' como típicamente se ve en las traducciones.
La superioridad de la traducción que usa la palabra ser
proviene de la consideración de que si el ser personal (en
sentido amplio) abraza a otro ser, no hay necesidad de exhortación
moral para manifestar un sentimiento protector. Seguramente uno se
cuida a sí mismo sin sentir ninguna obligación moral de hacerlo -
siempre que no haya sucumbido a algún tipo de neurosis, o desarrollado
tendencias autodestructivas, o probado un odio hacia sí mismo.
Incidentalmente, la partidaria de la
Ecología Profunda y ecofeminista australiana Patsy Hallen usa una
formula similar a la de Buddha: Estamos aquí para abrazar más que para
conquistar al mundo. Es interesante notar que aquí se usa el término
mundo en vez de seres vivos. Sospecho que nuestro
pensamiento no necesita proceder desde la noción de ser vivo a la de
mundo, pero concebiremos a la realidad, o al mundo en que vivimos,
como vivo en un sentido amplio y no fácilmente definido. No habrá por
lo tanto ningún ser no-vivo que cuidar.
VII
Si hoy día la ``autorrealización'' (o ``autocumplimiento'') se
asocia habitualmente con ego-trips que duran toda la vida, ¿no es
entonces estúpido utilizar este término para la autorrealización en un
sentido muy diferente al de Gandhi o (en un contexto menos cargado de
religión) como un término para expandir y profundizar el ``ser'' de
manera que abrace a todas las formas de vida? Tal vez lo es. Pero creo
que la misma popularidad del término hace que las personas no se
sientan inseguras y, por un momento, escuchen. En aquel momento la
noción de un ``ser'' más amplio debería ser introducida, señalando que
si identifican la autorrealización con el ego-trip, entonces se
subestiman gravemente. ``¡Ustedes son mucho más amplios, más
profundos, más generosos y capaces de más dignidad y alegría de lo que
piensan! ¡Una riqueza de alegrías no competitivas está al alcance de
todos!''
Sin embargo tengo otra razón
importante para invitar a las personas a pensar en términos de
profundizar y expandir sus seres, comenzando con el ego-trip
como el más rudimentario, pero ineludible, punto de partida. Tiene que
ver con una noción usualmente ubicada en el lado opuesto del egoísmo
del ego-trip; se trata de la noción de altruismo. La palabra
latina ego tiene, como su opuesta, a la palabra alter.
El altruismo implica que el ego sacrifica sus intereses en
favor del otro, el alter. En el último caso, uno es motivado
principalmente por el sentimiento de deber: se dice que
deberíamos amar a los demás en la medida en que nos amamos a
nosotros mismos.
Desafortunadamente, el hecho de que
el género humano sea capaz de amar simplemente por deber o, más en
general, por exhortación moral, es muy limitado. Desde el Renacimiento
hasta la Segunda Guerra Mundial, alrededor de cuatrocientas guerras
crueles fueron combatidas por parte de las naciones cristianas por las
más endebles de las razones. Me parece que, en el futuro, hay que
poner más énfasis sobre las condiciones bajo las cuales nosotros
expandimos y profundizamos el ``ser.'' Con un ``ser'' lo
suficientemente amplio y profundo, los opuestos ego y
alter son eliminados cada vez más. La distinción entre
ego y alter es, en cierta forma, superada.
En las primeras fases de la vida, el
``ser'' social ya está suficientemente desarrollado de tal manera que
no preferimos comer una torta enorme sólo nosotros. Compartimos la
torta con nuestros amigos y las personas más cercanas. Nos
identificamos suficientemente con estas persona para ver nuestra dicha
en su dicha, y nuestras decepciones en las de ellos. Ahora es el
tiempo de compartir con todos los seres vivos que residen en
nuestra maltratada Tierra a través de una identificación cada vez más
profunda con todas las formas de vida y las unidades más amplias: los
ecosistemas y Gaia, nuestro antiguo y fabuloso planeta.
VIII
Los actos morales son actos motivados por la intención de seguir
la ley moral, cueste lo que cueste; es decir, hacer nuestro deber moral
solamente en base al respeto para aquel deber. Entonces, la
prueba suprema de nuestro éxito en el ejecutar un puro acto
moral radica en que lo hacemos totalmente en contra de nuestras
inclinaciones: el que nosotros, por decir, odiamos hacerlo pero somos
obligados a hacerlo por nuestro respeto a la ley moral. Kant se sentía
profundamente sobrecogido por dos fenómenos: ``el firmamento de
estrellas allá arriba y la ley moral dentro de mi.''
