Cuando una compañía biotecnológica pública o privada aisla un gene
y luego lo inserta en otro organismo puede entonces reclamar derechos
de propiedad del ``nuevo'' gene resultante y comenzar a ganar dinero.
Esto implica que todas las formas de vida - cada perro, abeja o ave,
cada pedacito de tejido al interior de nuestros cuerpos - puede ser
comercializado. Bacterias, plantas, insectos, peces, ovejas y ratones
genéticamente modificados han sido ya patentados, y las compañías
están reclamando sus regalías no apenas se los utiliza. Incluso las
personas son blancos legítimos - el gobierno de Islandia recientemente
vendió las secuencia de ADN de todos los 70,000 islandeses a una
compañía privada.
Jeremy Rifkin, director de la
Foundation on Economic Trends en Washington, D.C., y autor de catorce
libros que analizan el impacto de la ciencia y de la tecnología sobre
nuestra cultura, afirma, ``En todas partes del mundo, compañías
planetarias están explorando en búsqueda de genes raros en
microorganismos, plantas, animales y poblaciones humanas que puedan
representar alguna utilidad comercial para la agricultura, la energía,
la bio-rehabilitación, el desarrollo de materiales, la química
farmacéutica y la medicina. Hay una gran lucha en todo el mundo sobre
quiénes controlarán estos recursos genéticos, estos ricos reservorios
de información genética que necesitaron millones de años para
desarrollarse.''
La búsqueda de fuentes del ADN no
termina con las plantas o demás animales. Ahora estamos buscando oro
dentro de nosotros mismos. El Human Genome Project [Proyecto del
Genoma Humano] ha sido definido como el Santo Grial de la biología
molecular. Científicos de diferentes países se han embarcado en un
enorme empresa: trazar el mapa de todos los tres billones de letras
contenidas en los 100.000 genes que constituyen el plano de nuestra
especie. Esto es más que un gran avance científico propiamente dicho,
es al mismo tiempo un gran avance comercial, dado que se ha decretado
que tales descubrimientos pueden constituir propiedad privada. En su
último libro, The Biotechnology Century [El Siglo de la
Biotecnología], Rifkin escribe: ``Las corporaciones ya están buscando
patentes sobre cada uno de estos genes humanos, no apenas son
aislados. En pocos años, un puñado de compañías controlarán
literalmente el plano genético de nuestra especie. Habrán reivindicado
todos los cien mil genes como propiedad privada en el ámbito
comercial, y ésto quiere decir que cualquier ser humano que necesite
acceder a esos genes por razones médicas, de prevención, o
terapéuticas, tendrá que pagar por ese derecho. Los genes de la
especie humana serán controlados al igual que la propiedad
intelectual, como patentes, por parte de una pocas compañías
globales.''
Las compañías empresariales ahora
pueden controlar estos genes a través de patentes. Pero, ¿cuando y
cómo fue permitido patentar la vida? Se lo debe casi por completo a
una decisión judicial tomada en los Estados Unidos hace casi una
veintena de años. Rifkin se encontraba en la sala del tribunal y
describe el evento: ``En 1980 la Corte Suprema de los Estados Unidos,
por una resolución de 5 a 4, decidió que la General Electric podía
reivindicar un microorganismo que había sido creado en el laboratorio
como una invención patentada. Esto creó un precedente para que las
compañías en todas las partes del mundo empezaran a controlar en el
siglo veintiuno el entero patrimonio genético común. Solamente siete
años después, en 1987, el U.S. Patent & Trademark Office emitió un
escalofriante documento normativo en la cual se afirmaba: `Cualquier
organismo de este planeta, cualquier gene, cualquier célula, cualquier
órgano, cualquier tejido es potencialmente patentable como invención
humana.' Aquí, con un solo golpe regulador, el U.S. Patent Office
redujo el entero reino viviente, el patrimonio genético común, a la
posibilidad de [ser] propiedad privada poseída y controlada por un
puñado de corporaciones multinacionales.''
Rifkin y su organización apelaron
contra esta decisión ganada estrechamente. Él nos cuenta,
``Curiosamente, el tribunal de apelación dijo que este microorganismo
se parecía más a un producto químico que a una abeja o una planta o
una flor. En otras palabras, echaron una mirada a la nueva
manufactura, y no se parecía a un organismo. Si la General Electric
hubiese traído un chimpancé, un pájaro, [o] un cerdo, nunca hubiera
podido patentarlo. Esto te demuestra la naturaleza antropocéntrica de
esta decisión. Lo que estoy diciendo es que todo esto es un junco muy
sutil sobre el cual fundamentar el cercamiento de los patrimonios
genéticos comunes de este planeta.''
Rifkin intenta poner esta práctica de
patentar en un contexto: ``Es comparable a decir, durante el último
siglo, que si descubrieras un elemento en la tabla periódica, sería
invención tuya. Obviamente, lo encontraríamos bastante divertido si
alguien dijera, `Bueno, he descubierto el aluminio o el oxigeno o el
helio. Lo aislé, tengo que utilizar mi ingenio para encontrar un
proceso para describirlo, por lo tanto debería poder reclamarlo como
invención durante veinte años.' Les diríamos a los químicos, `Eso es
absurdo.' Sin embargo, la analogía es exacta.''
La idea de las patentes fue concebida
por primera vez por Thomas Jefferson. El objetivo era estimular la
innovación premiando a los inventores con derechos exclusivos sobre
sus creaciones durante un tiempo limitado. Cuando ese periodo
terminara, la invención volvería a ser de dominio publico, lo que
continuaría beneficiando a la sociedad. En estos días, además, hay
fuertes razones comerciales para que una compañía utilice las patentes
- recuperar sus inversiones en la investigación, obtener utilidades y,
obviamente, asegurarse el nuevo mercado.
La ingeniería genética implica una
manipulación del ADN en un organismo natural, y esa modificación
significa que algo nuevo ha sido creado. Ésta es la manera en la cual
criaturas vivas son racionalizadas como invenciones. El control que
las patentes conceden a sus poseedores es la propiedad legal y
exclusiva sobre lo que ellos puedan conocer, descubrir, o inventar.
Este concepto de ser dueños de ideas, así como de cosas, es llamado
también ``propiedad intelectual.''
Dick Goddown, quien fue
vice-presidente de la Biotechnology Industry Organization (BIO), que
representa a más de 700 compañías de todas las partes del mundo, es un
partidario de las patentes mencionadas. Él dice, ``Las patentes
constituyen la sangre vital de la biotecnología. ¿Por qué? Porque son,
en un sentido muy real, propiedad privada. Demuestran lo que es tuyo y
de nadie más. Y por lo tanto te permiten atraer el capital de riesgo,
y atraer los accionistas, de forma que tengas inversión, puedas
completar el trabajo y puedas conseguir un producto [médico] para los
pacientes [por ejemplo]. Desde el laboratorio hasta la cama del
enfermo, el tiempo promedio es de siete años, y el costo de 500
millones de dólares.... Una patente, me atrevo a decir, es uno de los
mejores acuerdos sociales que alguna vez hayamos alcanzado. En cambio
del derecho de exclusividad de usar y producir tu invención por un
periodo de años - y ha sido de diecisiete en los Estados Unidos y
ahora ha cambiado a veinte - en cambio de ese derecho exclusivo, el
inventor tiene que difundir su invención en el registro oficial para
que todos los demás que tienen interés sean capaces de compartir su
perspicacia intelectual, su avance, su chispa, esa magia que ha traído
a la luz. Y ha sido un acuerdo que ha beneficiado a la humanidad más
que cualquier cosa que me venga a la mente.''
En términos de resultado científico
puro, Craig Venter puede ser considerado uno de los más productivos
biotecnólogos del mundo. Él ha desarrollado nuevas tecnologías que han
acelerado la velocidad de la decodificación de los genes para el Human
Genome Project. Ahora dirige su propia compañía de genética, el
Institute for Genomic Research, en Maryland. Su nombre apareció en la
primera solicitud para patentar el ADN humano. Venter nos cuenta,
``Las patentes son muy importantes en cuanto se refiere al desarrollo
de nuevos fármacos. Los genes para la insulina fueron patentados por
Genentech y Eli Lilly, y esa es la razón por la que la insulina humana
ahora está disponible alrededor del mundo como fármaco para el
tratamiento de los diabéticos. Así millones de personas tienen a
disposición la insulina.... La única razón por la que está
comercialmente disponible... es que una compañía farmacéutica obtuvo
una patente sobre el proceso de sintetizarla y producirla. Si no fuera
por la protección de la propiedad intelectual, no existiría ninguna
insulina humana disponible ahora como fármaco. Quiero decir, es así de
sencillo. Si a la gente no le gusta las patentes sobre los genes,
puede devolver los fármacos a las farmacias.''
En el mundo desarrollado, la mayoría
de las personas puede permitirse pagar fármacos costosos como la
insulina. La diabetes que aparece en la edad adulta, que está ligada a
la obesidad, a la falta de ejercicio y a dietas ricas en azucares, es
una enfermedad común en el mundo industrializado. La biotecnología
está también involucrada en alto grado en el desarrollo in
vitro de la fertilización y demás medios para que los y las
estériles puedan tener hijos. La esterilidad, también, tiende a ser un
problema que solamente las personas más ricas en el mundo pueden pagar
para solucionarlo. Pero las enfermedades que destruyen jóvenes vidas a
millones, como la esquistosomiasis, la malaria o la disentería, son
ampliamente ignoradas por parte de la ciencia. Sus víctimas son los
pobres, así que no hay muchas utilidades al encontrar una cura.
Phil Bereano enseña ingeniería en la
University of Washington y colaboró en la fundación del Council for
Responsible Genetics [Consejo para una Genética Responsable]. En el
curso de los últimos quince años, se ha convertido en un experto en
las actividades de esta nueva industria. Le pregunté por qué las
compañías biotecnológicas se enfocan en problemas del Primer Mundo
como la diabetes y la esterilidad. Bereano afirma que la respuesta es
obvia cuando se considera cómo operan estas compañías. ``¿Quién
determina, en las corporaciones, los criterios de la planificación
para el tipo de ingeniería genética que van a desarrollar? Son los
muchachos-dinero.... Son los chicos que manejan lo esencial. Los
proyectos que con más probabilidad les garantizan más dinero son los
proyectos que se van a desarrollar, y no los proyectos que
corresponden a alguna auténtica respuesta a las necesidades
humanas.''
No sólo las compañía privadas deciden
cuál de las áreas será la más lucrativa, también se aprovechan de todo
el trabajo desempeñado con fondos públicos en universidades y agencias
gubernamentales. Con la llegada de las patentes, las compañías pueden
reivindicar las utilidades sin invertir en la investigación
globalmente. Bereano dice, ``Esta tecnología de la ingeniería genética
moderna fue creada ampliamente con fondos públicos, con los fondos de
los contribuyentes...Y yo creo que dado que los supuestos beneficios
son para la gente, y obviamente los riesgos van a ser soportados por
la gente, la gente debería estar mucho más involucrada en la toma de
estas decisiones. ¿Por qué dejamos estos tipos de decisiones en manos
de entidades privadas? ¿Por qué afirmamos que ellos deberían poder
hacer todo lo que quieren hacer? Tenemos que recordarnos que muchos
logros biomédicos importantes no fueron patentados, como la vacuna
Salk. Jonas Salk y March of Dimes ambos se oponían a la
patente. Sentían que era totalmente inapropiado para algo que había
sido desarrollado con fondos públicos y que se encontraba en gran
demanda pública.''
Eli Lilly y Genentech no hicieron
todo, ni siquiera la mayoría, del trabajo que condujo al desarrollo de
la insulina humana genéticamente manipulada. Muchos años de estudios
financiados por el gobierno, universidades y otras instituciones
públicas construyeron concienzudamente el conocimiento base que al
final posibilitó la manipulación genética. Aún, las compañías privadas
reivindican todas las utilidades. Ahora que en el Reino Unido se han
suscitado preocupaciones sobre los efectos negativos sufridos por
miles de diabéticos que utilizan insulina transgénica, las compañías
deberían estar dispuestas a investigar los efectos colaterales
reportados y aceptar la responsabilidad de cualquier daño que podría
estar relacionado con sus productos. Pero esa, como veremos, es otra
historia.
