Los genes podrían llamarse el destino preempacado de todos los
seres vivos. Cada detalle de la composición hereditaria de cada uno de
los organismos de la Tierra ha sido afinado por la selección natural
de tal manera que pueda adaptarse a su ambiente. Ya sea el camuflaje
de las franjas de la cebra, las sensuales estructuras florales de una
orquídea, el comportamiento social de las hormigas o la prolongada
lengua del colibrí, todas las características de la vida han sido
perfeccionadas a través de la evolución hasta alcanzar un exquisito
equilibrio con el entorno del organismo. Como seres biológicos,
también nosotros somos producto de la evolución: cada aspecto de
nuestra constitución física, así como gran parte de nuestro
comportamiento, es el resultado de cientos de miles de años de
selección y adaptación, y nos permite sobrevivir en los lugares y en
las circunstancias en que nos encontremos.
Hace unos 10.000 ó 12.000 años,
cuando algunos individuos descubrieron la eficacia de domesticar
plantas y animales, iniciaron una revolución que nos transformó de
cazadores-recolectores nómadas a agricultores. Rápidamente, los
antiguos agricultores reconocieron uno de los principios más
elementales de la genética: igual engendra a igual. Al aplicar este
principio, la gente aprendió a criar animales y plantas con las
características deseadas: granos más grandes en el maíz, lana más
espesa en los ovinos o mayor velocidad en los caballos. Los ajustes
humanos al destino genético se han venido realizando durante milenios
por todas partes del planeta y han logrado cambios graduales, pero
arolladores.
Sin embargo, en los últimos años este
proceso ha sufrido una transformación. Empezó con el reconocimiento de
que los genes podían ser identificados como una molécula al interior
de las células. Esa molécula era el ácido desoxirribonucleico, o
ADN. La estructura básica del ADN fue propuesta por Francis Crick y
James Watson en 1953. Su elegante modelo, que explica cómo el ADN es
capaz de codificar información, replicarse y modificarse, consiste en
una doble hélice en la cual parejas de cuatro tipos de estructuras
llamadas ``bases'' están ordenadas en una secuencia lineal. Las cuatro
bases pueden considerarse como las letras de un alfabeto de cuatro
símbolos. En el idioma biológico, las palabras se construyen con tres
letras, lo que permite sesenta y cuatro posibles combinaciones de las
cuatro letras (En otras palabras, cuatro posibles letras en cada una
de las tres posiciones, ó 4 x 4 x 4 = 64 combinaciones diferentes).
Cientos de estas ternas ensartadas entre sí forman una oración, o un
gen. Una forma simplificada de vida, como un virus, puede contener
apenas una decena de genes, mientras que una mosca de la fruta posee
10.000 y un ser humano 100.000 genes. La composición total del ADN
humano se llama genoma humano y contiene 3 mil millones de letras
genéticas, o bases, de cada uno de los padres.
La definición de una especie consiste
en que los individuos que pertenecen a ella pueden reproducirse
únicamente con otros miembros de la especie. No pueden cruzarse con
otras especies. Dos criaturas que básicamente parecen iguales -
digamos, un pájaro carpintero de cabeza roja y otro peludo - no pueden
cruzarse y producir crías viables, incluso en el caso que se
acoplaran. La razón es que cada una evolucionó en circunstancias
diferentes y, por ende, posee su propio código genético privado,
distinto al de cualquier otra especie. Esto implica que cada especie
posee sus propios hábitos, danza de cortejo, nido, dieta y nicho
ecológico. Implica además que posee sus propios virus, bacterias,
parásitos y otros huéspedes simbióticos específicos de su propia
composición genética. Otras especies pueden también compartirlos, pero
los virus u otros agentes infecciosos que han evolucionado para
infectar, digamos, a una oveja o a un chimpancé, no infectarán
automáticamente a otra especie. Con el tiempo, los virus y sus
huéspedes desarrollan una relación mutua; el huésped puede tolerar el
virus sin ser abatido rápidamente, mientras el virus atenúa sus
efectos para no eliminar al huésped enseguida. La barrera de la
especie, que ha impedido que especies distintas mezclen sus genes,
también ha restringido la gama de huéspedes de bacteria morbosas y
parásitos. No sabemos exactamente por qué existe esta barrera ni los
detalles de su funcionamiento, pero constituye los cimientos de la
complejidad de la vida.
En los últimos veinticinco años, los
ajustes genéticos han dado un salto de la reproducción a un reino
completamente nuevo. No solamente hemos adquirido la comprensión de
cómo están estructurados y funcionan los genes, sino también hemos
desarrollado instrumentos para manipular el ADN. El ADN puede ser
extraído químicamente de virtualmente cualquier tipo de organismo; en
esos fragmentos se pueden aislar secuencias específicas y determinar
el orden secuencial de las letras. Esos trozos de ADN pueden ser
replicados millones de veces, adheridos al ADN de cualquier otro
organismo para luego insertarlos en alguna otra forma de vida.
Durante miles de millones de años, la
vida ha seguido el principio de que cada organismo vivo intercambia el
ADN sólo con otros de su misma especie. Pero en nuestros días, los
científicos pueden, según su voluntad, saltar deliberadamente las
barreras entre las especies e introducir un ADN ajeno en cualquier
organismo. A este proceso se le llama transferencia genética
horizontal. El libro de Mae Wan Ho, Genetic Engineering: Dream or
Nightmare? [Ingeniería Genética: ¿Sueño o Pesadilla?] expresa la
creciente preocupación de la comunidad científica sobre esta
práctica. La autora afirma, ``La ingeniería genética, o biotecnología,
se basa en la recombinación de genes provenientes de fuentes muy
diferentes. Y también en la transferencia de genes entre organismos
que no solo son especies distintas, sino que pertenecen a reinos
distintos.... De tal manera que especies que no tenían ninguna
posibilidad de cruzarse y una probabilidad muy, pero muy baja de
intercambiar genes en la naturaleza, ahora no tienen restricción
debido a estas nuevas operaciones de laboratorio.'' Esa es la base de
la biotecnología. Estamos viviendo en un mundo en donde nuevas formas
de vida creadas por seres humanos se están replicando entre
nosotros.
En las dos últimas décadas, parece
que los fantásticos beneficios ofrecidos por la ingeniería genética
están a punto de convertirse en realidad. Los científicos proponen
introducir fármacos, como una vacuna contra la disentería infantil, en
alimentos comunes, como el banano, con lo que salvarían millones de
vidas. Otra área de investigación son los peces o las vacas que
alcanzan mayor tamaño en menor tiempo y con menos alimento. Un
laboratorio justo en las afueras de Montreal ha unido genes de araña
en cabras en un esfuerzo de crear nuevas fibras ultrafuertes que los
genes expresarán en la leche. Los alimentos podrían ser diseñados con
un contenido más alto de nutrientes - como la vitamina A - y menos
``cosas malas'' - como el colesterol. La ingeniería genética ha
engendrado ratones con orejas humanas y está criando cerdos con
órganos humanos destinados a trasplantes. Los científicos incluso
están aislando el ADN de especies ya extintas, como los mastodontes,
gente de Neanderthal, y el virus asesino de la gripe del 1918. Estos
son solo unos pocos milagros de los que están por llegar y han sido
escogidos desde una lista inmensa. Parecería que el futuro estuviera
limitado sólo por la imaginación y la audacia científicas. Además,
debido a las increíbles promesas, las acciones en las compañías
biotecnológicas han pasado a ser el encanto de los especuladores, que
han invertido miles de millones de dólares en ellas. Cuando la enorme
firma biotecnológica Genentech se hizo pública, su precio en la bolsa
subió 30 por ciento el primer día.
Estas son algunas de las historias
espectaculares que han recibido amplia cobertura. Pero también han
venido acompañadas de eventos inquietantes, como la noticia de que
unos científicos han creado renacuajos sin cabeza como un cierto
preludio a la producción de otros animales sin cabeza con el fin de
usarlos como bancos de órganos y tejidos. Se dice que Israel e Irak
han estado intentando producir armas concebidas para apuntar a blancos
biológicos específicos. Hoy en día, aunque las envolturas no nos
informan de esto, un porcentaje tan alto como el 70 por ciento de
nuestros modernos alimentos procesados contiene partes de organismos
modificados, nuevas invenciones genéticas. Y algunos de estos
organismos están dando origen a ``efectos inesperados'': por ejemplo,
el maíz, que fue genéticamente concebido para portar su propio
insecticida, ahora amenaza con exterminar negligentemente la población
norteamericana de mariposas monarca.
La destreza tecnológica de la
biotecnología es verdaderamente formidable, pero las manipulaciones se
llevan a cabo en complejas criaturas vivas a las que solo comprendemos
en un nivel muy rudimentario. Las razones por las cuales se está
probando que la ingeniería genética es tan problemática constituyen la
base de este artículo.
Una Declaración Personal
La cuestión no es que la ciencia sea mala -
una acusación que demasiado a menudo escuchamos del movimiento verde y
periodistas de los medios populares de comunicación masiva - sino que
puede haber una ciencia mala que perjudique a la
humanidad.
- MAE WAN HO, GENETISTA
Entre mis colegas hay quienes insinúan que soy un hereje porque
alguna vez estuve profundamente involucrado en la investigación
genética, pero desde entonces he planteado interrogantes sobre lo que
se busca hoy día. La práctica de la investigación genética constituyó
la gran alegría de mi vida durante veinticinco años, un período en el
cual me nutría, dormía y soñaba con experimentos e ideas sobre
genética. En algún momento, mi laboratorio constituyó el grupo de
investigación genética más grande de Canadá y me siento orgulloso del
trabajo que hicimos. El hecho de que un libro de genética que escribí
junto a Tony Griffiths se haya convertido en el texto de introducción
a la genética más ampliamente difundido en el mundo, sigue siendo una
gran fuente de satisfacción. La genética ha sido mi pasión, fuente de
mis amistades y colegas, y la más desafiante y gratificante actividad
intelectual de mi carrera.
Y es precisamente porque la genética
ha sido la pasión de mi vida que también me preocupa su futuro. Como
una ciencia que va derecho al corazón de todas las formas y funciones
vitales, la genética tiene enormes implicaciones; está repleta de
promesas de beneficiar y mejorar la vida humana, pero a la vez está
cargada con un potencial para destruir y causar indecibles
sufrimientos. Para aquellos que se preocupan del florecimiento a largo
plazo de la genética, es vital plantear cuestiones y anticipar
problemas, así como proclamar los potenciales beneficios.
Val Geddings también es genetista. Se
especializó en el campo de la evolución y ha trabajado como asesor de
genética para el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, el
Banco Mundial y la Oficina de Evaluación Tecnológica del Congreso de
los Estados Unidos. Alguna vez representó a los Estados Unidos en las
negociaciones sobre bioseguridad de la Convención de Biodiversidad de
Naciones Unidas, organismo que está intentando sacar a martillazos
regulaciones internacionales sobre organismos creados a través de la
ingeniería genética. En la actualidad, Geddinds representa a la
industria privada, como vicepresidente de la Organización de la
Industria Biotecnológica, un grupo que aglutina a más de 700 compañías
biotecnológicas de todo el mundo. Él afirma que los temores de la
gente sobre la seguridad biotecnológica son injustificados, ya que el
ADN, el material que estamos juntando de un organismo a otro, es la
misma sustancia química en todo el reino de los seres vivos.
Weddings dice: ``¿Qué es un gen? Un
gen es un segmento del ADN. Lo que sabemos de los análisis genéticos
de chimpancés y humanos es que 98,6 por ciento de las secuencias de
bases de nucleótidos de los chimpancés son idénticas a las que se
encuentran en los humanos. ¿Por qué sucede esto? Es una función de
nuestra descendencia de un antepasado común. Ilustra hasta qué punto
se relacionan unas especies con otras distintas. Y esa es la belleza
de esta parte de la genética - que todos estamos relacionados. No se
está violando el orden natural al tomar un gen de un lugar y ponerlo
en algún otro lugar. Podría ser que inicialmente provino de ahí
mismo, con lo que solo estaría regresando a casa. Existe gran
similitud genética, y en un grado muy alto, entre cualquier organismo
y muchos, muchos, muchos otros. Hablar de que al mover genes de una
especie a otra es una violación del orden natural, no tiene ningún
sentido biológico.... Todo está relacionado con todo. Todos estamos
unidos porque descendemos de un antepasado común.''