Si hacemos algo, deberíamos hacerlo
según la ley moral, pero si hacemos algo según inclinación y con
placer - ¿entonces qué? ¿Deberíamos abstenernos de actuar, o intentar
de desarrollar algún disgusto? Para nada, según Kant. Si cumplimos con
lo que la ley moral dice que es lo correcto en base a una inclinación
positiva, entonces actuamos en forma maravillosa. Ahora, mi
punto es que, en asuntos ambientales, quizá deberíamos primero
influenciar a las personas a actuar en forma maravillosa. Deberíamos
dedicarnos a sus inclinaciones más que a su moralidad. Infelizmente,
la abundante moralización en el seno del movimiento ambientalista ha
insinuado a las personas la falsa impresión de que fundamentalmente se
les pide sacrificarse, ser más responsables, más preocupados,
demostrar una moralidad superior. Como yo lo veo, necesitamos
enfatizar la variedad inmensa de fuentes de alegría que están
disponibles para las personas a través de una sensibilidad amplificada
hacia la riqueza y la diversidad de las formas de vida, y los paisajes
de la naturaleza libre. Todos podemos contribuir a ésto
individualmente, pero también es una cuestión de políticas locales y
globales. Parte de la alegría proviene de la conciencia de nuestra
íntima relación con algo que es más grande que nuestro ego; algo que
ha aguantado durante millones de años y es digno de manifestaciones
vitales por muchos millones de años más. El cuidado necesario fluye en
manera natural si el ``ser'' es ampliado y profundizado de tal forma
que la protección de la naturaleza libre sea advertida y concebida
como la protección de nosotros mismos.
Académicamente hablando, lo que estoy
sugiriendo es la supremacía de la ontología ambientalista y del
realismo respecto a la ética ambientalista como un medio para fortalecer
el movimiento ambientalista en los años por venir. Si la realidad es
como la que experimenta el ser ecológico, nuestro comportamiento
naturalmente y maravillosamente se atiene a las estrictas
normas de la ética ambiental. Por cierto necesitamos oír acerca de
nuestras deficiencias éticas de vez en cuando, pero cambiamos más
fácilmente a través de estímulos y a través de una percepción
profundizada de la realidad y de nuestro propio ser. Es decir, un
realismo profundizado. ¿Cómo podemos ocasionarlo? ¡La pregunta
necesita ser tratada en otro artículo! Es más un asunto de terapia
comunitaria que de ciencia comunitaria: un asunto de saneamiento de
nuestras relaciones con la más vasta de las comunidades - la de todos
los seres vivos.
IX
El subtítulo de este artículo es ``Un Enfoque Ecológico para Estar
en el Mundo.'' Quiero ahora hablar un poco sobre la ``Naturaleza,''
con todas las cualidades que espontáneamente experimentamos en cuanto
constituyen rasgos idénticos con la realidad en la que vivimos. Esto
implica un movimiento desde estar en el mundo a estar en la
Naturaleza. Entonces, por ende, investigaré los objetivos o las
intenciones del estar en el mundo.
¿La dicha está en el sujeto?
Yo diría que No. Se encuentra, a mayor o menor grado, en el
objeto. La dicha de un árbol dichoso está fundamentalmente ``en'' el
árbol, diríamos - si se nos presiona para elegir entre las dos
posibilidades. Pero no deberíamos ser presionados: hay una tercera
posición. La dicha es una característica de lo indivisible,
unidad concreta de sujeto, objeto y medio. En cierto sentido, la
autorrealización involucra las experiencias del aspecto dichoso e
infinitamente rico de la realidad. Es engañoso, en base a mis
intuiciones, ubicar las dichas en el seno de mi conciencia. Lo que es
dichoso es algo que no es ``subjetivo''; es un atributo de una
realidad más vasta que un ego consciente. Así es como contribuyo
filosóficamente a la explicación de las relaciones internas entre
dicha, felicidad y autorrealización humana. Pero este ejercicio
conceptual es de interés principalmente para un filósofo académico. A
lo que voy es probablemente algo que puede sugerirse con menos
gimnasia mental: es decir, que es injustificado creer que lo que
advertimos cómo es la naturaleza no corresponde a lo que en realidad
la naturaleza es. Más bien, lo que ocurre es que la realidad es tan
rica que no podemos divisarlo todo de una vez; lo que vemos son partes
separadas (o aspectos) en modos separados. El árbol dichoso que veo a
la luz del amanecer no es el árbol apesadumbrado que veo al atardecer,
incluso si es el ``mismo'' árbol en términos de sus estructuras
abstractas (físicas).