Patentar el Aire
Durante la colonización, nos dijeron que nuestro
conocimiento indígena era supersticioso y nada científico. Ahora las
mismas potencias occidentales que rechazaron nuestros sistemas están
patentando y privatizando nuestro conocimiento. El conocimiento
indígena relacionado con el uso del neem, basmati, karela, bringal,
mostaza, amla, jad amla, y muchos otros, ha sido patentado. Esta
biopiratería es un robo de nuestro conocimiento, de nuestra
biodiversidad y de nuestra misma supervivencia.
- COMUNICADO DE PRENSA DE LA RESEARCH FOUNDATION FOR
SCIENCE,
TECHNOLOGY AND ECOLOGY, NEW DELHI
Durante miles de años, la gente de India veneró a un maravilloso
árbol siempre verde, el neem. Del árbol obtenían extractos que se
utilizaban como repelentes de insectos, aislaban aceites para jabones
y cremas para la piel, cocinaban las hojas para hacer medicamentos.
Incluso utilizaban sus ramitas como cepillos dentales. El árbol
pertenecía a todos, y era parte de su cultura. Ahora ya no. Las
compañías biotecnológicas han modificado tecnológicamente el neem y
los componentes extraídos de él. Lo que un tiempo era libre y
disponible para todos se ha convertido en propiedad privada que hay
que pagar para utilizarla.
Ahora hay patentes pendientes sobre
casi todo lo que se pueda imaginar, incluso un alimento básico en
America del Sur, la quinoa, un cereal ancestral; el garbanzo
desarrollado por campesinos de India; y la kava, una planta sagrada
para los Maori de Nueva Zelanda y muy utilizada por ellos. Solicitudes
de patentes han sido presentadas también para varias recetas hindúes,
como la pakora, popular bola de masa que se come frita en sopas o
guisos. Y, naturalmente, una patente está pendiente para otorgar a los
``inventores'' de Dolly derechos de clonación sobre todos los
mamíferos, entre ellos nosotros mismos. También se han realizado
intentos, por parte del gobierno y de compañías privadas de los
Estados Unidos, para patentar secuencias celulares de poblaciones
indígenas.
Andy Krimbell, un abogado que dirige
el International Center for Technology Assessment en Washington, D.C.,
intenta forzar a los organismos reguladores estadounidenses a
enfrentar las implicaciones de las nuevas tecnologías y a reglamentar
concomitantemente. Kimbrell está demandando a la Environmental
Protection Agency por asuntos biotecnológicos. Él dice, ``Es una
circunstancia bastante extraordinaria, y realmente estamos hablando de
una caída libre ética y legal, porque justo ahora no hay comprensión
de lo que es patentable y de lo que no es patentable. Parece que
estamos presenciando el cercamiento corporativo del entero reino
viviente, literalmente, incluso el entero reino animal, sin reales
limitaciones, en este punto.''
Las cosas que han sido compartidas a
nivel comunitario durante muchas generaciones son llamadas [en inglés]
``commons'' - un ejemplo son las tierras comunales. En el siglo
dieciocho, el gobierno inglés causó enormes sufrimientos cuando
confiscó tierras que habían sido utilizadas en manera comunal por
parte de los aldeanos durante por lo menos mil años y las redistribuyó
entre los aristócratas para que pudieran desarrollar su propia
ganadería ovina a escala industrial. Esto fue llamado el cercamiento
de los commons. Ahora estamos presenciando el cercamiento de la
mismísima materia vital - el cercamiento de los commons genéticos por
parte de las multinacionales. Todo lo que las corporaciones tienen que
hacer es alterar un único gene en un organismo viviente; pueden por lo
tanto afirmar que se trata de un nuevo organismo, patentarlo y
reivindicarlo como propio.
Jeremy Rifkin señala una de las
ironías del régimen de las patentes. ``Ninguna de estas corporaciones
jamás [ha] inventado un gene de novo. Todo lo que están
haciendo es manipular y modificar genes que ya existen. Ninguna de
estas corporaciones nunca [ha] creado un nuevo organismo, sea un
organismo sencillo o un organismo multicelular. Simplemente están
alterando organismos existentes que han sido el producto de millones
de años de evolución. Yo pienso que necesitamos comprender que éstos
representan descubrimientos de la naturaleza. No deberían constituir
invenciones privadas. Debemos mantener estos commons genéticos a
disposición de las generaciones futuras.''
|
Gente de África Negra; Giovanni Botteo,
``Le Relazioni Universali'', Venecia 1602.
|
Un ejemplo clave de cómo el cercamiento de los commons genéticos
amenaza al intercambio de la información científica fue relatado por
el Los Angeles Times, al comienzo de 1999. Existe ahora una
cepa de Staphylococcus, el agente infeccioso más común en los
hospitales, que es resistente a todos los antibióticos. A pesar del
peligro que esta cepa plantea a la salud pública, los científicos
académicos y gubernamentales no han sido capaces de sonsacarle
información acerca de la bacteria a las compañías privadas que están
intentando descifrar su genoma. Las compañías afirman que han gastado
millones [de dólares], y con un producto patentable en el horizonte no
están intencionadas a renunciar a tal información a nombre de
necesidades públicas.
La demora en hacer públicos estos
datos ``ha retrasado la investigación en cuatro o cinco años,'' opina
el Dr. Olaf Schneewind, un prominente especialista de
Staphylococcus de la UCLA [Universidad de California en Los
Angeles]. Él declara que comprende la posición de la industria, pero
que no demuestra para ella ninguna simpatía. Los genes resistentes [a
los antibióticos] de esta bacteria poseen la capacidad de difundirse
rápidamente, y la enfermedad ya mató a una persona en New
York. Científicos de la academia y del gobierno sostienen de manera
muy convincente que informaciones genéticas fundamentales deberían ser
disponibles al público. Francis Collins, director del Human Genome
Project, que es financiado con fondos gubernamentales, afirma: ``Creo
que la ciencia avanza en forma impredecible, y con algo tan
fundamental como el libro de instrucciones de los organismos, más
gente tiene la oportunidad de darle una mirada, más es probable que
ocurra un descubrimiento clave. La pregunta que tendríamos que
plantearnos es `¿Qué es bueno para la gente?' No estoy seguro de que,
a largo plazo, toda esta fiebre del oro vaya a responder muy bien a
las necesidades de las personas.''
En vista de la crisis ligada al
Staphylococcus y de la industria que se rehusó a colaborar, el
gobierno de los Estados Unidos tuvo que presupuestar más dinero para
repetir lo que ya había sido hecho, y descifrar el ADN de la
bacteria. Nadie hubiera esperado que si se hubiese manifestado un
asunto de crisis a nivel de salud pública, la industria se habría
rehusado a colaborar. Dado que la información estaba disponible al
sector privado, las agencias gubernamentales simplemente supusieron
que podían acceder a ella si realmente necesitaban hacerlo. Se
equivocaban.
Presiones Globales
Grupo de Campesinos Irrumpe en las Oficinas de
Mahyco en Hyderabad
Activistas afiliados al Andra Pradesh Ryto Sangham irrumpieron a
montones en las oficinas regionales de la Mahyco Company el lunes para
protestar en contra de los intentos de introducción de semillas
genéticamente modificadas. Mahyco es la empresa de riesgo compartido
de la Monsanto.
- INDIAN EXPRESS, EDICIÓN DE BANGALORE, 2 DE
DICIEMBRE DE 1998
La noción de que se puede patentar la vida ya se ha vuelto
global. En 1995, la World Trade Organization (WTO) aprobó nuevas
medidas radicales en el ámbito del General Agreement on Tariffs and
Trade (GATT) que han cambiado la vida alrededor del mundo. Según estas
medidas, los países no pueden invocar leyes nacionales para evitar que
cualquiera patente organismos vivos que sus territorios albergan. Chee
Yok Ling, un abogado y activista que opera desde Malasia, dice, ``Toda
la pelea durante los años ochenta y comienzos de los noventa bajo el
régimen comercial del GATT fue la de alcanzar un acuerdo internacional
sobre los derechos de propiedad intelectual. Hasta entonces, los
países tenían, en cuanto naciones, una opción si querían ratificar un
acuerdo internacional o no. El que una patente o una nueva invención
fuera protegida en mí país dependería del equilibrio entre política
nacional, intereses públicos e intereses corporativos, con leyes
nacionales aprobadas consecuentemente. Por ejemplo, en muchos países,
como la India, los productos farmacéuticos eran exentos de patentes
protectoras porque [la gente allá] sentía [que] para el propio interés
nacional de la salud pública, los fármacos debían estar disponibles a
precios baratos. Los alimentos [podían ser también exonerados]. Dada
la seguridad en la comida, no quisiéramos tener leyes para las
patentes que protegieran las semillas de una compañía y perjudiciales,
por así decirlo, para las variedades desarrolladas a nivel local. Pero
ahora, todo ha cambiado. Bajo el acuerdo internacional de la World
Trade Organization sobre los derechos intelectuales, y que todos los
países han ratificado,... estamos ahora obligados a modificar nuestras
leyes nacionales y respetar todas estas patentes.''
Curiosamente, la mayor parte de la
biodiversidad del mundo - es decir, el material natural propio de los
recursos genéticos y que la biotecnología requiere - se encuentra en
el hemisferio sureño. Pero la mayoría de las compañías biotecnológicas
se encuentran en las naciones industrializadas del norte. Es esta la
razón por la que muchos en el Tercer Mundo definen a las patentes
sobre la materia vital como ``biopiratería.''
Vandana Shiva, físico y experta en
asuntos alimenticios en el Tercer Mundo, opina que la biopiratería no
es nada más que una versión moderna de los viejos regímenes
coloniales. ``Las patentes representan un mecanismo maravilloso para
recolectar utilidades más rentables provenientes de cosas que la
naturaleza produce libremente, o que la gente produce
libremente. [Fuerzan] a las personas a pagar por lo que ha sido
propio, y de su propio derecho: los commons públicos. En los años
veinte, los británicos pusieron una tasa sobre la sal, la producción
de sal, para poder financiar sus ejércitos. Y Gandhi salío y dijo,
`No, esto nos ha sido dado libremente por la naturaleza. Lo
producimos empleando nuestra inteligencia; lo necesitamos para nuestra
supervivencia. No vamos a pagar las tasas que quieren, porque no han
creado la sal y la necesitamos para vivir.' En cierta forma, las
patentes sobre los seres vivos son cinco mil veces peores que las
tasas sobre la sal del régimen británico de aquellos días. ¡Es como
patentar el aire! Porque, después de todo, es la biodiversidad de los
seres vivos que hace posible la vida en todas sus formas. Es tan vital
para la vida como el mismo aire. Es una condición de nuestro proceso
vital. Y cuando nuestro proceso vital y los elementos de nuestro
proceso vital comienzan a ser patentados, y alguien puede hacer dinero
cada vez que intentamos usarlos, verdaderamente es el último estadio
de la codicia organizada. [No solamente] esto ha generado...una crisis
ética, también está realmente amenazando con generar una crisis a
nivel de supervivencia.''
Puede ser que en India la gente es
más consciente de esto que en cualquier otro lugar del mundo. Los
hindúes han organizado inmensas demostraciones, incendiado huertas
experimentales de cultivos genéticamente alterados y destruido
oficinas y depósitos de las mayores corporaciones involucradas,
principalmente de la Monsanto. Y en la abierta campiña, los
campesinos de India se están defendiendo de una manera única y
preventiva. Vandana Shiva dirige una organización llamada el National
Program for Conservation of Native Seed Varieties [Programa Nacional
para la Conservación de las Variedades de Semillas Nativas], que se
opone a las patentes genéticas. Ella nos cuenta, ``En cada pueblo en
donde trabajamos, cada campesino con quien trabajamos hace un
juramento: `Este es un legado que he recibido de mis antepasados, y me
comprometo a transmitir este legado a las generaciones futuras. Lo
cuidaré; lo defenderé; y no permitiré que sea privatizado.' A través
de ésto, estamos organizando estas regiones, que denominamos zonas
libres de patentes, en donde básicamente la gente reconoce que estas
son leyes tan inmorales y tan injustas que no hay que respetarlas.''