Suena convincente, incluso
inspirador. Obviamente, es verdad que todos los seres vivientes están
relacionados a través de una historia evolutiva común, pero los genes
humanos no crearán un chimpancé, aunque la mayoría de ellos sean
idénticos a los de este animal. Lo que la afirmación de Geddings
ignora es el reconocimiento de un contexto. La selección
natural no actúa sobre cada gen que portamos. La selección se basa en
el fenotipo, que es la expresión final de todos los genes que actúan
conjuntamente para crear un organismo que funcione en su
entorno. Individualmente, cada gen es como un instrumento de una
orquesta, pero separado. Cada uno toca su propia partitura y, en
conjunto, pueden crear una música maravillosa. Ustedes dirán que
música es música, pero ¿qué sucedería si pusiéramos a Elvis Presley en
medio de una sonata de Beethoven? ¿O si sustituyéramos a un
adolescente que toca la trompeta en una banda de parada con Luis
Armstrong tocando jazz? Eso es lo que hace la ingeniería genética.
Técnicamente, una trompeta es una trompeta. Un gen es
un gen. Pero tomar un gen de una especie y clavarlo en otra es
colocarlo en un contexto genético completamente diferente. Lo que
hacen biotecnólogos es una manera fundamentalmente distinta de crear
nuevas combinaciones genéticas. Y no es natural.
La Ciencia Más Elegante
Codificaciones, decodificaciones y almacenamiento
de información, todo eso fue expuesto en forma bella y simple por
Watson y Crick. Y el paradigma de lo que hace un gen, cómo almacena
información y es replicado etcétera, está prácticamente resuelto. Pero
lo que ha venido ocurriendo hasta ahora es la aplicación ilegítima de
ese paradigma, de esa legítima noción de la genética, al área
ilegítima de reducir comportamientos complejos a genes únicos. Es,
sencillamente, un error de primer orden.... Es ciencia mayor. Sin duda
es ciencia mayor, pero defectuosa. La hipótesis es incorrecta.
- RICHARD STROHMAN, PROFESOR EMÉRITO DE MICROBIOLOGÍA
La palabra ``ingeniería'' evoca imágenes de carreteras, puentes y
edificios, todos diseñados y construidos bajo especificaciones
precisas. Sin embargo, como genetista, puedo asegurarles que la ingeniería
genética se basa en pruebas y errores, más que en la
precisión. Por ejemplo, si yo quisiera introducir un gen de una mosca
de la fruta en un narciso, no es que pueda arrancar justo ese gen y
colocarlo exactamente en donde quiero que vaya en su nuevo hogar. La
técnica simplemente no funciona de esa manera. Algunos genetistas
incluso utilizan una especie de escopeta molecular para disparar los
genes dentro de las células. Y nunca saben exactamente dónde van a
parar.
Christine von Weizsaecker, bióloga
molecular que también es presidenta de un grupo ambientalista alemán
llamado Ecoropa, piensa que una razón por la cual la biotecnología es
peligrosa es su imprecisión. Ella utiliza una metáfora para describir
la crudeza de los injertos genéticos: ``Estos genes...son lanzados
como arena sobre una hoja de papel.... Supongamos que ustedes tienen
un poema favorito - y los genes de plantas, animales y humanos
funcionan juntos de la misma manera, coherente y forjada, que un buen
poema. Ahora, podrían decir: `Tengo un poema favorito, pero le falta
una de las palabras que más me gustan.' Entonces, recortan la nueva
palabra que quieren de algún otro lado, y dicen: `Quiero insertarla en
ese poema.' Lo que la ingeniería genética les permitiría hacer son
cincuenta copias de la palabra, digamos `amor', o 'viento' o 'flor.' Y
ustedes las lanzan en la pagina de su poema favorito. Ahora bien, ¿qué
posibilidades hay de que verdaderamente obtengan un mejor poema?
Incluso podría suceder que esa palabra obstruya una de las palabras
esenciales para el poema; o que ingrese a un contexto totalmente
distinto. Por ejemplo, ustedes querían que el poema incluyera la
palabra `amor' pero, debido al contexto, con ella se leería `No hay
amor'. De manera que no existe control sobre el contexto genético del
gen ni sobre el contexto ecológico en el cual se encuentra.''
Esto significa que por cada éxito
biotecnológico - una planta que exprese el gen que se quería
introducir en ella, como la luminiscencia de una luciérnaga en una
planta de tabaco - hay miles y miles de fracasos. Y hay tantos
fracasos debido a la imprecisión en posicionar los genes añadidos.
Brian Goodwin, un biólogo teórico del
Schumacher College, en Devon, Inglaterra, dice: ``La hipótesis es que
se puede transferir una característica de una especie a otra
simplemente moviendo el gen. El problema es que los genes se definen
por el contexto. Por ejemplo, un gen que en un ratón produce una
hormona que regula el crecimiento tendrá un efecto en el ratón; pero
[el mismo] gen que produce la hormona en un ser humano tendrá un
efecto muy diferente. Así que, mientras movamos genes de una especie a
otra, siempre obtendremos efectos impredecibles que simplemente no
podemos prever.''
Con todo lo que oímos sobre esta
maravillosa ciencia nueva, esto suena asombrosamente pesimista.
Después de todo, la genética sí nos permite predecir el patrón
de la herencia de los genes, describir cómo se expresan y
transferir caracteres de una variedad genética a otra - pero todo
dentro de una especie particular. Una vez que cruzamos las
barreras de la especie, nos adentramos en un territorio totalmente
nuevo. No tenemos absolutamente ninguna idea de qué puede
suceder. Goodwin explica, ``El problema es que se está experimentando
sobre la marcha. Ya nadie confía en poder predecir las consecuencias
con exactitud. Solo tienen la esperanza de obtener solamente
efectos pequeños, los que ellos quieren, y que no propagarán cambios
verdaderamente graves en los demás componentes de ese organismo que
podrían ser dañinos para la salud humana o peligrosos para los
sistemas ecológicos.''
Goodwin cree que cuando se trata de
biotecnología, nuestro pensamiento tiene un desfase temporal. La mayor
parte de la ciencia ha pasado del enfoque en elementos aislados al
análisis de patrones complejos. La biología, y especialmente la
tecnología genética con fines comerciales, es una excepción. En el
colmo del reduccionismo científico, la biotecnología considera al gen
como una unidad aislada. Los biotecnólogos creen que un gen se
expresará exactamente de la misma manera, sin importar dónde decidamos
ponerlo. Pero una de las grandes lecciones de la biología del siglo XX
es que en cada nivel - partículas subatómicas, moléculas, genes,
órganos e individuos - existen interacciones que confunden las
expectativas reduccionistas. Por ejemplo, las plantas de algodón han
sido modificadas genéticamente para producir una proteína desde una
especie llamada Bacillis thuringensis, o Bt, que actúa como
insecticida natural. Se suponía que el gen habría conferido la
inmunidad de ese gran azote de las plantas de algodón, el gorgojo de
algodón. Sin embargo, en muchos casos, los agricultores que compraron
y plantaron las semillas modificadas genéticamente descubrieron no
solamente que todavía debían fumigar con insecticidas, sino también
que las plantas manifestaban deformidades, como retorcimiento, pocas
hojas y alturas descomunales. Otras plantas manifestaban cápsulas de
algodón deformadas e inutilizables. Las plantas de algodón modificadas
genéticamente produjeron monstruos espeluznantes. Obviamente, en su
nuevo entorno, el gen funcionó de maneras impredecibles.
¿Por qué eminentes investigadores
privados y públicos continúan creando productos genéticamente
modificados, si fallan tan a menudo? Simplemente porque no está entre
sus intereses reconocer los fracasos. Cada vez más, los proyectos de
investigación genética - y biológica - y aun departamentos
universitarios completos, dependen de la industria privada para poder
seguir adelante. Incluso las subvenciones gubernamentales exigen, por
cada paso de investigación, promesas de ``aplicaciones prácticas'' a
muy corto plazo. El Dr Richard Strohman es un renombrado biólogo
molecular, actual profesor emérito y anterior presidente del
prestigioso Departamento de Biología Molecular de la Universidad de
California en Berkeley. Desde su jubilación ha comenzado a prestar su
competencia y reputación al análisis de los peligros y riesgos
relacionados con la práctica de la ingeniería genética. Afirma
categóricamente: ``Ya no hay diferencia entre investigadores
académicos e investigadores corporativos. Actualmente en el mundo
post-industrial, todos los países obligan a sus científicos a
demostrar que su trabajo será beneficioso en la vida cotidiana. Esta
obstinación de que todo sea recibido como una utilidad inmediata es
tremendamente contraproducente.''
Este enfoque es increíblemente miope
y, con seguridad, implicará dejar de lado importantes contribuciones
que en ese momento no parezcan útiles. Cuando yo era estudiante de
posgrado debíamos leer los difíciles, pero bellamente documentados,
artículos de Barbara McClintock sobre ``genes saltarines''. Todos
creíamos que los fenómenos que ella estudiaba eran una peculiaridad de
las características especiales de la semilla del maíz. Sólo décadas
después se demostró que, de hecho, los genes saltarines se encuentran
en la mayoría de los organismos, y actualmente constituyen una
herramienta de uso corriente para los ingenieros genéticos. Si los
criterios actuales sobre resultados prácticos hubiesen sido aplicados
hace unas décadas, la investigación de McClintock sobre los genes
saltarines nunca hubiera sido financiada.
Strohman incluso va más allá: ``El
problema es que, para que la aplicación sea lucrativa, lo cual es una
exigencia en esta cultura, se debe tener la mirada en las balas
mágicas. Uno debe ser capaz de reducir comportamientos muy complejos -
digamos, una enfermedad humana o alguna capacidad del maíz de producir
más proteínas en cada mazorca - a una entidad única que podamos
identificar, aislar y, luego, embotellar, empacar, o lo que sea. Así
se hace dinero. Y cuando funciona, es maravilloso. Pero el problema es
que a menudo no funciona. Y cuando se suelta un ente biológico en el
ambiente o en el ser humano, sin estar completamente seguros - y en
este negocio, en mi opinión, nunca se puede tener una certeza absoluta
- nuestra capacidad de causar daños es muy, muy grande.''
Genes Saltarines
Los temores de que los genes de resistencia a los
antibióticos puedan saltar de alimentos genéticamente modificados a
bacterias en el intestino, podrán incrementarse con nuevos estudios
realizados en los Países Bajos. Los resultados indican que el ADN
permanece en el intestino y confirman que las bacterias modificadas
genéticamente (MG) pueden transferir sus genes de resistencia a los
antibióticos a otras bacterias en el intestino.
- DEBORA MACKENZIE, ``CAN WE REALLY STOMACH
GM FOODS?'' NEW SCIENTIST, ENERO 30, 1999
El hecho de que la ingeniería genética, en la forma en que se la
practica para el mercado, parece basarse sobre hipótesis incorrectas,
resulta profundamente inquietante. Igualmente preocupante son los
peligros reales inherentes a las técnicas de combinación genética. El
punto central de la ingeniería genética es la capacidad de trabajar
con el ADN puro en un tubo de ensayo. El ADN constituye el componente
fundamental de la vida y, en un tubo de ensayo, no importa de dónde
provenga. De manera que los científicos pueden cortar un pedacito de
ADN de cualquier ser vivo y luego insertarlo en otro organismo. Los
genetistas lo hacen en condiciones controladas, intentando de obtener
un resultado predecible: un organismo modificado que posea propiedades
nuevas y, ellos esperan, útiles. Pero ni el ADN aislado en el
laboratorio viaja siempre solo. Puede llevar consigo lo que Mae Wan Ho
llama parásitos genéticos, elementos del ADN como virus, plásmidos
(anillos de ADN separados del cromosoma de una célula) y elementos
transponibles (secuencias de ADN que pueden cambiar de posición en el
genoma). Al cortar un segmento de ADN de un organismo, también podemos
estar incluyendo los parásitos - sobre los que conocemos muy poco.