X
Es muy humano preguntarse acerca del fin o propósito último del
estar en el mundo. Esta puede ser una manera engañosa de plantear la
pregunta. Aparentemente puede sugerir que el fin o propósito debe
encontrarse de alguna manera fuera, o más allá, del mundo. Quizá esto
puede evitarse viviendo ``en el mundo.'' Es una característica de
nuestros tiempos la de sujetivizar y personalizar la pregunta hecha a
cada uno de nosotros: ¿Qué es lo que tú consideras que es el
fin o propósito último de tu vida? O dejamos a un lado la
cuestión de las prioridades, y simplemente preguntamos por fines y
propósitos.
El título principal de este artículo
es motivado parcialmente por la convicción que la
autorrealización es una palabra clave adecuada que se debería
usar para contestar a la pregunta sobre el fin último de la vida.
Naturalmente, se trata solamente de una palabra clave. Una respuesta
por parte de un filósofo difícilmente podría ser más breve que un
pequeño libro, Ética, de Spinoza.
Para poder comprender la función del
término autorrealización en esta capacidad, es útil compararlo
con otros dos términos - placer y felicidad. El primero
sugiere hedonismo; el segundo eudemonismo, en la jerga profesional
filosófica (pero igual de vaga y ambigua). Experimentar el placer o
ser feliz es sentirse bien. Se podría, obviamente, interpretar
que el término felicidad connota algo diferente de ésto, pero
en la manera que uso felicidad, un conjunto estándar de
respuestas a la pregunta ``¿Cómo te sientes?,'' sería ``Me siento
feliz'' o ``Me siento infeliz.'' El siguiente conjunto de respuestas a
la pregunta sería menos práctico: ``Me siento autorrealizado'' o ``No
me siento autorrealizado.''
La característica más importante de
la autorrealización, comparada con el placer y la felicidad, es su
dependencia de cierta visión de las capacidades humanas (o mejor -
potencialidades). De nuevo, ésto implica una visión particular de la
naturaleza humana. En la práctica, ésto no implica una doctrina
general de la naturaleza humana. Ese es el trabajo de las áreas de
investigación filosófica.
Un individuo cuyas actitudes revelan
que él o ella asume que la autorrealización es el fin último o
fundamental en la vida tiene que poseer una visión de sus
potencialidades y de su naturaleza. Y cuanto más las potencialidades y
la naturaleza de una persona son realizadas, tanto más se logra la
autorrealización. A la pregunta ``¿Cómo te sientes?,'' se puede
honestamente responder en sentido positivo o negativo, sin importar el
nivel de autorrealización. Pero, en este punto, siguiendo a Spinoza,
asumo que la manera válida de contestar a la pregunta ``¿Cómo te
sientes?'' es la positiva, porque la realización del cumplimiento
(usando una jerga algo menos filosófica) de las potencialidades
personales está internamente relacionada con la felicidad. Pero
no está relacionada de una forma tal que buscando
deliberadamente la felicidad de ese modo se realice el ser
personal. John Stuart Mill lo señala claramente en su filosofía: no se
debería buscar deliberadamente la felicidad (``La felicidad, para
lograrla, hay que olvidarla''). Esa no es una buena forma de proceder
incluso si, con Mill, se asume que la felicidad es el fin último de la
vida. Pienso que es mucho mejor buscar deliberadamente la
autorrealización para desarrollar las propias capacidades (usando una
palabra algo peligrosa ya que es fácilmente interpretada en la
dirección de la competencia interpersonal, más que intrapersonal).
Pero incluso la tensión implícita en el término competencia
puede ser engañosa. El vivir en situaciones de valor intrínseco,
conciencia espontánea no dirigida, relajándose de la tensión, todo
esto conduce a la autorrealización como yo la entiendo. Pero, desde
luego, hay infinitas variaciones entre los humanos dependiendo de las
diferencias culturales, sociales e individuales. Esto hace que el
término clave de autorrealización sea abstracto en su
generalidad. Pero no se puede esperar más cuando la cuestión es
planteada así: ``¿Qué podría merecer el nombre del fin último o
fundamental en la vida?'' Podríamos rechazar la plenitud del
significado de tal pregunta (yo no), pero para aquellos de nosotros
para quienes tiene sentido, una respuesta que use pocas palabras está
destinada a ser abstracta y general.