No es que éste sea un problema
exclusivamente del Tercer Mundo. Nos involucra a todos. E induce a
problemas éticos, económicos y de seguridad. Debido a la
biotecnología, tenemos que plantearnos preguntas que nunca antes hemos
tenido que enfrentar. ¿Quién posee los árboles o las semillas o los
perros o las secreciones de tu páncreas? Ferdinando Magallanes y
Cristóbal Colón reivindicaron la propiedad del Nuevo Mundo simplemente
en base al hecho que habían izado velas hacia él. ¿Encontrar una
planta medicinal en un país del Tercer Mundo y reivindicar su
propiedad para poder cobrar las regalías representa algo diferente?
Eso es lo que hacen las compañías biotecnológicas.
En el régimen de las patentes existe
una alarmante falta de claridad; como afirma el abogado y activista
Andy Kimbrell, ``Han patentado ovejas y peces que han sido
genéticamente alterados, [pero] han patentado también un numero de
animales que no han sido genéticamente alterados. Conejos que han sido
empleados en experimentos sobre el HIV, nemátodos y varios insectos
tomados de varias partes del mundo y transportados a los Estados
Unidos, todos han sido patentados. Las únicas intervenciones han
consistido en que fueron llevados de un país, en donde son autóctonos,
a otro país, en donde no los son. Eso constituye supuestamente el paso
creativo. Así que aquí hay lo que me gusta llamar biocolonización; el
acto de transportar es ahora la única intervención que se necesita
para las patentes genéticas.'' Un resultado es que, el gobierno de los
Estados Unidos y un gran numero de compañías biotecnológicas privadas
se ven envueltas en disputas internacionales. India, Ecuador, y
Tailandia están todos luchando para sus derechos de conservar sus
especies de plantas y animales autóctonos.
Derechos y Responsabilidades
Datos provenientes del Departamento de Entomología
de la Iowa State University muestran una relación entre la mortalidad de
las larvas de la mariposa monarca y las condiciones de los maizales
sembrados con maíz Bt.
- JOHN OBRYCKI, PROFESOR DE ENTOMOLOGÍA, Y LAURA
HANSEN, ASISTENTE DE INVESTIGACIÓN
Compañías Suministradoras de Agua Piden una
Moratoria sobre los Sembríos Comerciales de Cultivos Genéticamente
Modificados en Medio de Temores de Que los Químicos Utilizados
Puedan Contaminar Ríos, Lagos y Reservorios.
- THE LONDON TIMES, TITULAR, 5 DE MARZO DE
1999
Está claro que la posesión de patentes ofrece beneficios
sustanciales a las corporaciones: utilidades enormes y una reserva
material casi ilimitada a partir de la cual se crean productos.
Entonces, ¿cuáles son sus responsabilidades? Después de todo, animales
y cultivos genéticamente alterados pueden originar efectos negativos,
sea sobre las personas que los consumen, o sobre el ambiente en
general. En el artículo anterior [Transgénesis
I] , hemos analizado algunos de los riesgos potenciales, como
aquellos causados por la bacteria transgénica Klebsiella
planticula. Ya existen indicaciones de algunos efectos negativos,
debidos a fármacos y alimentos genéticamente modificados, en la salud
humana. Por ejemplo, cuando un científico británico, Arpad Pusztai,
alimentó a ratones con papas transgénicas, detectó graves efectos
negativos como reducción del tamaño del cerebro y daños al sistema
inmunológico. Una investigación recientemente desarrollada en Suecia
relaciona la exposición al glifosato, que se vende como herbicida para
fumigar cultivos transgénicos, con el aumento de la incidencia del
linfoma de no-Hodgkin, un cáncer grave que afecta a los jóvenes. Y no
hemos mencionado aún las guerras biológicas. Mientras los laboratorios
biotecnológicos sigan sin controles y sin cuerpos de vigilancia, no
hay nada que evite que algunos de ellos experimenten ebola o anthrax y
todas las demás potenciales armas biológicas que deberían ser
controladas muy severamente.
Si se difundiera cualquiera de estas
aterradoras posibilidades - y algunas ya son una realidad - ¿quiénes
son los responsables de los daños causados por estos nuevos productos?
Todos asumen que los que los inventaron, aquellas compañías que poseen
las patentes y están pidiendo todas las recompensas de sus
investigaciones, serán considerados los responsables. En cambio, según
las leyes sobre las patentes, no son responsables en absoluto. Vandana
Shiva ha analizado la situación. ``La ley de patentes es una forma muy
interesante de propiedad,'' afirma. ``Con todas las demás formas de
posesión, tienes derechos de propiedad; pero al mismo tiempo, hay
responsabilidades.'' Si construyes un edificio que luego colapsa o un
motor de auto que luego estalla, puedes ser demandado por los
compradores o las agencias gubernamentales. No es así en el caso de
propietarios de patentes. ``La ley sobre las patentes es un tipo de
ley sobre la propiedad que no prevee responsabilidades,'' declara
Shiva. ``No existe responsabilidad. Existen solo derechos de excluir a
los demás de utilizar lo que sea de tu patente.''
Así como están las cosas, la
responsabilidad de cualquier daño que los productos biológicamente
alterados puedan causar cae encima de las víctimas humanas o sus
gobiernos. La verdad es que la actual formulación del Protocolo
Internacional de Bioseguridad, aún por completarse, está por
negociarse bajo los auspicios de la Biodiversity Convention de las
Naciones Unidas; especifica que es el país importador, no el
propietario de la patente o inclusive el exportador, el responsable de
cualquier problema que pueda originarse. Y si aquellos problemas
afectan a la naturaleza o a las criaturas silvestres - bueno, nadie es
responsable en absoluto.
|
Gente de África Negra;
Giovanni Botteo, ``Le Relazioni Universali'',
Venecia 1602.
|
Algunas de las causas de esta
situación están constituidas por aquellas preocupaciones muy
familiares: el libre comercio y la competitividad global. Los países
firmantes del GATT y de la WTO son forzados a reducir las barreras
comerciales y recibir los nuevos productos para poder participar en el
comercio internacional. Un ejemplo de lo que puede ocurrir involucra a
las hormonas utilizadas ampliamente en Canadá y Estados Unidos para
que el ganado vacuno crezca más rápidamente. Una comisión europea que
se ocupa de fármacos veterinarios señala que al menos una de estas
hormonas es carcinógena. La Unión Europea quiere mantener las dietas
de sus ciudadanos libres de las hormonas. El caso fue llevado frente a
la WTO, que resolvió en contra de la Unión Europea. En Junio de 1999,
la UE declaró que no aceptaría las hormonas, de forma que está sujeta
a sanciones. La UE perderá alrededor de 128 millones de dólares en
concesiones comerciales por cada año que las hormonas sean
prohibidas. Si este costo se revelara demasiado alto, y la UE dejara
circular los productos, y entonces descubriera que de hecho son
dañinos después de todo, el productor no sería responsable. Las
agencias reguladoras, que al comienzo intentaron prohibir los
productos, serán consideradas responsables por haberlos dejados
circular. Es extraño. La industria biotecnológica está completamente
librada.
Vandana Shiva señala otra razón de la
esquizofrenia que rodea al asunto. ``Por cuestiones reglamentarias,
los gobiernos están ayudando a las compañías a que se salgan con
definiciones que tratan al cultivo transgénico al igual que el
progenitor. Cuando llega el momento de obtener una patente, obviamente
no vas a decir que un tipo de soya genéticamente modificado es igual a
la soya convencional, pero cuando llega el momento de las normas de
seguridad muy comúnmente se acepta que se trata de la misma cosa. Y en
base a eso la Food and Drug Administration [Administración de Fármacos
y Alimentos] de los Estados Unidos otorga sus certificados de
seguridad. Una papa genéticamente modificada que contenga genes de
gallina será aún tratada como si fuera una papa convencional, y por lo
tanto nadie mirará a las implicaciones de los genes de gallina
insertados. De hecho, nadie está autorizado a investigar.''
La historia de cómo las normas
gubernamentales y los intereses industriales se enredaron es larga y
delicada. Quizás sea suficiente sólo decir que, en los Estados Unidos,
personas se han pasado de posiciones de nivel muy elevado al interior
de agencias reguladoras gubernamentales, como la Food and Drug
Administration, la Environmental Protection Agency y el Department of
Agriculture, a gigantes biotec como Dupont y Monsanto. Los opositores
de la tecnología a ésto le llaman la puerta giratoria; personas cuyas
carreras fueron forjadas en el ámbito de agencias reguladoras
gubernamentales son reclutadas por la Monsanto, y viceversa. Por
ejemplo, Mickey Kantor, anteriormente secretario para el comercio del
Presidente Clinton y representante comercial de los Estados Unidos,
ahora es miembro del comité de directores de la Monsanto. Marcia Hale,
anteriormente asistente para las relaciones intergubernamentales del
Presidente Clinton, ahora ocupa la posición correspondiente en la
Monsanto, de directora de asuntos gubernamentales internacionales. Linda
Fisher, que tradicionalmente era administradora asistente del
departamento de la Environmental Protection Agency encargado de las
normas sobre pesticidas y sustancias tóxicas, es ahora vice-presidente
de asuntos gubernamentales y públicos de la Monsanto.
Tan ubicua es la influencia de la
industria biotecnológica sobre el gobierno que se han dado
controversias y al menos un escándalo en otros países también. En
Canadá, un funcionario de Health Canada [Canadá Salud] declara que la
Monsanto ofreció al departamento entre 1 y 2 millones de dólares con
la condición de que la compañía recibiera la aprobación de
comercializar su controvertida hormona de producción láctea, rBGH, y
sin la obligación de ser sometida a ulteriores investigaciones. La CBC
Radio [Canada Broadcasting Corporation Radio] recientemente informó
que Agriculture Canada está permitiendo que la Monsanto conduzca sus
propias investigaciones en los centros gubernamentales. Cuando el
senador conservador Mira Spivak cuestionó para que explique la
relación de su ministerio con una corporación que supuestamente
debería reglamentar, y revele cuánto dinero el ministerio había
aceptado de parte del gigante biotec, el ministro de agricultura se
rehusó a divulgar la información - invocando como justificación el
secreto comercial.
La Monsanto aún insiste, con
indignación, que todos sus productos son seguros, incluso luego de la
prohibición de Canadá y las moratorias de Europa. Pero es instructivo
recordar que la Monsanto Corporation estuvo involucrada en la
producción y comercialización del DDT, del Agente Naranja y de los
PCBs (bifenilos policlorinados), que también defendió vigorosamente
antes de que fueran prohibidos. Antes en los años sesenta, la Monsanto
también atacó a Rachel Carson y su libro primigenio Silent
Spring, sacando anuncios de planas completas que denigraban y se
burlaban de Carson. La compañía sigue produciendo muchas sustancias
prohibidas en Norte América, como el Alachlor y el extremadamente
peligroso Butachlor, para exportarlas hacia países cuyas leyes no son
tan estrictas como las nuestras. Y la Monsanto es uno de los
principales productores de dioxinas: la Environmental Protection
Agency ha estimado que las dioxinas causan hasta el 3 por ciento de
todos los cánceres. La Monsanto ha sido acusada de manipular datos en
los estudios que financió durante los años 80, los mismos que
exoneraban a las dioxinas de todo peligro. A pesar de unos precedentes
que incluyen cuatros graves condenas por varias infracciones, como
incumplimiento y diseminación generalizada de informaciones erróneas,
e incluso una multa de 108 millones de dólares por responsabilidad en
la muerte por leucemia de un empleado tejano - aunque sea clasificada
según la EPA como uno de los más grandes productores corporativos de
emisiones tóxicas en el medio ambiente de Estados Unidos - la Monsanto
obviamente aún mantiene su influencia en las altas esferas.
A medida que más y más productos de
la Monsanto son introducidos en la cadena alimenticia sin un riguroso
control gubernamental, será cada vez más difícil detectar las causas
de los efectos dañinos. Vandana Shiva afirma que ``no
solamente...estamos jugueteando con una tecnología ecológicamente muy
muy riesgosa, estamos jugando con ella en un contexto donde [nos es
imposible informarnos]... acerca de cuáles podrían ser los riesgos. Y
nadie los conocerá ni siquiera en diez años, dado que los primeros
anillos de la cadena informativa están por ser eliminados. Están por
ser borrados.''