Mae Wan Ho afirma, ``Los parásitos
genéticos naturales, al igual que los virus y otros elementos
transponibles, proteínas y plásmidos, por naturaleza pertenecen a
ciertas especies. Poseen barreras genéticas, que son barreras entre
las especies. Un virus de un cerdo generalmente no atacará a humanos y
así sucesivamente. Lo que hace la ingeniería genética es destruir esas
barreras entre especies. De modo que cuando se unen estos virus y
elementos transponibles desde fuentes ampliamente diferentes, se está
creando similitudes entre todas esas especies distintas. Se están
eliminando las barreras naturales a la transferencia de genes. Estoy
realmente preocupada por esto ya que, desde el 1993, un número
creciente de publicaciones [han informado] que la transferencia
horizontal de genes es la responsable del brote de nuevos y avezados
patógenos.''
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Gentes de África Negra;
Giovanni Botteo, ``Le Relazioni Universali'',
Venecia 1602.
|
La transferencia genética
horizontal, el instrumento sobre el cual se basa la biotecnología,
también puede manifestarse en la naturaleza, pero muy rara vez. Y es
bueno que sea raro, porque puede ser peligroso. En diciembre de 1997,
funcionarios de Hong Kong se aterrorizaron ante una infección letal
difundida por un virus encontrado en aves. Exterminaron a más de un
millón de pollos porque el virus se había transferido horizontalmente
de los pollos a los humanos. Muchas gripes nuevas se originan en Asia,
porque en algunos de los países asiáticos, especialmente en China, los
cerdos, patos, y gallinas se crían cerca unos a otros. Como resultado
de ello, los virus específicos de especies distintas pueden infectar
al mismo animal simultáneamente. Cuando esto ocurre, los genes de los
diferentes virus pueden entremezclarse y originar una enfermedad
totalmente nueva, que también puede llegar a infectar a las personas
que viven en la granja. Tales patógenos pueden ser extremadamente
peligrosos, ya que el receptor del nuevo virus no ha desarrollado
ninguna defensa que atenúe el ataque. Probablemente, la pandemia de
gripe del 1918, que mató a más de 22 millones de personas en todo el
mundo, fue una enfermedad de ese tipo. Ahora se sabe que el SIDA es un
virus que se originó en chimpancés y pasó a los humanos que
consumieron carne de esos primates o accidentalmente intercambiaron
sangre con ellos. Es casi seguro que la enfermedad de la vaca loca es
producto de la transferencia horizontal de una proteína infecciosa,
conocida ya hace tiempo por matar ovinos.
Vista en este contexto, la ingeniería
genética, cuyo gran propósito es incrementar la transferencia genética
horizontal, crea más y más oportunidades para este tipo de saltos
indeseados entre especies. Mae Wan Ho dice, ``Lo que me preocupa tanto
de todo esto es que, durante los últimos veinticinco años, han
aparecido ... por lo menos treinta nuevas enfermedades, como el ébola,
el SIDA, la hepatitis C, la enfermedad de Lyme, el hantavirus,
etcétera. Y no sabíamos de donde venían. Pero... en los últimos tres o
cuatro años, han sido atribuidas a transferencias genéticas
horizontales; esto es, que vienen de otras especies y han saltado a
nosotros. Ahora bien, tal vez no haya ninguna conexión entre la
comercialización de la ingeniería genética y esta escalada de nuevas
enfermedades que se han traspasado entre especies, sin embargo, creo
que es necesaria una adecuada indagación pública para averiguar.'' Sus
temores no carecen de fundamento. Pocos meses después que Ho y yo
conversamos, algunos científicos reportaron en una revista
prestigiosa, The Proceedings of the National Academy of Sciences
U.S.A., que un parásito genético de la levadura, un tema preferido
de los ingenieros genéticos, de pronto ha saltado a muchas especies de
plantas superiores no relacionadas. Obviamente, si los parásitos de
la levadura están saltando a phyla completamente distintos,
también podrán hacerlo muchos otros tipos de parásitos genéticos.
A inicios de la década de 1970, los
genetistas, incluyéndome, estábamos cautivados por nuestra capacidad,
recientemente descubierta, de crear nuevas combinaciones de genes. Un
científico propuso sacar un gen de un virus cancerígeno e insertarlo
en la Escherichia coli, una bacteria común que se encuentra en
nuestros intestinos. Quiso estudiar la expresión del gen del virus
separado de los demás genes de ese virus. En un cierto punto, un
colega se preguntó si esa bacteria podría convertirse en un organismo
cancerígeno peligroso para los seres humanos. De pronto, los
científicos se estaban enfrentando a la posibilidad muy real de que
podían crear un organismo de pesadilla. Esto les llevó a lo que yo
creo fue su mejor momento: todos los genetistas suspendieron
voluntariamente tales experimentos tan potencialmente peligrosos hasta
que se discutiera a profundidad acerca de los peligros y las maneras
de evitar los riesgos. Eminentes científicos, políticos y miembros del
público se reunieron bajo la mirada atenta de los medios de
comunicación. A la larga, se decidió que se podría minimizar las
posibles fugas de organismos peligrosos clasificando los experimentos
en diferentes niveles de riesgo y estableciendo instalaciones de
contención que incrementen las restricciones en cada nivel, algo
similar a las instalaciones de contención nuclear. Asimismo, los virus
y las bacterias fueron deliberadamente ``tullidos'' con genes
defectuosos para reducir su capacidad de sobrevivir en condiciones
fuera del laboratorio.
En aquellos días, Mae Wan Ho era
funcionaria de bioseguridad en su laboratorio de recombinación de ADN
de la Open University. Nos cuenta, ``Siempre pensamos que sería
inseguro echarlo todo por el desagüe o en el tacho de basura. Debíamos
incinerarlo todo. Esterilizábamos todos los desechos por el
autoclave.... Y mis colegas que aún trabajan en genética humana siguen
practicando cuidadosamente estas normas en el laboratorio de
recombinación de ADN. Mientras tanto, las compañías biotecnológicas
privadas están soltando estas cosas en el ambiente durante ensayos de
campo, lejos de sus laboratorios.''
Entonces, ¿qué pasó con la
moratoria? A medida que creaban y refinaban nuevas técnicas e
instrumentos, crecía el potencial de exploración de nuevas áreas y
oportunidades comerciales. Los científicos comenzaron a presionar a
los gobiernos para aligerar las medidas de seguridad, puesto que eran
incómodas y costosas. Los medios de comunicación comenzaron a enfocar
los increíbles beneficios y las oportunidades económicas que se
derivarían de la biotecnología. Más o menos por la misma época, a
finales de la década de 1970, la ingeniería genética pasó de la
investigación científica a la producción. El impulso de la
comercialización biotecnológica comenzó en serio. Una vez que las
industrias privadas vieron un potencial para hacer dinero, comenzaron
a financiar enormes laboratorios y proyectos a gran escala. Y cuando
lo hicieron, la moratoria se esfumó.
Mientras tanto, los temores públicos
y las preocupaciones de los científicos decayeron o fueron ignoradas,
y la mayoría de ingenieros genéticos se autoconvencieron que los
peligros eran puras conjeturas o imaginarios. En una reunión pública a
la que asistí en Cambridge, Massachusetts, en la década de los 70,
Marc Ptashne, el eminente biólogo molecular de Harvard, atestiguó que
la tecnología de recombinación de ADN planteaba menos peligros que
poseer un perro como mascota. Fue una afirmación sorprendente dada la
calidad completamente nueva de la tecnología y nuestra total
ignorancia acerca de la manipulación genética por aquel
entonces. Lamentablemente, Mae Wan Ho y sus colegas tienen malas
noticias que darnos. Ella nos dice, ``En los últimos tres o cuatro
años, ha salido a la luz la evidencia de que los denominados genes
tullidos a veces pueden sobrevivir bastante bien en el medio
ambiente. O pueden pasar en letargo durante un tiempo y luego
reaparecer, después de haber adquirido nuevos genes de sus amigos,
allá en el medio ambiente, que les permita sobrevivir. El principio de
la competencia, 'la supervivencia del más apto,' que rige la ciencia
reduccionista, en ninguna parte está más equivocado que en el mundo
microbiano. Los integrantes del mundo microbiano son muy buenos para
compartir sus genes.''
Seducidos por el Laboratorio
Los científicos dedican sus vidas a hacer que las
condiciones sean predecibles, estables y armoniosas. En realidad, no
tienen idea de las condiciones en otras partes del mundo. Nunca
piensan cómo sería un laboratorio de biotecnología en manos de un
gobierno totalitario y desesperado. En cierta forma, la ciencia
entrena a la gente para ser ingenua. Y en cierto sentido, es
conmovedor y adorable. Pero no es muy bueno para tomar
precauciones y predecir riesgos.
- CHRISTINE VON WEIZSAECKER
A finales de la década de 1980 e inicios de 1990, Ricarda
Steinbrecher era una joven genetista que trabajaba en el prestigioso
laboratorio del King's College, en Londres, sobre los genes que
controlan la hemofilia. Al igual que yo hace más de veinticinco años,
Steinbrecher consideraba que su investigación era fascinante y una
delicia de llevar a cabo. Pero, al igual que yo, no podía ignorar
preocupaciones y preguntas insistentes sobre cómo se estaba aplicando
esta ciencia. Se preocupó particularmente de cómo se estaban soltando
a los campos abiertos organismos genéticamente modificados, con poca o
ninguna investigación acerca de su impacto en la salud del medio
ambiente y las diversas redes biológicas que alberga. Finalmente,
Steinbrecher abandonó el laboratorio y ofreció sus considerables
conocimientos y pericia a varias organizaciones no gubernamentales y
ambientalistas que intentan aprender más sobre los posibles efectos de
la ingeniería genética. Hoy en día, las ayuda en la evaluación y
análisis de datos, así como a educar al público sobre el
tema. Extrañando la alegría de la investigación en laboratorio, dice,
``La genética es una ciencia fascinante y hermosa; al igual que muchas
otras personas, me encantaría aprender más sobre ella. Pero eso no
significa que debamos producir algo de lo que no conocemos mucho
todavía y soltarlo al ambiente. Es justamente lo contrario de lo que
dictan la lógica y la ciencia.''
¿Por qué, entonces, los científicos
se han embarcado en el sendero de la ingeniería genética industrial
con tanto entusiasmo? El encanto del dinero no puede ser toda la
explicación. En parte, se debe a las actitudes y entusiasmos
científicos. Y a la curiosidad humana. En el laboratorio - un
colectivo de personas talentosas que comparte un interés y siente la
emoción y el poder de indagar en los secretos de la naturaleza - hay
un maravilloso sentido comunitario. Es seductivo y adictivo y, a
veces, llega a ser tan divertido que uno realmente puede olvidar las
implicaciones de lo que se está haciendo. Cuando yo era un genetista
que estudiaba la herencia en moscas de la fruta, nos referíamos a los
insectos como ``sacos de cromosomas.'' Las criábamos sólo para
estudiar genes y cromosomas, y rara vez las consideramos organismos
completos y vivos. Para estudiar la expresión de los genes, las
criábamos de tal manera que les salían patas de la cabeza y las alas
de los ojos. Yo filmé en laboratorios en donde se hacían crecer
órganos humanos en ratones, y en donde se cosían a las ratas para que
intercambiaran sangre por arterias entretejidas. Ricarda Steinbrecher
pregunta, ``¿Dónde un científico traza el límite? ¿Cuándo se debe
dejar de lado la fascinación y lo experimental, y cuándo la moral
debería entrar en juego? Es por ello que la constante inspección e
interacción con la sociedad son tan trascendentales, tan
vitales. Porque, como científico, es muy fácil ensimismarnos tanto en
nuestros propios experimentos, que ya no quedan límites. El único
límite es el de la imaginación.''