Regresando a los tres términos clave -
placer, felicidad y autorrealización - el tercero
tiene el mérito de ser aplicable claramente y convincentemente a cada
ser vivo con una específica gama de potencialidades. Limito esta gama
a los seres vivos, utilizando ``vivos'' en un sentido bastante amplio.
Pienso que los términos de placer y felicidad no son tan
fácilmente generalizables. Habiendo introducido el concepto bastante
general del ``ser ecológico,'' el concepto de autorrealización se
desarrolla en forma natural.
Consideremos la mantis religiosa, un
grupo formidable de insectos voraces. Poseen una naturaleza que
fascina a muchas personas. El apareamiento es parte de la
autorrealización, pero algunos machos son devorados durante el acto de
la copulación. Mientras son devorados, ¿experimentan placer? ¿son
felices? No lo sabemos. Pero, ¡a buena hora, si lo son! En efecto, él
alimenta a su compañera para que las crías sean fuertes. Pero, en mi
opinión, no tiene sentido atribuir felicidad a estos machos.
¿Autorrealización? sí; ¿felicidad? no. Mantengo que existe una
relación interna entre la autorrealización y la felicidad entre las
personas, y entre algunos grupos de animales. Como filósofo
profesional, estoy tentado a añadir un punto en el cual he sido
inspirado por el Budismo Zen y Spinoza: concuerdo que la felicidad es
un sentimiento, pero el acto de realizar una potencialidad es siempre
una interacción que involucra, en cuanto unidad concreta particular
(una gestalt, yo diría), a tres aspectos abstractos: sujeto, objeto y
medio. Y lo que he dicho sobre la alegría en la naturaleza vale también
para la felicidad en la naturaleza; no deberían ser concebidos como
sentimientos simplemente subjetivos.
La riqueza de la realidad se está
volviendo aún más rica a través de nuestros atributos humanos; somos
el primer género de seres vivos que sabemos poseen las potencialidades
de vivir en comunidad con todos los demás seres vivos. Es nuestra
esperanza que todas estas potencialidades sean realizadas - si no en
el futuro inmediato, entonces, al menos, en un futuro algo
cercano.
NOTAS
1. Erich Fromm, ``Selfishness, Self-Love, and Sel-interest,'' en
Self-Explorations in Personal Growth, editado por Clark
E. Mustakas, 58.
2. Ibíd., p. 59.
3. Ibíd., p. 62.
4. Ibíd., p. 63.
5. Ibíd.
6. Esta y las siguientes citaciones de Gandhi son tomadas de Arne
Naess, Gandhi and Group Conflict (Oslo: 1974), 35, en donde la
metafísica de la Autorrealización es tratada de manera más
exhaustiva. Para más discusiones detalladas de identificación,
véase Naess, ``Identification as a Source of Deep Ecological
Attitudes,'' reimpreso en Radical Environmentalism, editado por
Peter List (Belmont, Calif.: Wadsworth, 1993), 24-38; Naess, ``Man
Apart and Deep Ecology: A Reply to Reed,'' Environmental Ethics
12, no.2 (1990): 185-192.
Ultima revisión Abril
1, 2003. Introducción y traducción de Paolo
Catelan. Edición de Numa Reinoso Larrea. El material
publicado en PanNatura está protegido por la Ley de Derechos
de Autores y Editores y © Fundación Sangay 2003: El uso
indiscriminado del mismo no está permitido, pero puede ser
libremente circulado para fines personales, educacionales y
no comerciales. PanNatura y Fundación Sangay son marcas y
logos registrados. © PanNatura 2003. © Fundación
Sangay 2003.
Original title, ``Self-Realization: An Ecological
Approach to Being in the World''. From DEEP ECOLOGY FOR THE
21ST CENTURY, edited by George Sessions. © 1995 by
George Sessions. Reprinted by arrangement with Shambhala
Publications Inc., Boston, www.shambhala.com - This essay was
originally given as a lecture, March 12, 1986, at Murdock
University, Western Australia, sponsored by the Keith Roby
Memorial Trust.
www.sangay.org