Esterilizar al Mundo
Agricultores que descubrieron que semillas
genéticamente modificadas han penetrado por casualidad en sus tierras
desde los cultivos de sus vecinos, podrían recibir enormes multas en
el caso de que el gigante agroquímico Monsanto ganara un juicio en una
corte canadiense. Percy Schmeiser, agricultor de Saskatchewan, está
por ser perseguido por la Monsanto por daños y por las utilidades
provenientes de sus cultivos, dado que la compañía declara que la
patente sobre sus semillas genéticamente modificadas (GM) ha sido
violada.
- MARIE WOOLF, THE INDEPENDENT, 14 DE MARZO DE
1999
A lo largo de toda la historia humana, los agricultores siempre
seleccionaron y almacenaron sus semillas para la siguiente estación, y
las compartían y comerciaban con otros. Hemos invocado a dioses,
realizado ceremonias y desarrollado minuciosamente semillas y técnicas
para poder aumentar la fertilidad de las formas de vida de las que
dependemos para nuestra comida. Al final de Febrero de 1998, se halló
un nuevo avance para la industria agrícola biotecnológica que hubiera
tenido que hacer sonar las campanas de alarma en la mente de cada
científico, ecologista y agricultor. Al Departamento de Agricultura de
los Estados Unidos y a la compañía semillera Delta & Pine, una empresa
afiliada a la Monsanto, se le concedió una patente sobre una técnica
genética para esterilizar semillas permanentemente. Semillas estériles
producen solamente una única generación de plantas. Las nuevas
semillas son estériles porque los titulares de la patente deben estar
seguros de que los agricultores paguen cada año si las quieren. Esta
técnica parece que ha sido creada únicamente con el objetivo de
proteger y aumentar las ganancias comerciales. Justo ahora, compañías
como la Monsanto pagan un montón de dinero para que sus agentes
patrullen los cultivos de los agricultores para asegurarse de que los
agricultores no estén plantando semillas patentadas sin haber pagado
las regalías. El gene Terminator, como
se le conoce, hará que el patrullaje sea innecesario, y además
aumentará las utilidades. Como siempre, los peligros potenciales
representados por este gene no han sido discutidos profundamente o
incluso analizados, aún no hay que ir demasiado lejos en las
investigaciones para imaginar que estas plantas estériles pueden estar
en condiciones de transferir sus características a las variedades
no-estériles que crecen allí cerca.
El concepto de Terminator puede
aplicarse también a los animales, no sólo a las plantas. Un virus
genéticamente alterado que se está estudiando en Australia podría
esterilizar a todos los conejos infectados. Bob Phelps, un ecologista
afiliado a un grupo australiano llamado Gene Ethics [Gen Ética],
afirma que una de las organizaciones nacionales de investigación de
Australia, la Canberra Scientific and Industrial Research
Organization, CSIRO [Organización de Canberra para la Investigación
Científica e Industrial], ``está intentando modificar genéticamente el
virus de mixamatosis con el objetivo de transferir al virus la capa
externa del espermatozoide o del óvulo de conejo. Y la idea es que el
virus sea luego liberado en el ambiente, para infectar a los conejos.
Éstos serían vacunados contra sus propios espermatozoos u óvulos, que
no podrían ser fertilizados y por lo tanto reproducirse.''
Obviamente, los australianos están
deseosos de eliminar a los conejos, que han sido tremendamente
destructivos en términos ecológicos, pero, como señala Bob Phelps,
``Existen muchos inconvenientes con este tipo de estrategia. Primero,
deberían estar muy seguros de que los virus que se están por utilizar
no se transfieran a otras especies. Y segundo, si un virus vivo
[dedicado] a la esterilización de los conejos, por ejemplo, fuera
liberado en Australia, entonces es muy razonable esperarse que se vaya
por todo el mundo, como han hecho otros virus propios de los
conejos... ¿De veras queremos que estos animales desaparezcan de la
faz de la Tierra porque los esterilizamos? No creo.''
Los conejos podrían representar la
menor de nuestras preocupaciones. Phelps nos cuenta, ``Quizá el
trabajo más peligroso es el que se hace en India. Investigadores
australianos e hindúes están colaborando en técnicas similares para
esterilizar a los seres humanos. No necesariamente están empleando
virus vivos, sin embargo lo que hacen es utilizar a los virus como una
manera de esterilizar sea temporal o permanentemente a las mujeres
indianas. Y esto, naturalmente, plantea tremendas cuestiones éticas y
sociales, así como científicas. En efecto, todo este uso de la
tecnología genética para la llamada inmuno-esterilización, la
esterilización automática del organismo, está cargado de algunos
peligros y riesgos muy reales.''
Responsabilidad por Riesgos y Seguro
Los gobiernos europeos están preparando planes
contingentes para una emergencia originada por organismos
genéticamente modificados [OGMs] siguiendo un estilo apropiado para el
caso de lluvias radioactivas. Los Cinco Puntos del Programa de
Reacción en Caso de Emergencia han sido redactados por la Comisión
Europea, y planeados para defenderse en el caso de que las plantas
transgénicas provoquen enfermedades o muertes generalizadas entre las
formas de vida salvaje y silvestre. El borrador de la directiva,
preparado para ser adoptado por los ministros de toda Europa, incluye
planes para ``descontaminar'' zonas afectadas y destruir plantas y
animales expuestos a los OGMs. El plan está diseñado para prevenir un
desastre a nivel de salud humana e impedir que plantas genéticamente
modificadas se crucen desenfrenadamente con especies nativas.
- MARIE WOOLF, THE INDEPENDENT, ABRIL 4, 1999
¿Quién sería responsable si uno de estos métodos de esterilización
se nos fuera de las manos y amenazara con exterminar especies enteras?
¿Podríamos controlarlo? Si uno de estos nuevos cultivos transgénicos
manifestara efectos colaterales imprevistos, ¿seríamos capaces de
detectar la fuente del problema? Hay dos cuestiones muy importantes en
este asunto: primero, los derechos de las patentes no son acompañados
por responsabilidades sociales; y segundo, la naturaleza misma del
proceso de patentar involucra el secreto industrial. Como resultado,
la obtención de informaciones detalladas sobre un producto y sus
posibles peligros sería tan dificultosa como la identificación y el
control de la fuente del problema.
Ya hemos sufrido situaciones
análogas, y no deberíamos olvidar lo que pasó. La fuga de químicos de
la Union Carbide India Limited (UICL) en Bhopal, India, en 1984 fue
justo uno de esos desastres. A diferencia de las compañías biotec, la
UICL tenía un seguro, pero las víctimas nunca fueron adecuadamente
indemnizadas. La misma India cargó con la mayoría de las consecuencias
de este desastre, por la simple razón de que India era el sitio en
donde ocurrió la fuga letal. La fábrica estaba produciendo un
pesticida común, pero las personas que intentaban asistir a las
víctimas no podían obtener una información completa acerca de los
químicos involucrados porque el veneno constituía un secreto
industrial patentado. Chee Yok Ling, un abogado que trabaja para la
Third World Network, está muy acostumbrado con este tipo de
historias. ``Sabemos desde toda una entera historia de los derechos
del consumidor y de los derechos ambientales que si no se contempla la
responsabilidad por los riesgos sobre la circulación de un producto,
cuando las cosas andan mal, las compañías dicen, `Oh, lo sentimos. No
sabíamos que hubiera pasado eso.' O se mantienen calladas. Pasan al
siguiente producto; se mudan al siguiente país. ¿Quién arregla el
desastre? Por lo general, les corresponde a los gobiernos
nacionales.''
Los médicos que asistían a las
víctimas durante el desastre de Bophal necesitaban toda la información
que se podía obtener. Si la hubiesen obtenido prontamente, hubieran
salvado más vidas y evitado que muchos se quedaran ciegos. Pero una
corporación no está obligada a revelar información sobre patentes, ni
siquiera a un gobierno nacional. Chee Yok Ling conoce las leyes que
regulan las patentes y sostiene que, sin fuertes controles
reguladores, las compañías, exentas de cualquier vigilancia externa,
tendrán, en caso de emergencia genética, la misma reacción que la
Union Carbide India Limited tuvo en Bhopal. ``Dirán, `Oh, es
información comercial confidencial. Está protegida por patentes.'
Información crucial que [es necesitada]...para poder diagnosticar si
un producto es o no seguro no la vamos a encontrar allá; la mayoría de
las veces, estará protegida por patentes.''
La industria biotecnológica hace
parecer un histérico a cualquiera que plantee tales cuestiones. Estas
cosas no han ocurrido aún, así que incluso el mencionarlas es
considerado abiertamente pesimista ante el brillante futuro
biotecnológico. Desafortunadamente, la historia nos enseña que todo
tipo de cosas - petroquímicos, CFCs, derrames tóxicos y energía
nuclear - que pensamos, incluso insistimos, eran benéficas, se
revelaron extremadamente peligrosas. La historia nos informa que la
prudencia es más que requerida cuando se trata de adoptar una nueva y
poderosa tecnología. No debemos olvidar el por qué fue creada en
primer instancia la regulación de tales materiales; no hay que esperar
siempre que se desaten los sufrimientos para legislar. Yok Ling nos
dice, ``Severas leyes sobre el consumo, en países como los Estados
Unidos o Canadá ... fueron aprobadas luego de desastres.... Esta
historia nos demuestra que la responsabilidad por los riesgos es
absolutamente crucial para equilibrar los derechos de los diversos
sectores de la sociedad. Severas leyes sobre la responsabilidad por
los riesgos también constituyen incentivos muy [poderosos] para que
las compañías adopten altos estándares de comportamiento, dado que en
caso contrario tendrán que pagar el precio.''
¿Cómo se protegen típicamente los
intereses comerciales de los reclamos por responsabilidad por los
riesgos? A través del seguro. En efecto, en nuestra sociedad, la
prueba tornasol para la seguridad es el seguro. Puedes
asegurarte contra casi todo si pagas la cuota suficiente, pero si la
industria aseguradora no está dispuesta a apostar su dinero sobre la
seguridad de un producto o de una tecnología, significa que los
riesgos son simplemente demasiado grandes o demasiado inciertos para
que ellos para puedan correrlos. ¿Qué implica ésto para la
biotecnología? Pongamos que un virus genéticamente modificado escape
hacia el ambiente y comience a replicarse. No sería lo mismo que otras
formas de contaminación, dado que no sería igual a la limpieza de un
derrame de petróleo. Tampoco se degradaría con el tiempo como los
desechos nucleares. Y sus interacciones con los demás organismos en el
ambiente serían totalmente impredecibles.
Brian Goodwin es un biólogo teórico
que trabaja en el Schumacher College en Devon, Inglaterra, y un
científico independiente - es decir, no depende de la industria
privada por subsidios o puesto de trabajo. Su independencia y su
pericia en el campo biológico lo han convertido en una voz importante
en el Reino Unido durante las discusiones sobre cómo reglamentar esta
novedosa tecnología biológica. Señala el importante hecho de que ``las
compañías aseguradoras no venderán seguros a las compañías biotec,
porque saben que los resultados del uso de organismos genéticamente
modificados no pueden ser predecidos. No existe un satisfactorio
procedimiento de evaluación de los riesgos. Y el hecho de que las
compañías de seguro no emprenderán en ésto demuestra que se trata de
una tecnología muy, muy poco fidedigna.''
Jeremy Rifkin concuerda. ``El hecho,
y creo que la gente no lo conoce, es que no hay seguro contra pérdidas
catastróficas causadas por la introducción de estos organismos en
cualquier parte del mundo. La industria aseguradora ya se expresó
acerca de ésto. No están dispuestos a destinar primas de seguro a las
pérdidas potenciales causadas por la introducción de estos
organismos. La razón es que no existe una ecología predictiva. No hay
una ciencia de evaluación de riesgos según la cual se podría juzgar lo
que podría ocurrir al liberar uno de estos organismos en el
ambiente. Las empresas aseguradoras lo entienden, y es por esta razón
que no están dispuestas a asegurar esta industria.''