El tipo de ingeniería genética que se
realiza hoy, se beneficiaría de un mayor control por parte de la
sociedad. En su obsesión con los objetivos específicos y fascinación
por sus propias destrezas técnicas, los científicos rara vez
reflexionan seriamente sobre las ramificaciones sociales o ambientales
de su trabajo. Christine von Weizsaecker es una bióloga molecular con
experiencia en laboratorio. Ella afirma que los científicos que juegan
con vectores del ébola y genes resistentes a los antibióticos, y
arrojan sus fracasos a los alimentos, no ven las cosas como podría
verlas el público en general. ``Pienso que tiene que ver con mentes
enfocadas sólo en una vía. La gente piensa en los riesgos dentro de
sus propios contextos. [Los científicos] trabajan en laboratorios con
platos de Petri; con un ambiente homogéneo; con exactamente la misma
temperatura, caldos de nutrientes estandarizados y organismos
monocelulares, no con varios tipo de ellos, solamente con un tipo. Y
en este [ambiente], a nadie se le ocurre pensar en todos los
accidentes normales, los cambios, las cosas impredecibles que el
futuro podría traer consigo.''
Brian Goodwin está de acuerdo. ``La
educación de los biotecnólogos es una de las más estrechas del
mundo,'' afirma. Con el transcurso de los años, la enseñanza biológica
se ha especializado cada vez más, pero con la introducción de la
tecnología de recombinación del ADN, la situación ha empeorado. Los
países industrializados han destinado mucho dinero para capacitar
científicos en esta área, porque se la considera la tecnología del
siglo XXI. ``Los científicos son extremadamente creativos y muy
competentes dentro de un campo extremadamente limitado,'' explica
Goodwin. ``Pero, a menudo, no saben nada de la fisiología de los
organismos. No conocen sobre los organismos completos. Y,
ciertamente, no saben nada de los ecosistemas que potencialmente están
amenazando.''
De manera que el problema para la
sociedad es que, a pesar de que sean ``buenos'' científicos, se han
convertido más en técnicos. Su capacitación es tan especializada que
realmente son, como dice Goodwin, ``simplemente incapaces de ver las
consecuencias potenciales del tipo de productos que están creando. Y
las convenciones de la ciencia no los obligan a asumir responsabilidad
por sus acciones.'' Goodwin continúa argumentando que es absolutamente
esencial que las leyes, obligaciones y seguros estén concebidos para
que los científicos en estas áreas sean directamente responsables de
lo que produzcan. Ésta es la única manera de obligar a que la
capacitación entre en contacto con el mundo real que está
afectando.
Contaminación Genética
Los científicos del Instituto Nacional de Botánica
Agrícola de Gran Bretagna, financiado por el gobierno, han descubierto
la primera supermaleza modificada genéticamente (MG), cuando el polen
de un cultivo transgénico experimental se propagó a plantas silvestres
de nabo. Los híbridos se originaron después que las plantas de nabo
silvestre de un campo se cruzaron con las de colza transgénica para la
producción de semillas oleaginosas de un campo experimental
cercano. Algunas de las plantas ``Frankestein'', que habían heredado
los genes de resistencia a los herbicidas de sus progenitores MG,
fueron capaces de reproducirse.
- MARIE WOOLF, THE INDEPENDENT, 18 DE ABRIL DE
1999
Científicos como Mae Wan Ho, Brian Goodwin, Ricarda Steinbrecher y
Christine von Weizsaecker están preocupados por posibles riesgos
inesperados, como la introducción accidental de un virus de una
especie a otra, que podría traer consecuencias devastadoras. Pero
existe un potencial a más largo plazo relacionado con los experimentos
deliberados, lo cual es aún más inquietante. Los organismos
genéticamente modificados no solo se guardan en laboratorios o en
cámaras de cultivo; están siendo intencionalmente soltados en el medio
ambiente, principalmente como cultivos agrícolas.
Jeremy Rifkin, economista por
formación, es fundador de Foundation on Economic Trends, un centro de
investigación con sede en Washington, dedicado a analizar los efectos
de las nuevas tecnologías sobre la sociedad. Es también el autor de
muchos bestsellers, como The Biotechnology Century. Dice, ``Nos
estamos embarcando en lo que seguramente va a ser el experimento más
radical de la historia sobre los sistemas de la Tierra. Nuestro tema
en los próximos diez años será la liberación de miles y miles de
nuevos organismos, plantas y animales transgénicos reproduciéndose por
todo el mundo. En realidad se trata de un segundo génesis, diseñado
artificialmente en el laboratorio y colocado afuera, en los
ecosistemas.''
La mayor preocupación de Rifkin, es
que los productos modificados genéticamente en esencia son diferentes
a otros contaminantes creados por el hombre, que de por sí ya nos
están causando tantos problemas. Dice, ``Los productos genéticamente
modificados están vivos y, por tanto, son intrínsecamente más
impredecibles. Dado que están vivos, son capaces de reproducirse. Y
son capaces de mutar; y de proliferarse. Pueden diseminarse
rápidamente por el planeta. ¿Cómo se hace retornar a un virus, a una
bacteria o incluso a un insecto o a una planta transgénica [que lleva
genes de otra especie] de nuevo al laboratorio? Incluso si solo un
pequeño porcentaje de estas criaturas transgénicas se convierte en
plaga, estamos hablando de una inmensa contaminación genética.''
No es una hipérbole. Hay abundantes
evidencias sobre los riesgos de organismos exóticos en ambientes
nuevos. Conejos en Australia, mejillones cebra en los Grandes Lagos,
gatos en las islas tropicales, lisimaquia púrpura diseminándose
difunde en los sistemas fluviales de Norte América - todas estas
especies eran benéficas o útiles en los lugares del mundo a donde
pertenecían, pero fuera del entorno en el cual evolucionaron, en donde
existieron junto con otros organismos para controlarlos, se
convirtieron en pestes que están devastando la vida silvestre local y
costando miles de millones de dólares al año en los cultivos perdidos,
programas de erradicación y restauración. Si eso es lo que pueden
hacer criaturas salvajes desplazadas de sus hábitats naturales, ¿qué
se puede esperar de formas de vida con genes que han cruzado las
barreras entre las especies, formas de vida que, por ende, son
exóticas en cualquier parte de la Tierra?
Ya existen productos transgénicos
diseñados a ayudar los agricultores a vivir sin malas hierbas. La
soya, la colza, el maíz y las papas ``Roundup Ready'' son [productos]
modificados genéticamente para resistir a Roundup, el herbicida
patentado por la Monsanto. Se trata de una maniobra ingeniosa de la
Monsanto y de otras compañías químicas para mantener a los
agricultores enganchados a los productos de las compañías. Las
costosas semillas patentadas y el herbicida se venden en un solo
paquete.
Roundup destruye toda planta verde,
que tenga hojas. Antes de que los ingenieros genéticos desarrollaran
la semilla ``Roundup Ready'', el pesticida debía aplicarse a inicios
de la estación agrícola, antes de que brotara el cultivo principal,
evitando así matar las plantas. En la actualidad, los agricultores
pueden impregnar sus cultivos alimenticios con el herbicida durante
toda la estación, sin que las plantas mueran - aunque la gramínea, el
algodoncillo y los canónigos alrededor del cultivo sí morirán. Muchas
de las llamadas malas hierbas constituyen un alimento crucial para
otras especies, así como el algodoncillo lo es para las mariposas
monarca.
Estamos desestabilizando el
equilibrio de la naturaleza para acondicionar una tecnología
sofisticada pero, se podría argumentar, en gran medida innecesaria.
Existen modos mecánicos más simples de combatir la maleza, incluyendo
la agricultura de bajo laboreo, acolchados de hojas y paja, y
policultivos asociados. Pero ninguno de estos métodos inocuos para la
Tierra puede ser patentado para hacer mucho dinero. No son soluciones
instantáneas, ostentosas, ni de alta tecnologías. Evolucionan a través
de los años y de las generaciones, porque los métodos deben ser
desarrollados a nivel local por parte de individuos que se preocupan
por y se encargan de observar los cultivos, suelos y plantas
silvestres de cada lugar.
Los agricultores industriales podrían
considerar la mala hierba como un contendiente de la luz solar, el
espacio y los nutrientes; pero lo que para una persona es maleza,
puede constituir alimento para otra persona u otra especie. Vandana
Shiva es una física de la India. Dirige dos agencias que se interesan
por los cultivos agrícolas y la producción alimentaria; y también
colabora con la Third World Network [Red del Tercer Mundo] sobre
problemas de justicia y medioambiente. Ha escrito muchos libros y
artículos sobre biotecnología y política alimentaria. Señala que mucha
gente obtiene sus nutrientes de las especies llamadas maleza: ``En la
India, por lo menos 80 a 90 por ciento de las sustancias nutritivas
proviene de lo que la industria agrícola denomina 'mala hierba'.
... Según la actitud [de los agricultores industriales], es como si
las malas hierbas les estuvieran robando; por ello fumigan [con
herbicidas como Roundup] campos que a veces albergan 200 especies que
las mujeres del lugar normalmente usarían de varias maneras, como
alimentos, plantas medicinales o forraje. En la actualidad,
alrededor de 40.000 niños se están quedando ciegos en la India por falta de
vitamina A, y solamente porque la industria agrícola ha destruido
muchísimas plantas silvestres en los campos, las fuentes de
vitamina A que estaban disponibles para las personas más pobres en las
áreas rurales. Con la biotecnología, se acentuará esta locura.''
Los herbicidas y pesticidas son
inhibidores metabólicos poderosos - y es por ello que se los
emplea. Además, se ha demostrado que la mayoría es cancerígena. Se
supone que Roundup es un compuesto relativamente suave, pero se ha
demostrado que está asociado con enfermedades, envenenamientos y
graves reacciones alérgicas, y es altamente tóxico para los peces. De
hecho, en California está clasificado como el tercer agroquímico más
venenoso. Los cultivos modificados [biotecnológicamente] para ser
resistentes a este herbicida reciben dósis repetidas de Roundup
durante todo su periodo de crecimiento; las plantas convencionales
morirían si fueran fumigadas con estos químicos. Así es que ahora
estamos comiendo residuos de largas temporadas de este herbicida en la
soya y colza, sin que nunca se hayan hecho pruebas para averiguar sin
son seguros.
Debemos preguntarnos, y rápidamente,
si los beneficos que estamos sacando de estas nuevas tecnologías de
alguna manera tienen relación con sus riesgos. Vandana Shiva afirma:
``Existe una verdadera lucha entre la visión que considera que el
mundo entero es un mercado, y las miles de culturas que piensan que
somos parte de una familia terráquea. Podríamos llamarla la red de la
vida. Podríamos llamarla una democracia de todos los seres. Pero una
vez que somos capaces de reconocer que estamos en esa democracia de la
vida, y aceptamos el hecho de que todos los seres deben vivir,
entonces establecemos todo un conjunto, completamente diferente, de
alternativas y tecnologías. Si se asume que se puede llevar a la
extinción a todos esos problemáticos gusanos de cápsula o a todos los
escarabajos fastidiosos, entonces, se crearán las tecnologías para
extinguirlos.
``Sin embargo, por supuesto, son más
fuertes que nosotros. Son más resistentes que nosotros. Y, como se
afirma cada vez con mayor frecuencia, son las pequeñas bestias y los
pequeños organismos, especialmente los microorganismos, los que
demostrarán ser superiores en la necia guerra que les hemos declarado.
Lo mejor que podemos hacer es adaptarnos. Lo mejor que podemos hacer
es abrirnos espacios los unos a los otros. Y es a través de la
creación de esos espacios que creamos los sistemas sostenibles que
también velan nuestros intereses.''
Alimentando al Mundo
La biotecnología es una de las herramientas del
mañana que hoy está en nuestras manos. Demorar su aceptación es un
lujo que nuestro hambriento mundo no puede permitirse.
- MONSANTO, DECLARACIÓN DE LA OFICINA DE RELACIONES
PÚBLICAS DE MONSANTO,
TRANSMITIDO POR THE AFRICA NEWS SERVICE
[Este] monopolio de los fondos de desarrollo
agrario por parte de un pequeño grupo de tecnologías es peligroso e
irresponsable. ... Para los científicos, agricultores y ciudadanos
interesados resulta demasiado obvio ... que estamos a punto de repetir
los errores de la era de los insecticidas, incluso antes de haberla
superado.
- HANS HERRER, DIRECTOR DEL INTERNATIONAL CENTER
OF
INSECT PHYSIOLOGY AND ECOLOGY, NAIROBI, KENYA
A través de la historia de la humanidad, hemos usado tecnologías
nuevas para aumentar el rendimiento de los cultivos, buscando siempre
más alimentos con menos gastos y menos esfuerzo, haya sido un caballo
para sustituir a los músculos humanos, ó un arado como alternativa a
los palos. Después de la Segunda Guerra Mundial, se desarrolló un tipo
de agricultura nuevo y revolucionario, basado en el uso extensivo de
fertilizantes, herbicidas y pesticidas petroquímicos; y en la siembra
de grandes campos de un solo cultivo, o monocultivos, y en el uso de
maquinaria pesada. Al comienzo, los resultados parecieron milagrosos:
la cantidad de cosechas por hectárea se duplicaron o triplicaron. Con
la llegada de los años 60, todo ello fue aclamado como la solución al
hambre en el mundo y se le llamó la Revolución Verde. Pero, en los
años 80, estos milagros empezaron a desvanecerse. Los rendimientos
mejorados, especialmente en el Tercer Mundo, fueron ilusorios.
Vandana Shiva ha dedicado muchos años
al estudio del legado de la Revolución Verde, y dice, ``La cuestión de
más alimentos a través de la Revolución Verde es una
interpretación. Es una ilusión. Si reducimos los alimentos a solo
trigo y arroz - y cada vez más tierras se destinan a cultivar sólo
trigo y arroz - y si definimos el trigo y el arroz como alimentos,
entonces, claro, se ha producido más comida, porque se ha dejado de
lado las variedades de mijo que alimentaban a los pueblos, las
legumbres que las personas consumían, las semillas oleaginosas y el
forraje que alimentaban al ganado y los suelos.''
Shiva continúa, ``En realidad hay una
menor producción de biomasa en los campos de monocultivos de la
Revolución Verde que [en] una típica granja de policultivos de la
agricultura indígena. Cuando se deshecha el forraje y esto deja de ser
comestible para el ganado, tarde o temprano habrá que usar otras
tierras para producir esa misma cantidad de forraje. De manera que, si
antes tu tierra proveía suficiente forraje para tus animales y la
comida para tu familia, ahora debes usar dos o tres veces la cantidad
de tierra para cultivar la misma cantidad de comida, además del
forraje, para esa misma unidad familiar de agricultores, que
necesariamente incluye sus animales. Con el tiempo, esto significa que
la gente deja de producir forraje para su ganado. Con el tiempo,
conduce al ciclo que hemos visto tuvo lugar en Inglaterra, en donde la
producción de forraje en granjas fue reemplazada por la compra de
alimento para ganado fuera de las granjas. La última ronda de ese
proceso fue alimentar al ganado con producto carnívoro, obtenido
moliendo los restos de carne de vacas y ovejas muertas infectadas. Así
nos llegó la enfermedad de la vaca loca. Así es cómo funciona el
sistema de seguridad alimentaria de la agricultura industrial.'' La
Revolución Verde fue costosa. Demandó maquinaria cara y consumidoras
de grandes cantidades de energía, fertilizantes químicos y
pesticidas. Además, el coste ecológico de suelos degradados, plagas
resistentes, contaminación tóxica y pérdida de biodiversidad, aún está
por calcularse.
Actualmente en el mundo, mientras la
población humana sigue aumentando en forma explosiva, se apuesta a la
ingeniería genética como el único medio para prevenir la inanición
masiva. Cuando entrevistamos a Dick Goddown para nuestra serie
radiofónica en 1997, era vicepresidente encargado de agricultura y
alimentos de Biotechnology Industry Organization (BIO). [Goddown]
habló sobre la promesa de la biotecnología: ``Creo que es la mejor
esperanza que tenemos, como habitantes de este planeta, para poder
alimentar la gente que un día lo poblará. No veo nada más en el
horizonte. Pero lo que sí veo es una promesa real y muy segura en la
biotecnología. Veo pruebas muy claras de mejores rendimientos en
plantas transgénicas. Y producir más, en particular más cultivos
básicos, va a ser un tema con el que todos tendremos que tratar a
medida que la población de la Tierra aumenta, tal vez se duplique, en
los próximos treinta años, y sobrepase los más de 5 mil millones de
personas [que] viven en el planeta actualmente a unos 8 o 10 mil
millones. Por lo tanto, el potencial para la agricultura es
simplemente fenomenal. En un futuro muy cercano, la biotecnología será
la agricultura, y la agricultura será la biotecnología.''
Este tipo de retórica detiene la
marcha de muchos bienintencionados ambientalistas del Primer
Mundo. ¿Cómo podemos interferir en la intención de alimentar a gente
hambrienta y desesperada, aun si la única solución que se ofrece
conlleva un enorme potencial de problemas para la salud y el ambiente?
Esta es la respuesta de Vandana Shiva: ``¡Ay, Dios mío, el argumento
de la caridad! Es un engaño a todo nivel. Antes que nada, el tipo de
cosas que están produciendo no alimenta al Tercer Mundo. Los tomates
no alimentan a los hambrientos; ni siquiera la soya. La soya alimenta
a los cerdos y el ganado del norte. No es el alimento básico de la
gente del Tercer Mundo que sufre de hambre. La mayor parte de la
investigación no se ocupa incrementar la producción. Todas las
inversiones en agricultura tratan sobre incrementar las ventas de
químicos y extender el control monopólico.''
|
Gentes de África Negra;
Giovanni Botteo, ``Le Relazioni Universali'',
Venecia 1602.
|
Si echamos una mirada a los
principales productos de la biotecnología que actualmente están en el
mercado, encontramos cultivos agrícolas, como maíz, soya, algodón y
papas, que han sido modificados para resistir a los costosos
herbicidas patentados, o que tienen codificado el insecticida Bt de
manera que toda la planta sea venenosa para los insectos. Estos son
cultivos para las naciones nórdicas, y demandan maquinaria pesada,
campos enormes y copiosos fertilizantes químicos, todo lo cual está
lejos del alcance de los agricultores que subsisten en pequeñas
propiedades. Los alimentos básicos del Tercer Mundo, que benefician al
pobre principalmente, no son objetivos prioritarios para la industria
biotecnológica. ``Hay otra razón importante porqué esto no resolvería
el problema del hambre,'' nos explica Shiva. ``Todo esto tiene lugar
en el sector privado por parte de corporaciones que no están en el
negocio de la caridad. Están en el negocio de las ventas. Los
alimentos que producirán serán aún más costosos. No abarcarán los
derechos de los pobres.''
Shiva continúa: ``La ficción de la
población es alucinante, porque cada vez que se nos dice que debemos
cambiar a nuevas formas de producir alimentos, nadie nos informa que
los métodos propuestos utilizarán más recursos para producir la misma
cantidad de comida. Y, por lo tanto, en realidad creamos una crisis
más profunda, en términos de poblaciones más pobres. Si tomamos la
Revolución Verde en la agricultura industrial, 300 unidades de consumo
[input] - es decir, la energía de los fertilizantes, máquinas,
pesticidas etcétera - fueron utilizadas para producir 100 unidades de
comida. Para la agricultura orgánica, intensivamente biodiversa, para
la agricultura de consumo interno, se necesitan solamente cinco
unidades de input para las mismas 100 unidades de comida.''
Muchos encuentran difícil de creer
que los sistemas tradicionales - por ejemplo reciclar desechos en
campos pequeños con especies múltiples - pueden ser más eficientes que
los métodos modernos. Pero toda energía, ya sea en alimentos, potencia
muscular o combustible, es luz solar almacenada. Y se gasta mucho más
energía solar almacenada quemando petroquímicos para el transporte,
creando fertilizantes y operando maquinaria pesada que en policultivos
con abono orgánico, acolchados con paja y estiércol. De manera que,
cuando la cantidad total de energía utilizada para cultivar y desplazar
un cultivo es comparada con la cantidad real de energía de los
alimentos, la agricultura moderna resulta ineficiente por demás,
comparada con la agricultura tradicional a pequeña escala. Tal vez
la lección sea que, para llegar a las raíces del hambre, debamos
examinar la sociología y la política, y no dejarnos convencer por otro
dudoso y potencialmente desastroso acomodo tecnológico apurado.
Evaluando los Riesgos
Es muy fácil dejarse llevar por una idea
maravillosa, especialmente una que pueda hacer mucho dinero.
- BETH BURROWS, PRESIDENTE DE EDMONDS INSTITUTE
La revolución en la tecnología genética está sucediendo en forma
extremadamente rápida. A pesar de que yo soy genetista, desconocía el
numero de productos transgénicos que ya habían llegado al mercado,
hasta que empecé a trabajar en esta serie radial y libro. Si comemos
cereales empacados para el desayuno, helados, alimentos de bebés,
aceite de canola, o soya no orgánica en cualquier forma, lo más
probable es que estemos ingiriendo organismos genéticamente
modificados (OGM) todos los días. Esto significa que los OGM están
duplicándose a nuestro alrededor y están siendo absorbidos por nuestro
cuerpo mientras los comemos. Y no hay forma de evitarlos fácilmente,
porque en Canadá y Estados Unidos, las reglas de rotulación no obligan
a indicar qué estamos ingiriendo o de qué criaturas se originó el
producto. Entre los productos transgénicos comunes está el tomate con
el gen de un pez, la soya y el maíz con virus de coliflor y genes de
petunia, enzimas elaboradas de bacterias genéticamente modificadas y
levaduras en nuestro pan, comidas preparadas y jabones, así como los
crecientes riesgos de ingestión de pesticidas en todos los productos
``Roundup Ready''.
Cuando en Europa la gente se dio
cuenta de que los alimentos genéticamente modificados no estaban
etiquetados, sobrevino un frenesí hasta que se implementaron leyes
sobre la rotulación. Ahora, enormes cadenas de supermercados y
gigantes alimenticios, como las sucursales europeas de Nestlé,
Unilever y Burger King, han prometido prohibir productos
transgénicos. Pero nada de esto ha ocurrido en América del
Norte. Irónicamente, si es verdad que los alimentos genéticamente
modificados de hecho provocan efectos nocivos para la salud, el resto
del mundo podrá dedicarse a observar a Norte América en busca de
indicios de lo puden ser estos efectos.
Jeremy Rifkin informa, ``Sabemos que
2 por ciento de los adultos y 8 por ciento de los niños del mundo
sufren de alergias a alimentos comunes. No sabemos cuál podría ser su
reacción alérgica al ingerir alimentos con genes que provienen de
organismos que jamás consumimos en toda nuestra evolución. La
posibilidad de que millones de personas alrededor del mundo sean
expuestas ... a reacciones alérgicas a los alimentos transgénicos
... es una propuesta muy real en los próximos años.''
Christine von Weizsaecker agrega,
``Comeremos cosas nuevas. Siempre hemos probado cosas nuevas, pero a
un ritmo completamente diferente.... Si dentro de unos años se
continentes enteros fuesen inundados con sustancias nuevas, pagaríamos
un precio endiabladamente alto por aprender. Si todo estuviese
inundado, ¿quién estaría entonces en capacidad de probar la causa? Y
todos sabemos cuánto sufrimiento se originó por el tiempo que
transcurrió entre las primeras señales de destructores endocrinos, o
talidomida, y la auténtica prueba científica decisiva.'' En otras
palabras, los riesgos de realizar un experimento global masivo,
usándonos a nosotros mismos como conejillos de India, son
inmensos.