Ya existen problemas con los
organismos transgénicos en todo el mundo. Hay problemas de
contaminación en cultivos orgánicos, por ejemplo. Dos agricultores de
Saskatchewan [una región de Canadá, NdT] están por ser enjuiciados por
la Monsanto por cultivar semillas genéticamente modificadas sin pagar
las respectivas regalías. Pero un agricultor insiste que su cultivo
fue contaminado a través del viento o de un derrame, y ahora está él,
a su vez, contra-enjuiciando. El otro afirma que intercambió semillas
con un vecino, como los agricultores hacían por miles de años, sin
enterarse de lo que estaba recibiendo. Ni la Monsanto ni los
agricultores pueden estar asegurados contra este tipo de problemas;
pero la Monsanto, obviamente, puede permitirse tener más
abogados.
En Canadá, la National Farm Union
(NFU) está pidiendo que Ottawa responsabilice a las empresas
agro-biotec de los daños causados por la contaminación genética; caso
contrario, los agricultores creen que deberán hacerse cargo de la
responsabilidad por riesgos ellos mismos. El coordinador de la NFU
para Saskatchewan, Stewart Wells, afirma que él y otros agricultores
orgánicos podrían perder su certificación y sus medios de sustento a
consecuencia de la contaminación debido al polen desperdiciado.
Señala, ``El dinero de las tasas les sirve para sus investigaciones,
pero las utilidades siempre son privatizadas.'' Ann Clark, un
agrónomo de la Universidad de Guelph, afirma que Canadá es típico en
que cada año 700 millones de dólares de tasas de los contribuyentes se
van a más investigaciones biotec, mientras que casi nada está
destinado a la evaluación de los riesgos.
Jeremy Rifkin se siente tan seguro
que escenarios horrorosos se están acercando que piensa que la
ingeniería genética en la agricultura se verá obligada a abandonar el
negocio debido a su extremo peligro. ``Sospecho que acabaremos
rechazando la ingeniería genética en la agricultura,'' predice.
``Acabaremos rechazando la liberación de enormes cantidades de
organismos en el medio ambiente, porque vamos a aprender dentro de
unos pocos años que los riesgos ecológicos de extender la polución
genética por todo el planeta exceden enormemente a cualquier beneficio
a corto plazo que podríamos recibir por insertar en primer lugar
cualquiera de estos organismos en el ambiente.''
Sólo podemos esperar que ninguna de
estas lecciones sea tan devastadora como lo que podría haber ocurrido
si la bacteria de Klebsiella planticula hubiese sido liberada -
y que no veamos una plaga provocada por el hombre del mismo orden de
otras plagas del pasado relacionadas con transferencias genéticas
horizontales, del tipo de la pandemia de la gripe de 1918.
¿Qué hay por dentro?
Generalmente los canadienses se mantienen confiados
de la seguridad de los OGMs, pero [Ray] Mowling [director de la
Monsanto en Canadá] agregó que no se puede ignorar potenciales
problemas, del tipo del aumento de pedidos para etiquetar los
productos GM y no-GM. Señaló que mientras en Canadá hay una demora en
la regulación de la clasificación de los productos que hayan sido
alterados en composición o ingredientes con respecto a los productos
tradicionales, existe una presión creciente para que se implemente
dicha regulación.
- INFORME BASADO EN UNA CHARLA DADA DURANTE LA 30A
CONFERENCIA ANUAL DEL CANADA GRAINS COUNCIL EN WINNIPEG, 14 DE ABRIL DE
1999
Nuestra salud y nuestro bienestar están directamente relacionados
con la calidad de nuestras comidas. Después de todo, cuando
introducimos alimentos al interior de nuestros cuerpos, los digerimos,
en fin los incorporamos en nuestras células, la comida se convierte en
nosotros. Algunos de los productos principales de la biotecnología
constituyen lo que la industria llama nuevos alimentos. Genes
provenientes de una vasta gama de fuentes - virus, bacterias, plantas,
mamíferos, reptiles, peces - están por ser insertados en nuestros
alimentos. Siempre hemos asumido que organismos reguladores como la
Food & Drug Administration [FDA, Administración de Alimentos y
Fármacos] en los Estados Unidos y la Food Inspection Agency [Agencia
de Inspección de Alimentos] en Canadá existen para garantizar la
seguridad de nuestros alimentos. Además, en cuanto ciudadanos de una
sociedad democrática, asumimos que tenemos el derecho de decidir lo
que introducimos en nuestros cuerpos. Pero, para poder hacerlo,
debemos saber qué hay por dentro de las cosas que comemos. Eso implica
que todas tienen que ser etiquetadas. Actualmente, los productos
alimenticios genéticamente modificados no son etiquetados, ni en
Estados Unidos ni en Canadá, aunque en toda Europa los están
etiquetando cada vez más.
Andy Kimbrell ha estado presionando
para que la FDA de los Estados Unidos etiquete a los alimentos
transgénicos. Se siente enfadado por cómo reaccionaron. ``La FDA, de
hecho, en una de las más espectaculares capitulaciones frente a los
intereses corporativos que yo haya presenciado durante los muchos años
que he pasado aquí en Washington, D.C., decidió que los alimentos que
han sido genéticamente adulterados no deberían ser etiquetados, que
incluso no deberían ser sometidos a lo que generalmente se considera
como certificación de seguridad, que es el requerimiento básico cuando
se intenta introducir un elemento nuevo en la cadena alimenticia.''
Kimbrell opina que es muy importante, en términos de cuestiones de
salud y de derechos democráticos ordinarios, que la gente sepa lo que
hay por dentro de los alimentos que están comiendo. Y, como nos dice,
``Si la industria biotecnológica cree que sus alimentos son seguros o
que sus alimentos pueden ser mejores de los que están afuera, bueno,
[ella] seguramente [tiene] el dinero para la propaganda.'' Pero justo
ahora, en el hemisferio occidental, el hecho es que hay docenas de
nuevos alimentos transgénicos afuera - soya transgénica en nuestros
cereales, canola transgénica en nuestra mayonesa, papas transgénicas
en nuestros sartenes - que no son etiquetados.
Andy Kimbrell cuenta una historia que
sugiere que en Canadá y en los Estados Unidos no deberíamos asumir que
nuestros intereses son protegidos. ``En uno de los ejemplos quizá más
espeluznantes, recientemente hemos descubierto que el Department of
Agriculture de los Estados Unidos, sin comunicarlo públicamente, ha
estado permitiendo, en los mataderos y en la cadena alimenticia,
animales que habían estado involucrados en experimentos que los
modificaban genéticamente. Estos son animales que contienen genes
ajenos en cada una de sus células, y que han sido empleados en
experimentos ejecutados por las corporaciones y los investigadores más
importantes.... Estos son animales con genes humanos; estos son
animales que contienen una variedad de genes lisiados. Decidieron todo
esto sin consultar al Congreso. Decidieron todo esto sin consultar a
la gente. Estos animales se utilizan en la cadena alimenticia desde
1995. Y se trata realmente de un ejemplo espeluznante de cómo una
agencia no está haciendo nada para velar el interés público, y
absolutamente todo para proteger el interés privado.''
Nuestra flamante Canadian Food
Inspection Agency se ha rehusado en etiquetar cualquier alimento
transgénico que estemos consumiendo. Intereses públicos y grupos
ambientalistas están presionando para que se etiqueten. La resistencia
a las etiquetas viene de la industria biotecnológica. Ha convencido a
los gobiernos que estos materiales son seguros, y ofrece una gran
variedad de razones por las cuales las etiquetas realmente no son
necesarias.
Russ Schneider trabaja para la
Monsanto en asuntos de reglamentos. Le pregunté por qué la industria
no quiere las etiquetas en los alimentos si sus productos son tan
buenos, pero me pareció que su respuesta fue evasiva y no analizaba
debidamente el problema. Dijo, ``¿Estaríamos por proponer... las
etiquetas de todos los productos biotec? No puedo decir que lo estamos
haciendo. No sé nada de eso, y no pienso que lo haríamos. No creo que
sea adecuado para todos los productos. Y por un número de razones, ya
sea por segregación de todos los productos o el manejo de los
productos.... Y, ¿a qué punto nos detenemos? Creo que esa es una de
las verdaderas dificultades. Es bastante fácil etiquetar una papa. Es
bastante difícil etiquetar la soya que tal vez puede estar en el tofu,
o tal vez no. Y eso conduce a la posibilidad de que las etiquetas
digan algo, que puedan o no puedan ser producidas. No sé tampoco cómo
sería para el públic aceptar todo eso.''
Schneider defiende la declaración de
la industria que es técnicamente imposible segregar variedades
genéticas de las no-genéticas, por decir, de maíz o soya, porque son
tan ubicuas en los alimentos preparados que eso sería una pesadilla
burocrática. En América del Norte, típicamente las cosechas normales y
las transgénicas se las mezclan entre sí. Al comienzo, la industria
afirmó que los alimentos en los cuales se encontraban mezclados los
cultivos genéticamente modificados no podían ser luego identificados,
pero esto simplemente no corresponde a la verdad; si fuera imposible,
la Monsanto no podría identificar quienes estarían cultivando sus
plantas, y no estaría en condición de enjuiciar a las personas que
cultiven semillas no autorizadas. Andy Kimbrell afirma, ``Las mismas
compañías han puesto marcas en estos alimentos...así que pueden
averiguar si ese alimento es consistente, si esa inserción genética
está allí... Por lo tanto es identificable. No es como si ahora, que
el genio se ha salido de la lámpara, no tenemos otro recurso que comer
esos alimentos. No, podemos averiguar si esos alimentos son
genéticamente adulterados o no.''
Aparentemente, liberar al genio de la
lámpara fue lo que la industria estaba intentado hacer cuando
introdujo esos alimentos por primera vez en Europa, hace más o menos
unos tres años [en 1996, ndt]. Fueron simple y subrepticiamente
agregados en la cadena alimenticia, sin ningún anuncio. En 1996, el 2
por ciento de los envíos de soya desde Estados Unidos hacia Europa
eran transgénicos. La industria declaró que el alimento respetaba las
normas gubernamentales, así que no había nada que declarar. Y como
hasta el 70 por ciento de los alimentos empaquetados contiene soya,
tenían una garantía bastante firme que pronto todos estarían
comiéndola.
Cuando los europeos se dieron cuenta
de que había un nuevo componente dentro de su comida, hubo una masiva
protesta y boicoteo. Arnaud Apoteker es un biólogo y encargado de los
asuntos de la campaña de Greenpeace International en contra de los
cultivos transgénicos. Cuando los navíos repletos de soya Roundup
Ready llegaron desde Estados Unidos, los miembros de Greenpeace le
pusieron botes inflables al frente impidiéndoles así atracar, o se
encadenaron a las puertas de los molinos, para que la soya no sea
procesada. Apoteker recuerda, ``Fue muy simbólico, porque obviamente
no lo podemos hacer por años.... En Bélgica, la industria pidió que el
juez nos multara, y las multas eran verdaderamente altas.... Algo como
15,000 dólares la hora. Así que en algunos casos tuvimos que suspender
el boicoteo. En Portugal, cuando intentamos impedir que un barco
descargara [su contendido], la policia disparó a los activistas. En
España, la policia golpeó a nuestros activistas. Eso significa que
tenía que existir una gran presión por parte de la industria para
asegurarse de que no podíamos evitar descargar ese material. Y al
frente de las oficinas centrales de ISA, Nestlé, Danon, Unilever, y a
veces Monsanto, hemos bloqueado las entradas.... En Bélgica arrojamos
cinco toneladas de semillas de soya justo delante de las puertas de la
Monsanto para impedir la entrada o la salida a los empleados.''
Se trata de una protección ambiental
despiadada, pero logró llamar la atención de la gente. Hoy, después de
sólo dos años de que comenzara la campaña, Nestlé y Unilever, y
virtualmente todos los más grandes supermercados en el Reino Unido y
algunos más en Francia y España, han jurado en convertirse en
``libres-de-genes.'' Una moratoria total en cultivos genéticamente
modificados está vigente en Gran Bretaña, y existe de facto una
moratoria en el resto de la Unión Europea. Naturalmente, no es debido
a las protestas; investigaciones recientes están confirmando muchas de
las preocupaciones de los opositores a la ingeniería genética. Pero la
campaña alertó a los europeos sobre el hecho de que desconocían qué
cosa su comida contenía.