Un ejemplo escalofriante de cuán
riesgosas se están poniendo las cosas desde el punto de vista
ecológico, ocurrió justo hace pocos años, cuando una compañía
biotecnológica alemana modificó una bacteria para deshacerse de los
desechos de cultivos en putrefacción en las granjas. La bacteria era
un microorganismo común del suelo llamado Klebsiella
planticula, y trajo un bono inesperado. La bacteria transgénica
generó un producto derivado - el etanol - que puede ser utilizado como
un combustible mucho menos contaminante que la gasolina. Pareció ser
una creación doblemente favorable: eliminaría desechos putrefactos y
disminuiría las emisiones de gas del efecto invernadero al usar el
etanol en lugar de gasolina. La compañía presentó una solicitud para
hacer pruebas de campo en los y la Environmental Protection Agency
[EPA - Agencia de Protección Ambiental] asignó la investigación a una
pequeña universidad, la del Estado de Oregon. Habitualmente, los
laboratorios hacen pruebas de organismos en tierra estéril, de manera
que las variables estén bajo control rígido; pero Michael Holmes, el
estudiante de doctorado asignado a los experimentos, pensó que hacer
pruebas en tierras estériles no tenía mucho sentido. Decidió realizar
las pruebas en diferentes tipos de tierras ``vivas'', es decir,
tierras que albergan los organismos que normalmente se encuentran en
el suelo. Para su sorpresa, descubrió que todas las plantas sembradas
en el suelo con Klebsiella transgénica morían.
¿Por qué morían? Bueno, la mayoría de
las plantas obtienen sus nutrientes con la ayuda de organismos
llamados hongos micorriza. Estos hongos viven justo debajo de la
superficie del suelo y ayudan a producir los nutrientes disponibles
para las raíces de las plantas. Cuando la Klebsiella
transgénica fue introducida en suelos vivos, interfirió con este
proceso de varias maneras, a veces simplemente matando a los hongos al
instante. Y sin los hongos micorriza en los suelos, ninguna planta de
ningún tipo puede sobrevivir. Como dice Beth Burrows, fundadora de
Edmonds Institute, un centro de investigación de asuntos ambientales
ubicado en las cercanías de Seattle, Washington: ``Sin plantas, no hay
animales. Y sin animales, no habemos nosotros, tampoco.... Así que si
introducimos algo letal [para los micorriza] en el suelo, lo que
estamos haciendo, esencialmente, es cortar nuestra garganta. Y si
hacemos las pruebas en suelos estériles, nunca sabremos. Dado
que no existen hongos micorriza en suelos estériles.''
Es fácil olvidarse que el mundo vivo
es mucho más complejo de lo que sabemos. Como dice Burrows, ``En las
granjas de los agricultores ocurre algo muy curioso. Estos
microorganismos se mueven por todas partes. Las aves aterrizan en ese
suelo y recogen todo tipo de cosas de la superficie. Levantan vuelo y
se llevan consigo lo que han tocado. Y lo mismo sucede con los
tractores. Y con los pies de los granjeros. Y con los autos. Y con las
partículas, simplemente las partículas de tierra que vuelan en el
aire. No hay como contener todo esto.... De manera que si yo decido
introducir Klebsiella en mis huertas, tomo la decisión para mi
vecino también. Y podría haber tomado una decisión para alguien del
condado cercano. Y si nuestras aves son realmente buenas, podría haber
tomado una decisión para toda América.''
La Klebsiella genéticamente
modificada podría haber acabado con toda la flora de este
continente. Las implicaciones de este caso específico son más que
aterradoras. Y alrededor del mundo hay, literalmente, miles de
laboratorios biotecnológicos privados, que diligentemente están
desarrollando - sin las pruebas adecuadas - nuevas criaturas vivientes
destinadas a la explotación comercial.
No Te Preocupes, Sé Feliz
¿Aprenderemos de las experiencias pasadas? ¿Por
favor? ¿[Aprenderemos] que no se confia cuando la compañía que fabrica
el producto nos cuenta cuales son sus defectos? ¿Cuántas veces
deberemos golpearnos las cabezas contra este muro de ladrillos antes
de que la sociedad en general aprenda que no es una buena forma de
hacer negocios? Sí, puede que ahora nos cueste algunos dólares, pero a
la larga podría salvarnos la vida.
- ELAINE INGHAM, PATÓLOGA DE SUELOS
Todo tipo de organismos genéticamente modificados, como
Klebsiella, está ya en el mercado o esperando el turno de
entrar. ¿Cómo sabemos si son seguros? No lo sabemos y no lo sabremos
en años, una vez que hayan sido utilizados extensamente. ¿Cómo reciben
las licencias? Por parte de agencias gubernamentales que a menudo
toman sus decisiones sin ningún aporte ni inspección del público y, a
menudo, luego de densos cabildeos por parte de las industrias
biotecnológicas. ¿Quién se encarga de hacer las pruebas?
Principalmente, las compañías que están fabricando los productos. La
ejecución de las pruebas por parte de las compañías, que son las que
más ponen en el juego del mercado, se ha venido haciendo durante años;
solo cuando un gobierno sospecha un problema o cuando la compañía le
solicita que investigue, realiza sus propias pruebas. Y desde que
empezaron los recortes del personal gubernamental en la década de
1980, cada vez menos laboratorios y científicos hacen este trabajo
fuera de la industria privada.
Elaine Ingham es la patóloga de
suelos de la Universidad Estatal de Oregon que dirigió la
investigación de Michael Holmes sobre la Klebsiella. Ella cree
que en la mayoría de países hay serios problemas con los
procedimientos de pruebas. ``Los sistemas de pruebas son inadecuados.
Es un conflicto de intereses. Esperamos que las personas que van a
sacar provecho de estos organismos sean honestos sobre los peligros y
dificultades de esos productos. Si ellos quieren sacar un gran, un
enorme provecho, resulta un inmenso conflicto de intereses esperar que
sean honestos. Todos somos seres humanos, y sabemos que no funcionamos
así.... Necesitamos agencias verificadoras independientes que se
encarguen de realizar todas estas pruebas. Saben, uno pensaría que
aprenderíamos de la industria química.''
En las décadas de 1940 y 1950, se nos
dijo que todos los nuevos fertilizantes petroquímicos - herbicidas y
pesticidas como el lindano y el DDT - eran seguros. ``Todas las
compañías químicas afirmaban, 'Ah, lo hemos probado. No se preocupen,
no hay efectos negativos,' '' dice Ingham. Naturalmente, ahora,
cincuenta años después, un sinnúmero de personas, especialmente niños,
han sufrido de cáncer y deformidades, y hemos gastado miles de
millones en limpiar de desechos tóxicos. Hoy en día, las compañías que
nos aseguran que la biotecnología es segura son a menudo son las
mismas que nos dieron el DDT, los PCBs (bifenilos policlorinados), el
Agente Naranja y todas las demás toxinas que crearon problemas de
salud a medida que se filtraron de los rellenos a las vertientes
acuíferas.
¿Y qué hay sobre las instituciones
gubernamentales que ya están creadas? En 1998, un escándalo sacudió el
Reino Unido cuando un investigador anunció públicamente los resultados
dramáticos que obtuvo de las primeras pruebas de papas transgénicas
cebadas a ratas. Descubrió que su crecimiento se vio afectado, algunas
desarrollaron tumores y otras mostraron un importante encogimiento del
cerebro, solamente después de diez días de ser alimentadas con las
papas genéticamente modificadas. La causa era una proteína o virus
común utilizado en la técnica de separación de genes en las papas
genéticamente modificadas. El Dr Arpad Pusztai anunció sus
descubrimientos al público porque consideró que era su deber como
científico que trabajaba para un instituto financiado con impuestos.
Inmediatamente, el gobierno y su institución lo forzaron a
``jubilarse''.
Al final, el gobierno, confrontado
por una ciudadanía indignada al saber que no tenía idea de lo que
estaban comiendo, tuvo que tomar medidas de corrección. Reincorporó a
Pusztai e impuso una prohibición de tres años al desarrollo de
cualquier tipo de cultivos transgénicos en el Reino Unido. Ahora
existen leyes que obligan a etiquetar los alimentos transgénicos que
provienen del exterior. Casi todas las principales cadenas
alimenticias del Reino Unido se han comprometido a no adquirirlos - a
ser ``libres-de-genes'' - lo cual ha afectado severamente a los
agricultores de soya y granos de América. Y se está haciendo más
investigación sobre los efectos de estos cultivos en insectos,
cultivos naturales y el ambiente natural.
Canadá, Estados Unidos, Europa -
todos somos signatarios de documentos redactados durante la Cumbre de
la Tierra de Río de Janeiro, en 1992. En estos documentos estaba
incorporado un concepto llamado el Principio de Precaución. Según dice
Brian Goodwin, ``El Principio de Precaución afirma que una tecnología
se usa solamente cuando se cuenta con salvaguardas y razones muy
fuertes para creer que no existen riesgos reales asociados con esa
tecnología.'' En otras palabras, la responsabilidad recaería sobre
las compañías que desarrollan productos con potenciales repercusiones,
debiendo probar que su aditamento a la biosfera no es
peligroso. Actualmente, la mayoría de las agencias reguladoras,
supuestamente encargadas de protegernos, dejan la carga de la prueba a
las víctimas de nuestras nuevas tecnologías - las víctimas de Minamata
o de Love Canal o de Bhopal, por no hablar de las plantas, animales y
ecosistemas destruidos en todo nuestro alrededor.
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``Tomoko en el baño,'' Minamata 1972 ©
W. Eugene Smith
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Un Mundo Transmatemático
Si en cualquier genoma se inserta un gen ajeno, la
primera suposición será que algo inesperado va a ocurrir. Sería
extremadamente afortunado si el efecto se restringiese al carácter
específico que se está buscando - digamos, ... una proteína que
produzca un cierto efecto sobre el organismo, como la producción de un
insecticida y, por tanto, su protección de ataques de insectos. Sería
extremadamente afortunado.... porque los genomas están integrados.
Están organizados. Hay que entenderlos como entidades completas, no
solo como una colección de partes.
- BRIAN GOODWIN, BIÓLOGO TEÓRICO
Hasta ahora, la biotecnología está lejos de haber cumplido con sus
aseveraciones de relaciones públicas. Se admite que la terapia médica
genética hasta la fecha ha sido un fracaso casi total. Aparentemente,
según informes británicos, incluso el emblema carismático de la
ingeniería genética, la insulina humana para diabéticos producida por
bacterias, causa comas y otros problemas riesgosos para la vida de
alrededor del 10 por ciento de los diabéticos. Mucho más preocupante
es el hecho de que los informes sobre estos efectos colaterales
parecen haber sido enérgicamente eliminados por parte de las
industrias. Los productos transgénicos presentes en todo, desde
alimentos empacados hasta detergentes, recientemente fueron
relacionados con graves alergias. Y virtualmente todos los
productos agrícolas genéticamente modificados han traído consigo
problemas y fracasos. Insectos inocuos como los crisopos, las
mariquitas y las mariposas monarca están siendo eliminados por los
cultivos genéticamente modificados con Bt. El polen acarreado por los
vientos y las abejas desde los campos de cultivos, está transfiriendo
genes a parientes silvestres de la canola transgénica, como el nabo
silvestre. La controversia que envuelve estos y otros productos se ha
extendido tanto y se ha vuelto tan grave, que ha afectado adversamente
los valores de las acciones y ha desencadenado una cadena de juicios
en contra de Monsanto y otros fabricantes.
El Dr Richard Strohman piensa que
debajo de toda aplicación de la tecnología genética subyace un
problema fundamental: los genes no viven en el vacío. ``Diciéndolo
burdamente, es basura por dentro y es basura por fuera. Y es basura
por que las hipótesis están erradas,'' afirma. Lo que Strohman quiere
decir es que los ingenieros genéticos no sólo están intentando aplicar
leyes hereditarias derivadas de estudios dentro de un especie a
la transferencia de genes entre especies, sino que además
asumen que las leyes que se aplican a condiciones determinadas por
genes individuales también se aplican a todas las enfermedades o
características hereditarias. Strohman analiza específicamente el
trabajo con enfermedades humanas, pero sus ideas se aplican sin
excepción a todas las ramas de la biotecnología.
Las enfermedades monogénicas
(enfermedades causadas por un sólo gene), como la corea de Huntington
o la fibrosis quística, son muy raras. Sin embargo, debido a que los
ajustes genéticos pueden funcionar con enfermedades monogénicas, han
supuesto que también podrían ser aplicados a toda enfermedad en
general. Strohman se pregunta, ``¿Por qué no funciona este análisis
monogénico en casos complejos, como la mayoría de cánceres comunes o
la mayoría de enfermedades cardiacas o la mayoría de problemas
cardiovasculares - los grandes asesinos precoces y las enfermedades
que le quitan calidad de vida a tanta gente de manera prematura?
Porque estos son los que llamamos desórdenes multifactoriales. Tienen
muchas causas. Involucran a muchos genes y no son causados por un sólo
gen.... Es imposible rastrear el efecto de un gen en esta matriz de
interacción. Nosotros decimos que estas situaciones son
transmatemáticas - es decir, desoladoramente complejas.''
Al ser entrevistados, la mayoría de
los científicos mencionados aquí expresó una variedad de
preocupaciones que en ese entonces aún eran especulativas y no tenían
datos que las fundamentaran. De hecho, lo que en realidad ha ocurrido
desde esas entrevistas ha sido mucho más dramático. Cada posibilid
presumible se ha hecho realidad. Los productos comerciales de la
ingeniería genética, puestos en circulación con creciente rapidez, han
demostrado ser aún más virulentos y peligrosos de lo que se imaginaron
los científicos. Actualmente existen pruebas sustanciales sobre el
tipo preciso de inestabilidad y contaminación ambiental que los
críticos advirtieron podría ocurrir si se ponían en circulación los
productos transgénicos. Las advertencias que fueron formuladas están
siendo verificadas en el mundo real lo que, una vez más, demuestra que
las hipótesis reduccionistas monogénicas de la biotecnología comercial
están peligrosamente obsoletas. Tal vez sea teimpo de pedir una
moratoria a la puesta en circulación de los productos transgénicos
hasta que existan más paradigmas viables e instituciones que los
evalúen.
Debemos descartar los modelos
simplificados de los organismos vivientes propuestos por la ciencia
reduccionista, y comprender que solamente son caricaturas del mundo
real. Strohman afirma, ``Los biólogos moleculares y los biólogos
celulares nos están revelando un nivel de complejidad en la vida que
nunca imaginamos que pudiese existir. Estamos viendo conexiones,
interconexiones y una complejidad sobrecogedoras. Es estupendo. Es
transmatemático. Significa que toda la ciencia deberá cambiar. Y esta
biología reduccionista que intenta ubicar cosas complejas en algo
individual ... no funcionará. Vamos a tener que aceptar el desafío de
la complejidad. Deberemos capacitar a los científicos de otra
manera. Deberemos mezclar biólogos con ingenieros y matemáticos con
ecólogos. Ellos deberán aprender acerca del mundo en el que viven los
organismos.''
Se han invertido miles de millones de
dólares en las compañías biotecnológicas, y sus productos han
comenzado a inundar los mercados. El reto ahora es llevar voces
críticas informadas a la discusión sobre el futuro de esta área tan
crucial. Es precisamente debido a que la técnica es tan poderosa, que
se debe oponer un debate serio y pausado al apuro precipitado por
aplicar estas nuevas herramientas.
|
Hombre con cabeza de ave, uno de los
``hombres-maravillosos,'' de una edición imprimida de los ``Travels'' de
John de Mandeville.
|
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
El principal autor de este artículo, genetista por formación, cuenta
con más de veinticinco años de experiencia como científico
practicante. El volumen de artículos y libros que contribuyeron a su
posición en este artículo es demasiado extenso para incluirlo
aquí. Hemos intentado de reducirlo a los artículos y libros claves que
brindan una perspectiva sobre el debate.
La física Vandana Shiva es
omnipresente, tanto en el área de la biotecnología, como de la
seguridad alimentaria. Nos reunimos con ella en cuatro ocasiones y
también consultamos algunos de los artículos, libros y panfletos entre
la enorme cantidad que ha escrito sobre estos temas, especialmente
Monocultures of the Mind (Penang, Malaysia: Third World
Network, 1993) y The Violence of the Green Revolution: Third World
Agriculture, Ecology and Politics (London: Zed Books,
1993). También dimos amplio uso de Genetic Engineering: Dreams or
Nightmares? The Brave New World of Bad Science and Big Business
(Penang, Malaysia: Third World Network, 1997) de la Dra Mae Wan Ho,
así como de su Independent Report on Biosafety, preparado por
Third World Network en 1997 en ocasión de las negociaciones de la
Convención de Naciones Unidas sobre Seguridad Biológica.
Para una evaluación equilibrada de lo
que la sociedad tendrá que enfrentar en términos de esta nueva
tecnología, recomendamos The Biotechnology Century, de Jeremy
Rifkin (New York: Jeremy P. Tarcher/Putnam, 1998). Para una
explicación maravillosa de los antecedentes de la integración vertical
de nuestros alimentos, véase From Land to Mouth de Brewster
Kneen (Toronto: NC Press Ltd., 1993). Véase también su último libro,
Farmageddon: Food and the Culture of Biotechnology (Gabriola
Island, B.C.: New Society, 1999). El boletín informativo mensual que
analiza los sistemas alimentarios, The Ram's Horn, publicado
en Sorrento, British Columbia, por Brewster y Cathleen Kneen, nos
mantuvo informados permanentemente; véase la lista de organizaciones
al final del artículo. Además, consultamos Overcoming Illusions
About Biotechnology de Nicanor Perlas (London: Zed Books, 1994), y
The Life Industry: Biodiversity, People and Profits, de Miges
Baumann, Janet Bell, Florianne Koechlin y Michel Pimbert (London:
Intermediate Technology Publications, 1996). Para una perspectiva
general de cómo la biotecnología encaja en la política y la
globalización, véase Earth for Sale de Brian Tokar (Boston:
South End Press, 1997). Con mucha probabilidad, el recurso individual
más útil para el público en general es el Vol 28, No 5 de The
Ecologist, Sept/Oct 1998, todo un número dedicado exclusivamente a
la biotecnología y subtitulado ``The Monsanto Files.'' Los artículos y
las referencias en este número prácticamente cubren el argumento.
Los hechos específicos y las cifras
son los más actualizados posible y, por tanto, en su mayoría provienen
de fuentes periodísticas. The Times (Londres), The
Guardian y The Independent constituyen excelentes fuentes
en inglés para la controversia genética que se lleva a cabo en
Europa. El servicio informativo de Reuters, mencionado en muchos
artículos, está realizando un seguimiento del tema. St. Louis Post
Dispatch, con sede en la ciudad de la Monsanto, es una rica fuente
de artículos sobre las controversias que rodean los cultivos agrícolas
transgénicos (véase especialmente ``Ham-Fisted Force-Feeding,'' 15 de
abril de 1999). Nos gustaría mencionar a algún periódico canadiense
que siga el tópico con tanta diligencia; la cobertura canadiense,
aunque a veces es buena, ha sido esporádica. Véase The
Province, ``Gene-tooled food going unchecked,'' 14 de mayo de
1999.
Para detalles acerca de los efectos
causados por cultivos alterados genéticamente sobre organismos
benéficos como la mariposa monarca, los crisopos y la mariquitas
(pp. 4 y 19), véase el artículo de Bob Hortzler sobre las monarcas en
Science, Enero de 1999, y los estudios de Angelika Hilbeck
sobre los crisopos para Swiss Federal Research Station for
Agroecology and Agriculture, Zurich, Switzerland, publicado en el
Journal of Environmental Entomology, en febrero de
1997. También hemos citado informes del International Meeting of
Entomologists de 1999 en Basilea, Switzerland, en donde Mark Whalon de
la Michigan State University dijo, ``La creciente amenaza de la
resistencia al Bt, junto con la devastación de las poblaciones de
insectos benéficos que ayudan a controlar las plantas, podría conducir
a inmensos desastres para las cosechas''; véase también los estudios
sobre las mariquitas de Nicolas Birch del Scottish Crop Research
Institute, también en 1999. Investigaciones realizadas por las
[universidades de] Cornell y Iowa State sobre las monarcas indican
problemas similares.
La [noticia de la] bomba de Israel
diseñada para afectar [específicamente] a las etnias árabes (p. 4) fue
divulgada por Uzi Mahnaimi y Marie Colvin en Sunday Times
(Londres), el 15 de noviembre de 1998. Muchas revistas agrícolas y
noticieros de los Estados Unidos y Australia informaron sobre plantas
de algodón deformes (p. 7); véase Allen Myerson, ``Breeding Seeds of
Discontent: Cotton Growers Say Strain Cuts Yield,'' New York
Times, 9 de noviembre de 1997; Bill Lamprecht, ``Many Farmers
Finding Altered Cotton Lacking,'' St. Louis Post Dispatch, 12
de abril de 1998; y Robert Steyer, ``Monsanto Refuses to Pay $1.94
Million to Farmers,'' St. Louis Post Dispatch, 20 de junio de
1998.
La acusación de Richard Strohman
(p. 7) sobre el hecho de que los asuntos comerciales están
distorsionando la investigación académica destacó durante algunos
años; véase Brian Tokar, ``The False Promise of Biotechnology,'' en
Z Magazine, febrero de 1992, que afirma: ``Veinticuatro
universidades que conducen investigación de punta cuentan con diez o
más miembros de facultad ... afiliados directamente a compañías
biotecnológicas; solamente Harvard cuenta con 69, Stanford con 40 ...;
en el caso más asombroso, casi la tercera parte del departamento de
biología del MIT está vinculado a compañías biotecnológicas.'' El
escenario global ha empeorado desde que se escribió ese artículo.
Con respecto a la ética en la
profesión científica (pp. 10-11), la fuente fue el artículo de
Theodore Roszak, ``The Soul of Science,'' Resurgence, sept/oct
de 1997. El enfoque contrario - que las cuestiones éticas que rodean
la clonación y demás interferencias genéticas pueden manejarse a
través de chanfles en las relaciones públicas y la costumbre - fue
esbozado por Oliver Morton, ``Overcoming Yuk: It may be unnatural, but
encouraging genetic choice in humans is not bad (it's also
inevitable),'' Wired, noviembre de 1998.
Para las incidencias ya establecidas
de la contaminación biológica a través del viento, el polen y los
insectos, así
como los temores acerca de la contaminación de microorganismos
(p. 12), véase Nick Nuttall, ``Bees Spread Genes from GM Crops,''
The Times, 5 de abril de 1999; véase además M. Brookes,
``Running Wild,'' New Scientist, 31 de octubre de 1998. La
misma demanda entablada por la Monsanto contra los granjeros ha
suscitado la disputa sobre la contaminación incontrolada debida a
polen en los campos adyacentes o incluso a algunos kilómetros de los
cultivos GM. Mucho se ha escrito mucho sobre esto; nosotros hicimos
uso de un artículo de Marie Woolf que apareció en el periódico
The Independent, el 14 de marzo de 1999. También véase ``Perils
Amidst the Promise: Ecological Risks of Transgenic Crops in a Global
Market,'' 1993, de Jane Rissler y Margaret Mellon, disponible a través
de la Union of Concerned Scientists.
Los métodos no venenosos para tratar
las malezas son innumerables y han sido ampliamente documentados; un
ejemplo reciente es ``Farmer's Friend'' de Fred Pearce, en
Science, 24 de octubre de 1998. En las pp. 12 y 13, hablamos
sobre la toxicidad del Roundup, detallada en dos artículos, muy
argumentados científicamente, de Caroline Cox, ``Glyphosate, Part 1:
Toxicology'' y ``Glyphosate, Part 2: Human Exposure and Ecological
Effects,'' Journal of Pesticide Reform, Vol 15, No 3, otoño de
1995, y No 4, invierno de 1995. Entre otros artículos consultados está
el de William S. Pease et al., ``Preventing Pesticide-Related Illness
in California Agriculture: Strategies and Priorities,'' para el Center
for Occupational and Environmental Health, School of Public Health,
University of California, Berkeley, 1993. Debemos anotar que el
Roundup es tan tóxico a nivel general, que los científicos incluso
están investigando su potencial como agente antimicrobiano. Véase
F. Roberts et al. en Nature, 393, 1999, pp. 801-5. Muchos
artículos relacionados están disponibles a través de PAN, la Pesticide
Action Network; véase la lista de organizaciones para detalles.