Los europeos han pedido en masa que
se etiqueten los alimentos genéticamente modificados, y finalmente lo
están logrando. En otras palabras, la industria tiene que hacer lo que
un tiempo declaraba como imposible - segregar los cultivos
transgénicos - si es que quiere mantenerse en el mercado europeo. Esto
significa que gigantes alimenticios como ADM y A.E. Staley se están
rehusando a adquirir soya estadounidense a menos que no sea
certificada como ``libre-de-genes.'' Significa además que un país como
Brasil, que aún no alberga en forma generalizada cultivos de soya
transgénica, está pidiendo procedimientos exhaustivos de evaluación
ambiental antes de emprender en una agricultura transgénica, para
poder, de esta forma, continuar aprovisionando a Europa. Pero también
significa que la industria está duplicando sus esfuerzos para abolir
las leyes nacionales que obstaculizan el comercio, y que desafiará a
estas leyes cada vez más a nivel de la WTO.
Tenemos que recordar que no siempre
tuvimos leyes sobre alimentos etiquetados. Sólo hace unos cien años,
los fabricantes aún introducían plomo en las golosinas de los niños
para colorarlas, lombrices solitarias en cápsulas como pastillas
dietéticas, y morfina y láudano en las tinturas medicinales sin
ninguna indicación. Cada generación debe asegurarse de que las cosas
no vuelvan a como eran en los malos días pasados.
Brian Goodwin, el biólogo involucrado
en la controversia sobre ingeniería genética en Gran Bretaña, dice,
``Nunca deberías permitir la producción de un nuevo fármaco sin una
clara etiqueta, sin saber cuál compañía lo produjo, sin saber
exactamente en dónde fue fabricado e incluso bajo qué condiciones,
desde qué lote proviene, etcétera. Los alimentos transgénicos deberían
estar en la misma categoría de los fármacos, dada su potencial
peligrosidad. En efecto son aún más peligrosos que los fármacos,
porque, después de todo, durante nuestra vida ingerimos muchos más
alimentos que fármacos. Aunque existan pequeños efectos, pueden
acumularse con los años. Y por lo tanto la gente tendría el derecho de
decir `No quiero comer alimentos transgénicos porque no confío que
sean saludables durante toda mi vida.' Ahora, me parece que esto
representa una especie de línea de fondo, para los consumidores.''
|
|
Mocha marginal, Provincia de Tungurahua, Ecuador.
Foto Paolo Catelan © 2002 PanNatura - Fundación Sangay
|
Bioarmas
En la actualidad hemos alcanzado un punto en donde
hay una obvia necesidad de una convención internacional para controlar
las armas biológicas.
- PORTAVOZ DE PORTON DOWN, ESTABLECIMIENTO DE DEFENSA
BIOLÓGICA DE GRAN BRETAÑA, CITADO EN THE TIMES (LONDRES),
NOVIEMBRE 1998
Hasta el momento, hemos estado discutiendo sobre el impredecible
comportamiento de organismos concebidos para ser benignos. ¿Y qué pasa
con la otra cara de la medalla - organismos deliberadamente concebidos
para ser dañinos? Si importantes plantas cultivadas son esterilizadas
para garantizar sus altos precios, no podrían también ser
esterilizadas para matar de hambre a enemigos políticos o étnicos? En
1967, un virus propio de los monos se escapó de una fábrica de
Marburgo, en Alemania Oriental, y mató a un gran número de obreros. El
virus, que estaba relacionado con el ebola, causó una horrible
enfermedad, con las víctimas ahogándose en su propia sangre. Algunos
años después, en un centro de investigación soviético, una muerte
posterior demostró que los soviéticos habían considerado el potencial
del empleo del virus de Marburgo como arma biológica, o bioarma. La
intención era producirlo en polvo para poder cargarlo en misiles con
destino los Estados Unidos.
Sin duda, los soviéticos no eran los
únicos con ideas de este tipo. Construir armas biológicas para una
vasta gama de clientes es muy lucrativo. A diferencia de la tecnología
nuclear, las armas biológicas son relativamente sencillas, baratas y
extraordinariamente fáciles de utilizar y transportar. Es una
combinación que podría demostrarse irresistible para terroristas y
países renegados. Bob Phelps de la Gene Ethics Network dice, ``Hay
piratas informáticos. ¿Por qué no piratas genéticos? Sólo haría falta,
por ejemplo, alguien que manipulara genéticamente un organismo
patógeno existente y luego lo liberara para tener una cepa de alguna
enfermedad quizá no tratable.''
El entero espectro del uso de
bioarmas es tan horrible que la mayoría de nosotros no quiere ni
siquiera pensar en eso. Pero fue un importante impulso y una fuente de
financiamiento para la biotecnología durante sus primeros tiempos. La
guerra biológica fue desacreditada en los años 70, y la mayoría de los
países del mundo firmaron una convención que la prohibe como armamento
inútil: sea lo que sea lo que utilizaste para infectar el enemigo,
puede infectarte a ti mismo. Pero Andy Kimbrell afirma, ``Con la
llegada de la biotecnología durante la administración de
Reagan,...hubo un entero renacimiento del interés en las armas
biológicas. Se dieron cuenta que con la ingeniería genética podían
crear armas de diseño exclusivo dirigidas muy específicamente a
ciertas plantas, animales o grupos étnicos, a través de una mayor
comprensión de la estructura genética de aquellos particulares
organismos. Y emprendieron un programa multi-billonario con más de 120
laboratorios universitarios del país, un programa que era bastante
secreto, para diseñar y producir los más peligrosos patógenos
conocidos por el hombre. Estamos hablando de anthrax, botulismo y
veneno. Cada virus, bacteria y toxina que puedes imaginarte y que sea
rápida y letal, era objeto de investigación....Esta manera de hacer
biotecnología ha sido bastante olvidada.''
Un escándalo reciente en Israel
reveló que los israelitas estaban por desarrollar una arma biológica
que afectaría exclusivamente a los árabes étnicos. La mayoría de los
israelitas se sintieron horrorizados y pidieron una investigación.
Pero hay evidencia de que muchos países están por considerar armas
similares. Y obviamente, como cualquier otra cosa en biotecnología,
las cosas pueden acabar en la forma en que sus creadores no se
esperaban.
Canadá mantiene un laboratorio de
bioarmas en Suffield, justo en las afueras de Calgary, Alberta. Al
igual que a los estadounidenses, nos dicen que el laboratorio se ocupa
solamente de defensa contra armas potenciales que podrían acabar en
manos de nuestros enemigos. De todas formas, para experimentar
antídotos y demás defensas, primeramente necesitan las armas
ofensivas. Así que la distinción entre ofensivo y defensivo me parece
bastante ilusoria.
Qué hacer
Nosotros, los científicos que suscribimos, apelamos
a nuestros Gobiernos para: Imponer una moratoria inmediata sobre
ulteriores liberaciones en el medio ambiente de cultivos, productos
alimenticios para animales y [en general] alimentos transgénicos
durante al menos cinco años; Prohibir las patentes sobre organismos
vivos, líneas celulares y genes; Apoyar una indagación pública,
independiente y exhaustiva, sobre el futuro de la agricultura y de la
seguridad alimenticia para todos, tomando en cuenta el entero espectro
de avances científicos, así como las implicaciones éticas y
socioeconómicas.
- DECLARACIÓN DE LOS CIENTÍFICOS DEL MUNDO INVOCANDO UNA
MORATORIA SOBRE LOS CULTIVOS TRANSGÉNICOS Y LA PROHIBICIÓN DE LAS
PATENTES, ABRIL 1999
La revolución emprendida por la ingeniería genética se ha
desarrollado muy rápidamente, pero el rechazo por parte de Europa de
esta tecnología demuestra que aún puede ser controlada - si
reaccionamos ahora. Vandana Shiva predice, ``Va a darse una contienda
entre poder coactivo, la manipulación de los sistemas gubernamentales,
y la conciencia pública y el consentimiento público a todo esto. Los
consumidores y los ciudadanos del mundo no son bobos. La gente del
Tercer Mundo no son unos imbéciles. Nuestra voces también tienen que
ser oídas.''
Actualmente, por la naturaleza no
comprobada y sin regulación de estos nuevos productos, podemos afirmar
sin error que solamente un grupo se beneficiará de su
comercialización: las compañías que los han producido. Estos productos
han sido introducidos al mercado sin etiquetas y sin el consentimiento
del público. ¿Qué recurso le queda a un individuo que no quiere
ingerir nuevos organismos genéticamente adulterados, nuevos virus y
bacterias, o nuevos vegetales que contienen genes de sapos y ranas?
Christine von Weizsaecker dice, ``Si la gente quiere escoger, ahora
tiene que organizarse. Tiene que ... defender un derecho que siempre
ha tenido, es decir el de comer alimentos libres-de-genes-tec.... Las
etiquetas son cruciales. Pero las patentes también son
cruciales. Porque si no hay patentes, el incentivo para atascar el
mercado con miles y miles de estos tipos de productos desaparecería.''
Cometimos un error inmenso cuando todo este patentar de la vida pasó
sin desafío alguno. Pero aún no es demasiado tarde para
corregirlo.
``No fuimos a ningún referéndum sobre
la posibilidad de extraer genes humanos para insertarlos en animales,
que es lo que están haciendo a través de la ingeniería genética,''
afirma Andy Kimbrell. ``Me parece que no podemos definirnos una
democracia hasta que no hayamos instituido medios que nos permitan
votar sobre las tecnologías que se introducen en nuestra sociedad. ¿De
veras queremos una ilimitada ingeniería genética aplicada a humanos,
animales, plantas, y clonaciones y patentes de las formas de vida? ¿De
veras queremos que nuestra generación y las generaciones futuras
consideren el entero reino animal al igual que un conjunto de máquinas
que hay que reprogramar, clonar y patentar? ¿Es aquella la imagen de
los animales que reservamos para las futuras generaciones?... Creo
[que] si la respuesta a esta preguntas es no, debemos tener el coraje
de decir no a estas tecnologías genéticas, en la misma forma en que
hemos dicho no a la proliferación de armas nucleares.''
Jeremy Rifkin está haciendo su parte
para oponerse a estas nuevas tecnologías. Fundó la Pure Food Campaign
[Campaña para los Alimentos Puros], que trabaja con otras
organizaciones no-gubernamentales de todas partes del mundo que se
oponen a una biotecnología sin reglas. Nos cuenta, ``Este es el primer
movimiento global de la historia moderna en el cual las organizaciones
no-gubernamentales, superando las fronteras nacionales, se están
uniendo para...decir no a los alimentos transgénicos para el siglo
veintiuno. Grupos de salud, organizaciones ambientalistas,
organizaciones de derechos de los animales, agricultores orgánicos y
sostenibles, consumidores, aquellos involucrados en asuntos de
justicia social están [todos] uniéndose en una nueva red global de
resistencia a la introducción de alimentos genéticamente adulterados
en el mercado mundial. Pienso que ésta va a ser una de las grandes
batallas culturales y sociales de la próxima década.''
En todas partes del mundo, grupos de
base, académicos, de derechos humanos están trabajando sobre este
asunto. Canadá alberga a un gran número de tales organizaciones, y
algunas de ellas están en la lista al final de este [artículo]. Una de
las estrategias más eficaces se dió en Gran Bretaña. Dado que el
gobierno y la industria no estaban escuchando, los ciudadanos
presionaron a los puntos de ventas de los alimentos y al final
lograron que todas las cadenas importantes de supermercados eliminaran
los productos transgénicos. La falta de un mercado obligó a los
cultivadores y al gobierno a prestar atención. Rifkin agrega,
``Estamos pidiendo a cada consumidor de este planeta que se vaya a la
tienda de provisiones, al supermercado, y pida que el gerente declare
por escrito que no existen alimentos transgénicos en su almacén y, si
ya hay esos alimentos, que sean claramente etiquetados. Si ese gerente
no puede garantizar que se venden [exclusivamente] alimentos
etiquetados o que no hay alimentos transgénicos, entonces hay que irse
a otro lugar. Pienso que la presión hay que ejercerla desde el
consumidor y desde el agricultor. Si un número suficiente de personas
lo hacen en cada país, este boicoteo global triunfará.''
Una vez que se aumente la conciencia
de la gente sobre los alimentos, deberíamos estar en condiciones de
entender por qué estamos buscando oro en nuestras mascotas y nuestras
plantas ornamentales y nuestros propios corazones y tejidos.
Deberíamos estar en condiciones de ejercer algún tipo de control sobre
el tipo de mundo en el cual queremos vivir, y si el mercadeo de la
vida debería ser parte de él. Pero tenemos que entender que nuestros
sistemas económicos, comerciales, y de propiedad constituyen una parte
fundamental de este asunto. Vandana Shiva cree que estamos
comercializando nuestras propias células porque hay una grave crisis
de capital. Estamos, efectivamente, acabando con la riqueza real del
planeta. Es esa una de las razones por la que estamos lucrando con
cualquier cosa que se nos pase por la cabeza. Las patentes nos
permiten tasar bienes anteriormente libres. Y, como asevera Shiva, el
actual sistema económico, que fomenta las patentes sobre los seres
vivos, nunca reconoce el concepto de poseer lo suficiente. ``El
capital,'' ella afirma, ``al igual que un cáncer celular, necesita
crecer siempre. Si no creciera, debería morir. La necesidad de seguir
creciendo está forzando al capital a conseguir nuevas formas de
acumulación [de riquezas]....Y puede detenerse solamente cuando esta
desesperación se autodestruya. Mi esperanza es que se destruirá antes
de destruir al mundo.''
|
Sciapod, uno de los ``hombres-maravillosos,'' de una edición
impresa de los ``Travels'' de John de Mandeville.
|
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
Los trabajos de Vandana Shiva publicados son aún más exhaustivos en el
área de la biopiratería y de los derechos de los agricultores que en
el área de la biotecnología y de los sistemas alimenticios.
Recomendamos especialmente Biopiracy: The Plunder of Nature and
Knowledge (Boston: South End Press, 1997) y Staying Alive:
Women, Ecology and Development (London: Zed Books, 1998). Una
perspectiva general muy útil es la de Ruth Hubbard y Elijah Wald,
Exploding the Gene Myth: How Genetic Information is Produced and
Manipulated by Scientists, Physicians, Employers, Insurance Companies,
Educators and Law Enforcers (Boston: Beacon Press, 1993). Véase
también Andy Kimbrell, The Human Body Shop: The Engineering and
Marketing of Life (San Francisco: Harper Collins, 1993).
Referencias específicas utilizadas
incluyen artículos de una sección especial en el The Boston Sunday
Globe, 5 de Abril de 1998, ``Cashing In at Public Expense,'' que
informa, ``Contribuyentes subsidian a una industria rebosante de
ganancias, luego pagan precios onerosos para fármacos que sus tributos
ayudaron a crear'' (véase p. 6). La controversia sobre
Staphylococcus (p. 8) fue relatada por Marlene Cimons y Paul
Jacobs en ``Biotech Battlefield: Profits vs. Public'',
L.A. Times, 21 de Febrero de 1999. Para detalles sobre la
resistencia rural organizada en India contra los cultivos GM (p. 8),
conocida en el circulo periodístico como el movimiento ``Cremate
Monsanto,'' véase ``Farmers Group Storms Mahyco Office in Hyderabad,''
The Indian Express, Edición de Bangalore, 2 de Diciembre de
1998, o ``KKRS `Cremates' Cotton in Bellary,'' The Times of
India, 4 de Diciembre de 1998.
Acerca del barullo debido a las
patentes para neem, mostaza, ginger, castor, basmati y más, véase
especialmente ``Biopiracy: The Need to Change Western IPR Systems'' de
Vandana Shiva en The Hindu, 28 de Julio de 1999. Este artículo
explica también el notable hecho de que el transporte de un ser vivo
de un país a otro es actualmente el único requerimiento para
[reivindicar] su propiedad. Shiva señala que la sección 102 del
U.S. Patent Act del 1952 no considera que el uso de cualquier
artículo, incluso una invención, en otro país constituye ``arte
previa'' que desestimaría las patentes. En otras palabras, hasta que no
se patente en los Estados Unidos, la caza es libre.
La controversia que rodea a los
experimentos del Dr. Arpad Pusztai (descrita a p. 10) ocupó los medios
de comunicación británicos durante semanas. La inmensa cobertura
publicada en The Guardian el 12 de Febrero de 1998, noquea a
todos los jugadores, la cronología y la controversia. En ``Food
Scandal Exposed,'' Michael Sean Gillard, Laurie Flynn y Andy Rowell
escriben, ``El grupo [del Dr. Pusztai] descubrió que el tamaño de los
hígados y de los corazones de los ratones estaba disminuyendo - peor
aún, los cerebros se estaban achicando... `Es muy deshonesto utilizar
a nuestros ciudadanos como conejillos de Indias,' declaró el
Dr. Pusztai. Dos días después fue sumariamente despedido.''
Naturalmente, nosotros hemos consultado los datos fundamentales,
incluso el informe de auditoría de Philip James del Rowett Research
Institute, que discrepaba con los resultados de Pusztai, y los
experimentos de Octubre 1998 del patólogo Stanley Ewen de la Aberdeen
University Medical School, que apoyaban la posición de Pusztai. Cuando
la presente obra entró en la imprenta, los resultados eran todavía
disputados, pero aún no habían sido refutados y seguían siendo
preocupantes. La cuestión principal, apoyada por parte de veinte
eminentes científicos internacionales en una declaración de Febrero
[1999], era que tales resultados preliminares [obtenidos] en una
institución financiada por el estado debían haber provocado una seria
investigación sobre graves efectos de salud, y no un despido forzado y
una maniobra para encubrir el asunto.
Evidencias sobre una correlación
entre el glifosato y un peligroso cáncer, el linfoma de no-Hodgkin
(véase p. 10), son detallados en un artículo reciente de los oncólogos
Lennart Hardell y Mikael Eriksson en el Journal of the American
Cancer Society, 15 de Marzo de 1999.
Con respeto a la responsabilidad,
véase por ejemplo ``The Price of Disaster Will Not be Paid by Those
Responsible'' de Justine Thornton en The Independent, 28 de
Febrero de 1999. La lista de la ``puerta giratoria'' a p. 12 es sólo
una pequeña parte del escenario. En la edición especial biotec de
The Ecologist (Vol.28, No.5, Sept./Oct. 1998) Jennifer Ferrara
y otros ofrecen muchos más ejemplos en su sección titulada ``Revolving
Doors: Monsanto and the Regulators.'' Para acusaciones de soborno en
Canadá y Gran Bretaña, véase ``All Monsanto's Men?'' de Nick Cohen,
The Observer, 21 de Febrero de 1999, que afirma, ``El
Dr. Margaret Haydon informó al Senado Canadiense que ella y su
superior en la Human Safety Division, cierto Dr. Drennan, [en Octubre
del año pasado] se habían reunido con representantes de la Monsanto,
los productores de la hormona rBGH. `Hicieron una oferta de entre uno
y dos millones de dólares,' declaró.''
La descripción del comportamiento de
la Monsanto en cuanto persona corporativa (pp. 12-13) está bien
documentada. La mejor fuente popular es la de Brian Tokar, ``Monsanto:
A Checkered History,'' en la edición dedicada a la biotecnología de
The Ecologist, Sept./Oct. 1998; fuentes más detalladas
incluirían: ``Criminal Investigation of Monsanto Corporation -
Cover-up of Dioxin Contamination in Products - Falsification of Dioxin
Health Studies,'' Cate Jenkins, USEPA Regulatory Development
Branch, Noviembre de 1990; Peter Schuck, Agent Orange on Trial:
Mass Toxic Disasters in the Courts (Cambridge, MA: Harvard
University Press, 1987); ``Case of Mislabeled Herbicide Results in
$225,000 Penalty,'' Wall Street Journal, 25 de Marzo de 1998;
Erik Millstone, ``Increasing Brain Tumor Rates: Is There a Link to
[the Monsanto product] Aspartame?'', University of Sussex Science
Policy Research Unit, Octubre 1996; véase las referencias en
``PCBs - Can the World's Sea Mammals Survive Them?'' de Joseph Cummins
en el previamente mencionado número del The Ecologist; y véase
especialmente [el artículo] del Dr. Samuel S. Epstein, ``Unlabelled
Milk from Cows Treated with Biosynthetic Growth Hormones: A Case of
Regulatory Abdication,'' International Journal of Health
Services, Vol.26, No.1, 1996. Para excelentes panorámicas
generales de la historia reglamentaria de la Monsanto y otras
compañías químicas contaminantes como Dow y Dupont, véase
Greenwash: The Reality Behind Corporate Environmentalism, de
Jed Greer y Kenny Bruno (Penang: Malaysia: Third World Network,
1996). [El libro ofrece una fascinante historia de cómo las
corporaciones utilizan las relaciones públicas y las percepciones
públicas para alterar su propia imagen convenciéndonos de sus nobles
intenciones ecológicas, persiguiendo al mismo tiempo lo esencial de
siempre.]
``Terminator Technology: The Threat
to World Food Security,'' de Ricarda Steinbrecher y Pat Mooney en el
número de The Ecologist ya mencionado, explica las cuestiones
suscitadas en el texto (p. 13). Para una critica de las semillas
híbridas, véase Richard Lewontin y Jean-Pierre Berlan, ``The Political
Economy of Agricultural Research: The Case of Hybrid Corn,'' en Ronald
Carroll et al., eds., Agroecology (New York: McGraw Hill,
1989); hemos consultado un artículo especial en The Guardian,
22 de Febrero de 1999, ``Genetically Modified Food: It's Business as
Usual,'' de los mismos Lewontin y Berlan. La semilla Terminator
contiene de hecho un veneno que se activa en las fases finales de
producción por exposición al antibiótico Tetracycline. Técnicamente
hablando, el temporal ``apagón genético'' del gene del veneno o el
fallo de la activación de la cuenta regresiva del Terminator podría
ocasionar la esterilidad infecciosa de parientes silvestres. El mismo
Tetracycline podría causar problemas si es liberado en el medio
ambiente en cantidades apropiadas. El potencial del Terminator como
arma es conocido por los militares y, en teoría, enfermedades
agrícolas podrían ser provocadas por las exportaciones de semillas - y
no serían ocasionadas hasta activarse por químicos o condiciones
específicas.
La historia de Percy Schmeiser y
Edward Zielinski, dos agricultores de Saskatchewan enjuiciados por la
Monsanto, ha sido relatada por la mayoría de los medios de
comunicación canadienses. Hemos consultado ``Two Farmers Being Pursued
by Monsanto for Growing their Seed Without a License in Landmark
Cases'' de Marie Woolf, The Independent (véase p. 16). El 28 de
Abril de 1999, el noticiero de la CBC Radio informó del rechazo de
Agriculture Canada a proporcionar cualquier detalle sobre la
investigación que la Monsanto desarrollaba en las infraestructuras del
departamento en todo Canadá (p. 12). Agriculture Canada además se
rehusó a declarar cuánto dinero había recibido por parte de la
compañía química y biotec durante los últimos quince años. La historia
fue también relatada en ``Giant Food Companies Control Standards:
Critics,'' Toronto Star, 28 de Abril de 1999, de donde proviene
la citación de Stewart Wells.
La charla de Ray Mowling (p. 16) fue
citada en Resource News International, Winnipeg, 4 de Abril de
1999, ``The Industry Isn't Taking Europe's Fight Against Agro-Biotech
Lying Down.'' En esta charla, Mowling se refirió a las normas
canadienses para etiquetar los productos ``que han cambiado en
composición o ingredientes respecto a los bienes tradicionales,''
afirmando que mientras hay una ``demora'' de estas normas, ``existe
una presión creciente para implementar dichas normas.'' Según el
artículo, la American Soybean Association ``recomendó que la USDA
trabaje con o presione a los Estados Unidos para armonizar su proceso
de ratificación, e incluye a la biotecnología en la próxima vuelta de
las negociaciones de la World Trade Organization.'' [El programa] CBC
News Online del 3 de Mayo de 1999 informó que los cultivadores
canadienses de canola perdieron 30 millones de dólares en ventas de
exportación sólo durante el año anterior (pp. 18-19), como
consecuencia de la contracción del mercado de canola genéticamente
adulterada, que ahora constituye la mayor parte de lo que
cultivan.