Para un ejemplo de una posible
reacción alérgica a materiales genéticamente alterados, véase
J.A. Nordlee et al., ``Identification of a Brazil-Nut Allergen in
Trangenic Soybeans,'' The New England Journal of Medicine, 14
de marzo de 1996. Los problemas de la insulina sintética fueron
detallados en una serie de artículos en el periódico The
Guardian, que inició el 9 de marzo de 1999, con el artículo
``Diabetics Not Told of Insulin Risk.'' Otro asunto de salud humana se
detalla en ``Meningitis Fears from GE Crops,'' un caso que fue
divulgado en BBC News y en el periódico The Sunday Times
(Londres), 19 de abril de 1999. El artículo del Times relata,
``El Advisory Committee on Novel Foods and Processes del Reino Unido
teme que genes resistentes a los antibióticos sean recogidos por
bacterias comunes, como las de la meningitis...''
En materia de regulación,
algunos de los crecientes problemas para la industria biotecnológica que
afectan los márgenes de utilidad están enumerados en el artículo de
Andrea Ahle, ``Biotech Companies Seek Funds from Non-Wall Street,''
The Philadelphia Inquirer, 7 de junio de 1999; recientemente,
Deutsche Bank aconsejó a sus inversionistas que se mantuvieran alerta
sobre problemas que están afectando a las acciones y las compañías
biotec (informe de análisis bancaria, Internet Deutsche Bank,
septiembre de 1999). Con respecto a los fracasos de los organismos
reguladores en esta materia, véase Mae Wan Ho y Ricarda Steinbrecher,
``Fatal Flaws in Food Safety Assessment: Critique of the Joint FAO/WHO
Biotechnology and Food Safety Report,'' Environmental and
Nutritional Interactions, 2, 1998. Por último, quedamos
especialmente obligados con Richard Strohman por su excelente artículo
en Nature Biotechnology, ``The Coming Kuhnian Revolution in
Biology,'' marzo de 1997.
ORGANIZACIONES A CONTACTAR
La siguiente es una pequeña lista de organizaciones efectivas
preocupadas de llevar a cabo acciones concretas acerca de las
cuestiones levantadas en este artículo. Esperamos haberlos inspirado a
continuar y aprender más sobre lo que aquí hemos planteado.
Third World Network
228 Macalister Road, 10400
Penang, Malaysia
Tel: 60 4 2266728 / 2266159
Fax: 60 4 2264505
email: twn@igc.apc.org
website: twnet@po.jaring.my ,
www.twnside.org.sg
Third World Network es una red independiente de organizaciones e
individuos que trabajan en asuntos relacionados al desarrollo y a la
brecha Norte-Sur. Investiga y publica libros y artículos
extremadamente útiles sobre cuestiones relacionadas con las luchas en
el Tercer Mundo: un diario en Suiza, el SUNS Bulletin; un
periódico bimensual que se ocupa de GATT, WTO y el IMF, Third World
Economics, y la famosa revista ilustrada mensual, Third World
Resurgence. Muchos de los libros y estudios que forman el núcleo
de nuestra investigación provienen de la TWN. La secretaría está en
Penang, pero mantiene oficinas en Delhi, Montevideo, Ginevra, Londres
y Accra.
The Union of Concerned Scientists
Two Brattle Square
Cambridge, MA 02238-9105, EEUU
Tel: 1 617 547-5552
Un grupo de cientos de científicos que se han unido para investigar y
hacer públicos hechos irrefutables sobre calentamiento global,
deforestación y otros temas.
Ecoropa
Presidente, Christine von Weizsacker
Postfach 130 165
53061 Bonn, Alemania
Tel: 49 228 9181 033
Fax: 49 228 9181 034
email: cvw@isd.de
El grupo ambientalista de Ecoropa, establecido ya hace casi veinte
años, se especializa en temas relacionados a biotecnologías, asuntos
agrícolas, tóxicos, y seguridad alimenticia.
NAVDANYA
Directora, Vandana Shiva
A-60, Hauz Khas, New Dehli 110 016,
India
Tel: 91 11 696 8077 / 651 5003
Fax: 91 11 685 6795 / 696 25 89
NAVDANYA está involucrada en proteger activamente las semillas de la
India rural de patentes y procesos industriales.
Women's Environmental Network Test
Tube Harvest Campaign
87 Worship Street
London, EC2A 2BE, Reino Unido
Tel: 44 171 247-3327
Fax: 44 171 247-4740
Involucrada en acción directa y en educación antibiotecnológica en
Inglaterra y en Europa, WEN posee además un equipo único de
investigadores y activistas, cuatro miembros del cual son biólogos o
genetistas. Sus folletos, ``Beware [EMO] Hazardous Food Ahead'' y sus
instrucciones ``What Is Genetic Engineering?'' han sido difundidos por
el Reino Unido, Europa, Canadá, y Sudamérica. Entre sus publicaciones
están ``Genetic Resource and Campaigns Pack,'' ``The Giant Green
Salmon and Other Cautionary Tales,'' un informe de cuarenta páginas de
junio 1999, y una selección detallada de monografías sobre lo
imprevisible, los fracasos y los errores propios de la ingeniería
genética.
The Ram's Horn
Editor, Brewster Kneen
S-12 C-11 RRRI Sorrento, BC, Canadá
Tel/Fax: 1 250 675-4866
email: ramshorn@jetstream.net
El boletín mensual de Brewster y Cathleen Kneen les mantendrá al día
en cuestiones cruciales relacionadas con los alimentos en Canadá y en
el exterior por sólo veinte dólares al año. Además, les podrán poner
en contacto con grupos de activistas involucrados en asuntos
biotecnológicos y agrícolas en una ciudad canadiense cercana.
The Edmonds Institute
Directora, Beth Burrows
20319 92nd Avenue West
Edmonds, WA 98020, EEUU
Tel: 1 425 775-5383
Fax: 1 425 670-8410
email: beb@igc.apc.org
website:
www.edmonds-institute.org
Edmonds Institute es un comité asesor sin fines de lucro, sobre temas
ambientalistas de interés público; su énfasis actual está en la
bioseguridad, derechos de propiedad intelectual y políticas justas
para la protección de la biodiversidad. El Instituto fomenta análisis
políticos e investigación pro bono por académicos y científicos, y su
talento especial es crear alianzas y coaliciones entre personas y
organizaciones de ideas afines. El Instituto acaba de ganar un litigio
con el Departamento del Interior de los Estados Unidos y el Servicio
de parques Nacionales sobre la comercialización de la biodiversidad en
el Yellowstone National Park.
The Foundation on Economic Trends
Presidente, Jeremy Rifkin
1660 L Street NW, Suite 216
Washington, D.C. 20036, EEUU
Tel: 1 202 466-2823
Fax: 1 202 429-9602
emails: campaign@uol.com,
jrifkin@foet.org
website:
www.biotechnology.org
Foundation on Economic Trends (FET) es una organización sin fines de
lucro cuya misión es examinar las tendencias emergentes en la ciencia
y la tecnología y sus efectos sobre el medioambiente, la economía,
cultura y sociedad. Jeremy Rifkin es su fundador y actual
presidente.
The International Center for
Technology Assessment
The Center for Food Safety
310 D Street NE
Washington, D.C. 20002, EEUU
Tel: 1 202 547-9359
website:
www.icta.org
El International Center for Technology Assessment examina los efectos
económicos, éticos, sociales, ambientales y políticos de las
aplicaciones de la tecnología, y sigue de cerca las demandas contra
unidades gubernamentales y corporaciones donde necesarias. El Center
for Food Safety se ocupa del impacto de nuestro sistema de producción
de alimentos sobre la salud humana, el bienestar de los animales y del
ambiente. Está luchando para que se experimenten, etiqueten y regulen
los alimentos transgénicos, para preservar estrictos estándares
nacionales en los alimentos orgánicos y para prevenir potenciales
crisis sanitarias causadas por enfermedades transmitidas a través de
los alimentos, incluso la enfermedad de la vaca loca. Ambas son
fuentes enérgicas de información y acción legal.
Seed Savers Exchange
Kent Whealy
RR 3, Box 239
Decorah, IA 53101, EEUU
Tel: 1 319 382-5990
Fax: 1 319 382-5872
Este grupo cultiva, almacena, distribuye y vende semillas orgánicas [que
representan un] patrimonio [natural]. Financia además talleres para
participantes del Tercer Mundo para que aumenten su conocimiento de
cultivos alimenticios sostenibles.
SoilFoodWeb Inc.
Presidenta, Elaine Ingham
980 NW Circle Boulevard
Corvallis, OR 97330, EEUU
Tel: 1 541 752-5066
Fax: 1 541 752-5142
email: inghame@bcc.orst.edu
Esta organización aconseja, educa y proporciona los medios para que
los agricultores protejan sus tierras de los químicos agrícolas y
aprendan a preparar los suelos para una agricultura sostenible.
Pesticide Action Network
116 New Montgomery, Suite 810
San Francisco, CA 94105, EEUU
Tel: 1 415 541-9140
Fax: 1 415 541-9253
email: panna@panna.org
Pesticide Action Network es una fuente de información rápida y
científicamente fidedigna. Informa acerca de los componentes en
nuestros alimentos y puede decirnos con exactitud cuán peligrosos y
comunes son. Además, PAN puede enseñar cómo organizarnos para limitar
o eliminar el uso de pesticidas en nuestra área.
The David Suzuki Foundation
2221 W. Fourth Avenue, Suite 219
Vancouver, BC V6K 4S2, Canadá
Tel: 1 604 732-4228
Fax: 1 604 732-0752
email: solutions@davidsuzuki.org
website:
www.davidsuzuki.org
El objetivo de la David Suzuki Foundation, un grupo de investigadores
sin fines de lucro, es estudiar acerca de, y aportar con cambios
fundamentales a, las estructuras y los sistemas subyacentes que
provocan las crisis ambientales. La Fundación comisiona
investigaciones, apoya la implementación de modelos ecológicamente
sostenibles, trabaja para educar a la mayor cantidad de público
posible para que apoye los cambios, y exhorta a las personas
encargadas de tomar decisiones a adoptar políticas que estimulen a
individuos y empresas a actuar dentro de los vinculos de la
naturaleza. La David Suzuki Foundation ha montado la campaña más
amplia y más sostenida de Canadá para comprender y encontrar
soluciones al cambio climático planetario. Está comprometida con la
Musqueam Indian Band en un proyecto de recuperación de una cuenca
fluvial y en la organización del proyecto Pacific Salmon Forests, para
ayudar a comprender la importancia de la interacción entre peces y
selvas para la sobrevivencia de ambos. Entre otros proyectos, la David
Suzuki Foundation trabaja en uno para combatir la tala no sostenible
de árboles y ha llevado a cabo investigación sobre diez casos de
industrias pesqueras viables.
Copyright © David Suzuki y Holly Dressell 1999 - Copyright © PanNature 2002
Última revisión Abril
1, 2002. Introducción y traducción de Paolo
Catelan. Edición: Maricruz González Cárdenas. Se agradece la
asistencia técnica de Fernando García Dory. El material
publicado en PanNatura está protegido por la Ley de Derechos
de Autores y Editores y © Fundación Sangay: El uso
indiscriminado del mismo no está permitido, pero puede ser
libremente circulado para fines personales, educacionales y
no comerciales. PanNatura y Fundación Sangay son marcas y
logos registrados. © PanNatura 2002. © Fundación
Sangay 2002.
Original title, ``Unnatural Selections''.
Excerpt from FROM NAKED APE TO SUPERSPECIES © 1999 by
David Suzuki and Holly Dressell. Translated and reproduced by
permission of Stoddart Publishing Co. Limited, Toronto,
www.stoddartpub.com and David Suzuki: Our deepest
gratitude to Him. The pictures have been added and are not
part of the original article. W. Eugene Smith's photo is from
MINAMATA: LIFE - SACRED AND PROFANE, Tokyo 1973.
www.sangay.org