En la sección sobre bioarmas (p. 20),
documentación adquirida por parte de RAFI via una solicitud a Freedom
of Information, ``Biotechnology Workshop 20/20,'' 29-30 de Mayo de
1996, organizada en el U.S. Army War College, señala un vasto espectro
de aplicaciones militares de la biotecnología que los autores
consideran viables para el año 2020. Para estrategias de acción, véase
``How Women Took On the Supermarkets - And Won'' de Melanie McDonagh
en el Evening Standard, Londres, 24 de Marzo de 1999; también,
``GM Food Ban Boosts Iceland Supermarket Chain,'' en Business: The
Company File, 23 de Marzo de 1999. [...] Véase también la lista de
organizaciones a contactar que sigue.
ORGANIZACIONES A CONTACTAR
La siguiente es un pequeña lista de organizaciones efectivas
preocupadas de acciones concretas acerca de las cuestiones planteadas
en este artículo. Esperamos que estará inspirado para continuar y
aprender más sobre lo que hemos discutido aquí.
Third World Network
228 Macalister Road, 10400
Penang, Malaysia
Tel: 60 4 2266728 / 2266159
Fax: 60 4 2264505
email: twn@igc.apc.org
website: twnet@po.jaring.my ,
www.twnside.org.sg
La Third World Network es una red independiente de organizaciones e
individuos que trabajan sobre asuntos relacionados con el desarrollo y
la dicotomía Norte-Sur. Investiga y publica libros y artículos
extremadamente útiles sobre cuestiones relacionadas con las luchas en el
Tercer Mundo: un diario en Suiza, el SUNS Bulletin; un
periódico bimensual que se ocupa de GATT, WTO, y el IMF, Third
World Economics, y la famosa revista ilustrada mensual, Third
World Resurgence. Muchos de los libros y muchos de los estudios
que forman el núcleo de nuestra investigación provienen de la TWN. La
secretaría está en Penang, pero mantiene oficinas en Delhi,
Montevideo, Ginevra, Londres y Accra.
The Union of Concerned Scientists
Two Brattle Square
Cambridge, MA 02238-9105
Tel: 1 617 547-5552
Se trata de un grupo conservador de cientos de científicos que se han
unido para investigar y publicitar afirmaciones irrefutables sobre el
calentamiento global, la deforestación y otros temas.
Australia Gene Ethics Network
340 Gore Street
Fitzroy 3065
Victoria, Australia
Tel: 613 03 9416 2222
Fax: 613 03 9416 0767
email: acfgenet@peg.apc.org
website:
www.zero.com.au/agen
Este grupo de base y sin fines de lucro, se ocupa de intereses
públicos y monitorea e intenta proteger a los derechos de los
consumidores; pide además que se impongan las etiquetas a los
productos transgénicos. Publican The Helix, un libro de texto
destinado a docentes y estudiantes del Grado 12 y de la universidad, y
un boletín, The Gene File.
Ecoropa
Presidente, Christine von Weizsacker
Postfach 130 165
53061 Bonn, Germany
Tel: 49 228 9181 033
Fax: 49 228 9181 034
email: cvw@isd.de
El grupo ambientalista de Ecoropa, establecido ya hace casi veinte
años, especializado en temas relacionados con biotecnologías, asuntos
agrícolas, tóxicos, y de seguridad alimenticia.
NAVDANYA
Director, Vandana Shiva
A-60, Hauz Khas, New Dehli 110 016
Tel: 91 11 696 8077 / 651 5003
Fax: 91 11 685 6795 / 696 25 89
NAVDANYA está involucrada en proteger activamente a las semillas de la
India rural de patentes y desarrollos industriales.
Women's Environmental Network Test
Tube Harvest Campaign
87 Worship Street
London, UK EC2A 2BE
Tel: 44 171 247-3327
Fax: 44 171 247-4740
Involucrada en acción directa y en educación anti-biotec en Inglaterra
y en Europa, WEN posee además un equipo único de investigadores y
activistas, cuatro miembros del cual son biólogos o genetistas. Sus
folletos, ``Beware [EMO] Hazardous Food Ahead'' y sus instrucciones
``What Is Genetic Engineering?'' son difundidos por todas partes del
Reino Unido, Europa, Canadá, y America del Sur. Sus publicaciones
incluyen a un extensivo ``Genetic Resource and Campaigns Pack,'' ``The
Giant Green Salmon and Other Cautionary Tales,'' un informe de
cuarenta páginas de Junio 1999, y una selección detallada de
monografías sobre lo imprevisible, los fracasos y los errores propios
de la ingeniería genética.
Rural Advancement Foundation
International (RAFI)
110 Osborne Street, Suite 202
Winnipeg, MB R3L 1Y5
Tel: 1 204 453-5259
Fax: 1 204 925-8034
email: rafi@rafi.org
RAFI tiene su sede en Winnipeg, Manitoba, Canadá, con oficinas
afiliadas en Ottawa y en North Carolina. RAFI se dedica a la
conservación y al mejoramiento sostenible de la biodiversidad agrícola,
y al desarrollo socialmente responsable de tecnologías útiles para las
sociedades rurales. Actualmente RAFI está muy activa en el marco de las
controversias que rodean a los cultivos transgénicos.
The Ram's Horn
Editor, Brewster Kneen
S-12 C-11 RRRI Sorrento, BC
Tel/Fax: 1 250 675-4866
email: ramshorn@jetstream.net
El boletín mensual de Brewster y Cathleen Kneen les mantendrá al día
en cuestiones cruciales relacionadas con los alimentos en Canadá y en el
exterior para sólo veinte dólares al año. Además les pueden poner en
contacto con grupos de activistas involucrados en asuntos
biotecnológicos y agrícolas en una ciudad canadiense cercana a la
tuya.
The Edmonds Institute
Director, Beth Burrows
20319 92nd Avenue West
Edmonds, WA 98020
Tel: 1 425 775-5383
Fax: 1 425 670-8410
email: beb@igc.apc.org
website:
www.edmonds-institute.org
El Edmonds Institute es un comité asesor ambientalista, de interés
público y sin fines de lucro; su énfasis actual es sobre bioseguridad,
derechos de propiedad intelectual y políticas justas para la protección
de la biodiversidad. El instituto fomenta un análisis político e investigación
pro bono por parte de académicos y científicos, y su talento especial
está creando alianzas y coaliciones entre personas y organizaciones de
ideas afines. El instituto ha acabado de ganar su litigio con el
Departamento del Interior de los Estados Unidos y el National Parks
Service sobre la comercialización de la biodiversidad en el
Yellowstone National Park.
The Foundation on Economic Trends
President, Jeremy Rifkin
1660 L Street NW, Suite 216
Washington, D.C. 20036
Tel: 1 202 466-2823
Fax: 1 202 429-9602
emails: campaign@uol.com, jrifkin@foet.org
website:
www.biotechnology.org
La Foundation on Economic Trends (FET) es una organización sin fines de
lucro cuya misión es examinar las tendencias emergentes en la ciencia y
la tecnología y sus efectos sobre ambiente, economía, cultura y
sociedad. Jeremy Rifkin es su fundador y actual presidente.
The International Center for
Technology Assessment
The Center for Food Safety
310 D Street NE
Washington, D.C. 20002
Tel: 1 202 547-9359
website:
www.icta.org
El International Center for Technology Assessment examina los efectos
económicos, éticos, sociales, ambientales y políticos de las
aplicaciones de la tecnología, y sigue de cerca las demandas contra
unidades gubernamentales y corporaciones donde sea necesario. El
Center for Food Safety se ocupa del impacto de nuestro sistema de
producción de alimentos sobre la salud humana, el bienestar de los
animales y del ambiente. Están luchando para que se experimenten,
etiqueten y regulen los alimentos transgénicos, para preservar
estrictos estándares nacionales de los alimentos orgánicos, y para
prevenir potenciales crisis sanitarias causadas por enfermedades
transmitidas a través de los alimentos, incluso la enfermedad de la
vaca loca. Ambas son fuentes enérgicas de información y acción
legal.
Seed Savers Exchange
Kent Whealy
RR 3, Box 239
Decorah, IA 53101
Tel: 1 319 382-5990
Fax: 1 319 382-5872
Este grupo crece, almacena, distribuye y vende semillas orgánicas
[que representan un] patrimonio [natural]. Financia además talleres
para participantes del Tercer Mundo para que aumenten su conocimiento
de cultivos alimenticios sostenibles.
SoilFoodWeb Inc.
President, Elaine Ingham
980 NW Circle Boulevard
Corvallis, OR 97330
Tel: 1 541 752-5066
Fax: 1 541 752-5142
email: inghame@bcc.orst.edu
Esta organización aconseja, educa y proporciona los medios para que los
agricultores protejan sus tierras de los químicos agrícolas y aprendan
cómo construir suelos para una agricultura sostenible.
Pesticide Action Network
116 New Montgomery, Suite 810
San Francisco, CA 94105
Tel: 1 415 541-9140
Fax: 1 415 541-9253
email: panna@panna.org
La Pesticide Action Network es una fuente de información rápida y
científicamente fidedigna. Saben cuáles compuestos contienen tus
alimentos, y pueden decirte con exactitud cuán peligrosos y comunes
son. PAN puede además mostrarte como organizarte para limitar o
eliminar el uso de pesticidas en tu área.
The David Suzuki Foundation
2221 W. Fourth Avenue, Suite 219
Vancouver, BC V6K 4S2
Tel: 1 604 732-4228
Fax: 1 604 732-0752
email: solutions@davidsuzuki.org
website:
www.davidsuzuki.org
La David Suzuki Foundation es un grupo de investigadores sin fines de
lucro que intenta estudiar las estructuras y los sistemas subyacentes
que provocan las crisis ambientales, con el objetivo de aportar
cambios fundamentales. La Fundación comisiona investigación, apoya la
implementación de modelos ecológicamente sostenibles, trabaja para
educar al público más vasto posible a que apoye a los cambios, y
exhorta a los que toman decisiones a adoptar políticas que estimulen a
individuos y empresas a actuar en el marco de los vínculos naturales.
La David Suzuki Foundation ha montado la campaña más vasta y más
prolongada de Canadá para comprender y encontrar soluciones al cambio
climático planetario. Están comprometidos con la Musqueam Indian Band
en un proyecto de recuperación de una cuenca fluvial, y han organizado
el Pacific Salmon Forests Project, para ayudar a la gente a comprender
cómo la interacción entre peces y selvas es crucial para la
supervivencia de ambos. Entre otros proyectos, la David Suzuki
Foundation combate la tala no sostenible y ha investigado diez
historias de industrias pesqueras viables.
Copyright © David Suzuki y Holly Dressell 1999 - Copyright © PanNature
2002-2009
Última revisión
Enero 1, 2009.
Introducción y traducción de Paolo
Catelan. Edición de Numa Pompilio Reinoso Larrea. Se agradece la
asistencia técnica de Fernando García Dory. El material
publicado en PanNatura está protegido por la Ley de Derechos
de Autores y Editores y © Fundación Sangay: El uso
indiscriminado del mismo no está permitido, pero puede ser
libremente circulado para fines personales, educacionales y
no comerciales. PanNatura y Fundación Sangay son marcas y
logos registrados. © PanNatura 2009. © Fundación
Sangay 2009.
Original title, ``Your Money or Your Life
Forms''. Excerpt from FROM NAKED APE TO SUPERSPECIES ©
1999 by David Suzuki and Holly Dressell. Translated and
reproduced by permission of Stoddart Publishing Co. Limited,
Toronto,
www.stoddartpub.com. - Quotations of Vandana Shiva are
from her STOLEN HARVEST (Cambridge, MA: South End Press,
2000), as is statistics about Monsanto. Thanks to Vandana
Shiva, Jerry Mander, Jennifer Kahn, Andy Kimbrell, Jeremy
Rifkin, George Monbiot, Peter Melchett and Resurgence for
various and vicarious types of ideas, inspirations and
stimuli during the elaboration of this work. Special thanks
to David Suzuki for personal mentoring since the
beginning. The pictures have been added and are not part of
the original article.
www.sangay.org